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27 de septiembre de 2018

Si no puedes con el enemigo únete a él ¡coño!

Ahora que se que no me lee ni el tato lo mismo me da por volver por aquí de vez en cuando. Quiero volcar todos los post de nuestras cosas en una especie de libro, pero mientras que encuentro y no la forma de hacerlo, quizás siga engrosando el libro futuro con algún que otro post de tanto en tanto.

No se porqué coño David dice tantas palabrotas, que yo nos la digo con el delante, ni las dice su padre. Lo cierto es que es algo que arrastra desde hace muuuuuuuuuchos años. Espárragos le decíamos que dijera. Hemos probado de todo...reñirle, ignorar esa conducta, castigarle con lo poco que puede importarle...tan poco le importa todo que sin problema ninguno prefiere decir una palabrota y asumir el castigo que no decirla.  Vaya por delante que no creo en los castigos. Lo primero porque no me gusta la fórmula de educar en el miedo a las represalias, lo segundo porque se que no funcionan (al menos a mi). ¿Que porqué lo se? Porque soy así, contradictoria e imperfecta y cuando ya no se qué hacer, cuando pierdo los papeles de la coherencia castigo y no, no funciona.

No se porqué aún no he asumido que es un mal hablado y punto, porqué sigo luchando contra eso, pero no puedo evitarlo, no me gusta y como él se encarga de recordarme en cada momento que le imponga el castigo que toque en ese momento (honrado que es el angelito) lo sigo haciendo aunque no tenga ningún sentido.

Lunes, al salir del cole, toca paga...3€ (*apunte personal, recordar hablar en otro post de la paga). Uno para ahorrarlo para las vacaciones y dos para gastarlos en lo que le de la gana (dícese en cartas de futbol, o en la mierdecita que toque esa temporada). En el almuerzo ya se ha quedado sin los dos euros. 
- Mamá si digo una palabrota me quitas un euro, ¿verdad?
- Verdad verdadera así que tu sabrás, valora si te compensa decirlo y quedarte sólo con uno para gastar.
No una, sino dos veces...Valance 0€ de paga esta semana. Es fácil dejar de poder castigarlo con eso, dos palabrotas se dicen en un pis pas así que total me quedo sin castigo de quitarle dinero de la paga porque ya no le queda.

El otro día viendo la película "El verano de sus vidas" (o más bien intentando ver, porque hay que ver lo que me cuesta concentrarme cuando tengo el móvil al lado y lo difícil que es olvidarlo en la otra punta de la casa), no se porqué motivo la madre castigaba a una de las niñas a buscar dos palabras en el diccionario, a prendérselas y después decírselas. Me pareció un castigo la mar de mono, una forma encubierta de aprender, vocabulario aunque sea.

Así que terminando el almuerzo le he explicado que, como no podía quitarle más dinero, a partir de entonces el castigo por decir palabrotas sería ese, mismamente el mismo que en la película. A todo esto días antes comentaba su amigo A que en su tiempo libre de clase había estado buscando palabras en el diccionario con F y E. A David invertir así su tiempo libre ni se le había pasado por la cabeza, el es casi monotemático de plasti, así que pensé que quizás le picara el gusanillo con esto de los castigos sumándose también al juego del diccionario con sus amigos. Que la plasti está muy bien y le es muy necesaria porque la parte plástica es la más desatendida en clase y fuera de ella, pero oye, cambiar de vez en cuando no está mal tampoco. ¡Ay que me enrrollo!

El caso es que le ha encantado el castigo jeje, tanto que antes de acostarse ha estado un buen rato buscando palabras en vez de leyendo su libro de Wigetta.
- ¿Sabes mamá que este castigo no es tan malo?

En definitiva esto viene a ser un "Si no puedes con el enemigo, únete a él". Como no va a dejar de decir palabrotas, por lo menos que le sirva para aumentar vocabulario y para adquirir la destreza de buscar en él, aunque de poco vaya a servirle eso en este mundo a golpe de click en el que vivimos.

25 de octubre de 2017

Exposición, derechos, necesidad y miedo

¡Qué cosas! Cuando allá por el 2010 descubrí el mundo de los blogs de maternidad encontré en ellos el refugio de muchas madres ante la necesidad de comunicar, de expresar sus inquietudes, sus sentimientos en esa etapa convulsa y revolucionaria que es el inicio de la crianza. No hubiera pensado que al poco yo sería una de ellas. Entré tímidamente con los artículos de la tienda y al nada ya estaba "contando mis cosas" como siempre lo defino.

Me costaba entender cómo personas a las que seguía de repente dejaban de publicar, lo privatizaban y simplemente desaparecían. ¿Qué les pasaría para llegar a eso? Este blog colmaba mi necesidad de contar mi experiencia, de sentirme acompañada, comprendida (o no), a veces juzgada ¿porqué no? Es lo que tiene abrirte al mundo. Digamos mundo porque es así, nunca sabes quién está detrás de la pantalla empapándose de tu vida. La primera vez que me reconocieron por la calle casi me da un pasmo.

Este espacio fue creciendo a la par que mi hijo. Muchas personas lo/nos han visto crecer, evolucionar, tomar entidad como persona él (no quiero con eso decir que no lo fuera ya cuando nació, incluso antes, bueno, ya me entendéis), como otra persona distinta yo, con mi evolución. Entonces no sentía reparos en hablar abiertamente de todas nuestras miserias y nuestras grandezas. hasta que llegó un día que todo cambió. Con nuestra evolución llegaron las dudas ¿tengo derecho a contar esto de mi hijo? ¿le molestará que personas ajenas a nosotros lo conozcan tanto? ¿es justo que lo exponga de esta forma? Con las dudas y las restricciones que por ellas me imponía llegó la falta de ideas. ¿Si no hablaba de mis cosas de qué iba a hablar? Para todo lo demás que no fuérmos nosotros mismos hay miles de blogs por la red, ¿para qué uno más? Ese cariz no cumplía mi necesidad de expresión así que todo dejó de tener sentido. Dejé de escribir, dejé de contar, dejé de estar y desaparecí. Poco a poco, según me lo iba pidiendo el cuerpo. Soy de vivir cada etapa como va viniendo y sentí que mi etapa bloger había llegado a su fin. Tengo que reconocer que abrir blogger me daba grima, estar en redes sociales no me apetecía absolutamente nada, ¿ir a eventos? nanai de la china. Me fui de los grupos de whastapp, dije sistemáticamente no a los post de colaboraciones, jamás de los jamases volvía a entrar en Madresfera, o en Feedly...dejé de publicar en facebook...me olvidé. Y la verdad es que he vivido la mar de feliz este tiempo, pero ahora resulta que ahora que se que no me va a leer ni el tato me gustaría volver a estar por aquí, por mi rinconcito, contando mis/nuestras cosas. No para nadie sino para mi/nosotros pero para eso tengo que hablar con la otra mitad de este espacio, con mi pollito que ya se ha convertido en un...como se llame un pollito semiadolescente (semiadolescente, digo bien, madre mía que ya le ha salido un grano en la frente). Así que lo haré, leeremos algunos post antiguos para que se haga una idea, a ver qué me dice. Si me da permiso quizás VOLVERÉ...

                                                                                                                                                         ...o no

10 de enero de 2017

Elegí mentir

Días antes de Navidad

¿Sabes mamá que Julian también ha visto a los Reyes Magos? Mañana en el recreo vamos a escribir cada uno cómo eran cuando los vimos.
Eso dijo nada más salir del cole. Me había dado una pista que no supe captar. Lo malo llegó antes de la cena, justo en el momento de las prisas, del corre pon la mesa, del llama a las chicas, del lávate las manos...

-Mamá me ha dicho una amiga de quinto que los Reyes Magos no existen. Yo le he dicho que si, que sino ¿quién nos trae los regalos? Dice que nos los dejan los padres (Imaginad mi cara). Yo le he dicho que no. Dice que un amigo suyo puso una cámara y los vio (ajá, ajá con mi cara de incredulidad)
-¿Y tu que crees? (Pensaba que con esa táctica podría librarme)
-Y yo le he dicho que no, que eso no puede ser, que imagina que un regalo cuesta 200€, ¿Cómo van a pagar eso los padres? Eso pueden gastárselo los Reyes, porque son ricos y además magos. (Transquibo la conversación tal cual, porque aunque han pasado ya días no la he podido olvidar)
Y mirándome a los ojos me preguntó:
-¿Verdad mamá que papá y tu no me dejáis los regalos?
Entré en pánico y mirándole a los ojos, en sólo una milésima de segundo, elegí mentirle.
-Verdad que no cariño. En toda su cara.

Fui a esconderme en la cocina, a refugiarme en el momento cena, en mi madre que había oido la conversación, en el whastapp contándole a mi tribu. Y sentí pena por su inocencia comenzando a perderse, odio a esa niña de quinto, vergüenza por haberle mentido, miedo a que todo se acabe, frustación por no haber sabido atajar sin mentir...eso y mil cosas más. 

Y así quedó, flotando en el aire una mentira. Sintiendo que debía volver sobre ello, intentar zanjarlo de alguna manera...por ahora.

Rous me dio la clave para seguir mintiendo pero mejor, y lo hice, en la oscuridad de la noche, siempre es más fácil cuando no tienes que esquivar la mirada. Comencé yo

-Sabes David, creo que ese niño dijo eso porque ha dejado de creer en la magia y no quiere que los demás crean. Y eso es muy triste
-¡¡Yo si creo mamá!! ¡Yo creo en la magia!. Creo que los magos no hacen trucos sino que ensayan, mucho, mucho para conseguir hacer magia. (Me enterneció su deseo de creer)
Además que yo vi a los Reyes. No tenían piernas sino un piquito así debajo, como el de los fantasmas. Y las coronas les quedaban muy, muy justas. Justo a su medida.
-Ajá...tu es que has tenido mucha suerte. La mayoría de las personas no los han visto, así que cada uno se imagina lo que quiere, y esa es SU verdad, porque como nadie los ha visto nadie sabe como son de verdad. Así que no existe LA VERDAD, sino para cada uno la verdad es la suya. ¿Sabes que hay quien piensa que no había tres sino cuatro Reyes Magos? y otras personas piensan que no eran reyes sino reinas magas.
-Claro mamá. Yo me imagino que tienen una capa muuuuuuuy larga y que las tres coronas son iguales pero cada una lleva escrita su nombre. Y que como tienen el piquito así son como fantasmas, por eso pueden entrar en las casas.

Así terminó su alegato de fé y así me quedé dormida con él, queriendo pensar que había elegido mentir por un buen motivo, que mercía la pena continuar y alentar el engaño y sobretodo que cuando llegue el día de decir "te mentí" sabrá perdonarme.


En Navidad

Todo fue como si nada: los nervios previos, la ilusión, el despertar histérico, el ¿cómo sabían que quería eso si no lo pedí? el ¿ohhh justo lo que yo quería? el anda todos han puesto el nombre en los regalos con tampones de letras (ay omá, no se le escapa una). Papá Noel y los Reyes Magos llegaron y se fueron, sin contratiempos...Un año más la mentira continúa, un año más la ilusión continúa. Por eso cuando alguien a su lado dice: "A Fulanita le han traído los Reyes tal cosa la mar de bonita" seguido de un "no se dónde lo habrán comprado los padres" me dan ganas de gritar ¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿PORQUÉ??????!!!!!!!!!!!!!

Si cree es porque quiere creer







23 de agosto de 2016

De una vuelta, primeras veces y ya se verá

Hace meses que no escribo, que no paso por aquí, el editor de blogger. Meses que no entro en el blog. Ahora, al hacerlo he sentido pánico de que algo hubiera cambiado, me pidieran claves que no recordaba y esto quedara en el limbo para siempre. Tengo que hacer acopio de todo esto, antes de que los miedos se hagan realidad y se pierdan todos estos años de memoria. Sería una pena.

Hace meses que no escribo, no lo necesito, no me lo ha pedido el cuerpo hasta esta noche. Acabo de terminar El libro de los Baltimore, son casi las tres de la mañana. Pretendía dormirme pero como me pasaba tantas veces he comenzado a escribir en mi cabeza. Esta noche he vencido la pereza, esa que no sentía antes, y me he levantado. Vuelvo a estar sentada en el chaise longue como tantas vecez, ese espacio que hemos cedido a Ada y que hoy, a su vez me ha pretado a mi por un rato.

David duerme en su cama. Ahora la prefiere. Aún siente el deseo de dormir con nosotros, pero el calor y la incomodidad le pueden y decide irse a su cama. Sí llegó, el descolecho ha tardado dos años en arraigar. Aún me necesita para dormirse. Una historia, un rascar de espalda, media vuelta y a dormir. Hace meses, muchos meses que lo de leer antes de dormir se ha vuelto muy esporádico, demasiado. Intentamos recuperarlo cuando las chicas de Me & Mine nos hiceron llegar uno de sus flamantes Pasaporte del lector. Llegó a casa junto al Carnet de conducir infantil, justo, justo cuando volvimos de los días en Los Caños. Esos en los que cada tarde paseábamos por el paseo martítimo donde yo aprendí a pontar en bici. Si hubiera llegado antes creo que me lo habría quedado para mi, que lo habría rellenado yo. Es tan bonita la idea de plasmar ese gran momento de la infancia. De otra forma puede que pase desapercibido entre los miles de recuerdos que atesoramos. Yo recuerdo...primero sin un ruedín, cuando invariablemente tenías que pedalear inclinado, más difícil aún que hacerlo sin los dos. Después sin ellos. El miedo a intentarlo, a caer, a no poder. La voz que te dice que te agarra, pero que sin que te des cuenta te suelta y tú que ni te enteras hasta que lo percibes y te aterra. Qué pena que no lo idearan antes, cuando el pollito aprendió a montar en bici. Qué pena que en mi afán organizador los guardara no se donde y ahora no los encuentre en ningún lugar de este minipiso que tiene mil rincones. Los podría haber sorteado o regalado, al menos haberles hecho alguna reseña instagramera y darles así las gracias. ¿Que si esto es publicidad? Supongo que sí, si quieres verlo así. Para mi es gratitud, por seguir acordándose de mí a pesar de tener este rinconcito casi extinguido. ¿Que si soy honrada? ¿Que si realmente me gustan sus productos? Mil veces sí, por concepto, por originalidad, por sentimento. Cada uno que inventan me parece más genial que el anterior. Además, lo explican tan bien, te hacen llegar tan claramente el cariño y la pasión que ponen en cada nueva idea, que es difícil de superlo. De ahí que mi idea fuera transquibir tal cual la reseña explicativa que enviaban con ellos...pero la perdí, se fue a ese rincón escondido ha hacerle compañía al carnet y al pasaporte. Quizás aparezcan al cabo de los años, como aquella bolsa de canicas que escondió mi madre y que jamas encontramos entera. Cada año, como por arte de magia, entre los jerseys, las medias y la ropa interior aparececían canicas de colores. Misterios de infancia.

Este ha sido un verano de primeras veces, como cada uno desde aquel primero que vivimos con un bebé de un mes en el club. 

Su primera herida con sangre en el brazo un mes después aún tiene la cicatriz. Resbaló cogiendo cangrejos. Aunque el talegazo (como lo llamamos por aquí) fue grande, el golpe mayor fue a su orgullo. No está bien caerse delante de unos iguales a los que intentas impresionar con tus dotes de cazador sin miedo. Qué difícil mantener el tipo, tragarse las lágrimas y sobreponerse repitiéndote una y otra vez que eso sólo le pasa a los intrépidos. 

Aprendió a coger la ola en la orilla gracias a un amigo de una tarde. Nadamos a remolque hasta "el arrecife", toda una aventura con su amiga E. La primera vez de snorkel, su primer pez. Esa respiración rápida por el miedo, esa respiración entrecortada por la emoción. Esos nervios a flor de piel. Esa superación. El primer baño de noche (o casi, casi). De noche sí el primer picnic en la playa, el pasear a la luz de la luna.

Los baños con la goma en la azotea. Descubrir la Barbie de mamá, su ropa. Ponerle modelitos diferentes y descubrir que es guay eso de jugar a las muñecas. Los minizapatitos de tacón imposible. El perro. El dormitorio de madera que me trajeron los reyes (que mi madre pintó de rosa mientras yo dormía, con tantas capas que las puertas del armario no cerraban), la cocinita con su horno, frigorífico y fregadero. Con esa ventana en la que se veía un parque. Era yo la que hace dos días jugaba. parece mentira.

De noche en el campo con R, sacos de dormir, linternas, un telescopio. La primera estrella fugaz. 

Cines de salas vacías, cines de salas a rebosar. Miércoles tras miércoles.

Parque de doce a dos. Música, baile, agua y calor. 

Los rollitos de Nocilla son más buenos cuando los haces tú, las salchicas más sabrosas, los filetes de pollo más en su punto.

Acampar en el salón de la abuela y descubrir que tu salón, aunque más pequeño es mejor. Dormir con Ada aunque haga calor.

La primera vez en un parque acuático. Más superación. Qué suerte encontrar amigos que te guien. Qué rabia medir justo 1,20 (o eso dice la señal), qué fastidio tener que esperar un año. Eso dices ahora, sin haber mirado abajo desde lo alto del tobogán amarillo, ahora que te tenía convencido. Habrá que esperar.

El explotar, el miedo, la verdad, el cambio, la ayuda, el más cambiar.

Siestas y teta...eso sigue igual. 7 años ya. Cada una la disfruto, pensando que puede no haber más. Quizás la de hoy haya sido la última. Lo confesó hace unos días llorando "no hay leche", "es un rollo crecer", "yo quiero seguir tomando tetita". Seguimos sí, a ratitos cortos pero seguimos. Ninguno de los dos está preparado, pero mi cuerpo dice ya. Viviremos nuestro duelo cuando se termine, o no, quizás sea tan progresivo que no nos demos cuenta. Quizás el próximo verano sea uno más.



Este año no ha habido viaje. El próximo...ya se verá. Tenemos en mente una idea, a ver si conseguimos hacerla realidad, que esa soy yo, la de "de noche voy a Madrid, de día me quedo aquí" (me leo ahí...cuanto he cambiado, cuanto ha cambiado todo)...a Madrid no, más lejos...Guardo en la mesita de noche el Carnet Viajero. Este no se me va a perder. Tendrá que esperar un años, pero lo rellenaremos, será nuestro diario de esa otra primera vez.



15 de junio de 2016

Tiempo de vínculo

Crear vínculos requiere tiempo. Tiempo y cariño y en esas andamos pasando los días. Desde que Ada llegó mucho ha cambiado. Unas rutinas se han ido para adoptar otras, las que necesitamos ahora, las que se adaptan al momento. Evolucionando. 

Se pueden contar con los dedos de una mano los libros que hemos leído. El momento cuento ha desaparecido (por ahora). No importa, se que volverá. Ahora es el tiempo de ella, de Ada. En un pis pas será un perro adulto. En nuestra mano está la relación, el vínculo, que hayamos establecido con ella. En nuestra mano está también vivir y sentir esta etapa, con sus cosas buenas y las no tanto, que no pase de puntillas.

Decía W que la primavera/verano era mala época para que un cachorro llegue a casa, que te hacía perderte muchas cosas (esas cervecitas veraniegas que tan bien sientas, esas largas tardes de piscina...). Yo creo que es justo lo contrario, que el buen tiempo y el TIEMPO (vacaciones de semana santa y de feria, fin de las extraescolares, fin del cole) nos permiten disfrutar de este nuevo ser y eso, crear vínculos. 

Los paseos mañaneros con la fresquita, las largas siestas de sofá, ir al campo, a la playa, parquear. Un no a tiempo, un saber escuchar. Conocernos, entendernos y querernos. Tiempo



Contando los días estamos para el final del cole. 5 quedan ya

30 de marzo de 2016

Pensamientos recurrentes

Me doy cuenta que cuando dejo la mente en blanco concentrada en alguna tarea "monótona" que me asaltan los mismos pensamientos. Tengo la costumbre de "escribir" post en mi cabeza, de un tiempo a esta parte nunca llego a publicarlos. En ese momento no tengo tiempo y cuando tengo tiempo no tengo ganas. No, mentira: no tengo tiempo, ni fuerzas, ni nada de nada. Se olvidan. Pero cuando esos pensamientos vuelven una y otra vez opto por escribirlos. Eso hice con este post hace mil. Se quedó ahí en borradores. Hoy ha vuelto a aparecer en mi cabeza mientras conducía camino a un centro comercial.

Entonces lo escribí así:

"Últimamente, quizás a raíz de la noticia de aquel niño que murió asfixiado en el coche olvidado por su padre no dejo de pensar: Eso me podría pasar a mi. Si, así tal y como lo digo. Así de fuerte como suena.

Una vez me dejé olvidada en la casa del pueblo a mi perra, la quería con locura, pero la olvidé. Lo recordé cuando la eché en falta ya en casa, a sólo 15 minutos de la casa del pueblo donde la dejé. Me sentí fatal por el olvido, tan, tan mal como cuando olvidé recoger a mi amiga a la que había dejado en casa de su novio con el acuerdo de pasar a por ella antes de irme a casa. Esta vez me acordé en el camino de regreso. ¿Podría volver a pasarme? Seguro que si.
Imagen
Últimamente, nada más montarnos en el coche el pollito se queda dormido, y yo, con la música puesta, en silencio conmigo misma, disfruto de la desconexión de todo y disfruto de estar sola, conduciendo. Me encanta conducir. En esos momentos me olvido de todo y sí, creo que podría llegar a mi destino, salir del coche y olvidarlo dentro, durmiendo. Eso me aterra. 

El otro día compré un libro para un regalo. Estoy convencida que lo metí en el maletero del coche para que no estuviera a la vista en el parking del centro comercial al que íbamos a continuación. David venía conmigo, había quedado con unas amigas. No tengo conciencia de que sacara la bolsa con el libro para nada, no tenía porqué. Pasamos una tarde fantástica. Al llegar a casa cogí la bolsa del centro comercial. No visualizo la del libro. En casa no está, en el coche tampoco, llamé a la librería y tampoco. Desapareció, se volatilizó. ¿Podría pasarme algo así con mi hijo? Me da pánico sólo de pensarlo."

Antes de ayer llevé a una extraescolar a David con una amiga suya. Debía recogerla y tener en el parque con los demás niños mientras su madre llegaba cinco minutillos tarde. Cuando estábamos en la placita vi aparecer a MJ, la mamá y recordé de golpe que me había olvidado de la niña. Qué irresposabilidad por mi parte, qué descuido, qué desastre.

Y así iba hoy de nuevo en el coche con la música puesta y David dormido detrás y de nuevo he vuelto a pensar que podría pasarme, que podría olvidarlo. 



2 de marzo de 2016

No creo en los castigos pero los aplico

Qué contradicción, pero así es la vida, así es mi vida.

No creo en la educación de la supernany, no creo en la educación basada en premios y castigos.
Creo que hay otra forma de hacer las cosas, a base de hablar, de explicar, de hacer entender. Quizás, probablemente, casi seguro, sea una forma más lenta de conseguir los mismos resultados, en realidad quizás nunca consigamos los mismos resultados. Pero creo que es tan importante el resultado final que la forma de conseguirlo.

No quiero que mi hijo haga tal o cual cosa pensando en que así le haré un regalo o lo dejaré sin cuento esa noche, no.
Ni siquiera me gustaría que hiciera las cosas por complacernos, por el mero hecho de que eso nos haga sentir bien o mal, no.
Me gustaría que lo hiciera o no con el convencimiento de que así debe ser. Entiendo que es algo difícil de entender para él, tan difícil como para mi explicarlo.

Lo cierto es que nadie dijo que fuera fácil, ni que yo fuera perfecta. Una cosa es lo que intento hacer y otra la que en alguna ocasión he terminado haciendo por mi propia rabia, frustación y falta de recursos. 

(Esto lo escribí el 24 de Octubre de 2014)

Esa rabia, frustación y falta de recursos se volcó hace ya unos meses en intentar paliar el tema de las palabrotas. ¡¡¡Espárragos!!! Parece mentira, pero desde que escribí sobre ello en 2012 nada ha mejorado la cosa sino todo lo contrario.

Hemos pasado por darle el recurso de otra palabra, por ignorar completamente ese vocabulario y nada. Sobra decir que su padre y yo cuidamos mucho de no soltar tacos(cuando él está delante). Hace unos meses, más por jorobarlo que por otra cosa dije las temidas y absurdas palabras: ¡Si vuelves a decir una palabrota te quedas sin paga!
Dicho y hecho...¿De verdad que esperaba que dejara de decirlas? (no me lo creo ni yo) Sin paga desde entonces. ¿Ha servido de algo? No hija no. ¿He conseguido el objetivo? No hija no ¿Acaso se han reducido el número de palabras malsonantes que salen por esa boquita? Para nada. Claro está que no funiona.

Lo mismo tengo que asumir que él es así, que forma parte de su ser soltar un ¡Coño! cuando casi se cae o un ¡joder! cuando está enfadado por algo. Porque el muchacho lo dice bien, en su justo momento, cuando cualquiera lo diría. Y yo lo entiendo, de verdad...yo hablaba así (hasta que él nació y dejé de hacerlo para poder decirle que su madre no hablaba de esa manera)...y no me faltan ganas muchas veces al día de soltar una palabrota, que se queda uno la mar de a gusto.

Pues eso, quitarle la paga no cumplió nuestro objetivo, no dejó de decir palabrotas. Por el contrario borró de un plumazo las buenas enseñanzas que tenía con ella: se compraba sus cosillas, aprendía a administrarse, tomaba consciencia de que el dinero se acababa y había que pensar bien en qué gastarlo, ahorraba un poquito...



Lo grande es que aún sabiendo que no ha funcionado, cuando ya habíamos hablado su padre y yo de ello, ante la pregunta ¿Cuando voy a volver a tener paga? Todavía nos hemos visto diciendo "Cuando dejes de decir palabrotas". ¿Se puede estar más obcecado que nosotros?

Así que si pollito, recuperarás tu paga. Total, quitártela no sirvió de nada



11 de enero de 2016

Plena Navidad, Navidad plena

Si hay algo bueno de no trabajar fuera de casa es poder vivir las vacaciones escolares sin preocuparte de cómo te las arreglarás esos días sin cole; a qué campamento llevarás al niño, con que familiar se quedará. Para nosotros es sencillo, cuando él está de vacaciones se queda en casa, conmigo y nos dedicamos a eso, estar de vacaciones.

Hace poco que han terminado y me cuesta recordar tantas cosas como hemos hecho, tanto como hemos vivido, tanto como hemos disfrutado. Se que al peque también le pasa, es normal, es demasiado, pero no importa, se que queda el poso de las experiencias, de la amistad, de las primeras veces, de las sensaciones, de las tradiciones, de la ilusión, del tiempo juntos. Han sido unos días plenos.

El pistoletazo de salida lo daba Música por juguetes, que aunque era el fin de semana anterior se convertía en el preámbulo perfecto para ir adentrándonos en el ambiente de solidaridad tan propio de estas fechas. Por primera vez en varios años El Gallo pudo acompañarnos. Saludos rápidos a los amigos con los que solemos coincidir en estas cosas, música y buen ambiente, con un solazo primaveral. Me hizo muchísima ilusión ponerle piel y darle un abrazo a Lupe de @gatunayteo. Es genial traspasar la pantalla. Los jardines de Cartuja siempre son un buen lugar para pasar el tiempo y alejarse de los conciertos del patio, recobrar la calma y jugar.

Este año el ayuntamiento había organizado un programa de ocio la mar de curioso y original, #AlumbraSevilla, algo diferente porque no era muy navideño, sino más bien simplemente cultural. Pequeñas pildoritas repartidas por toda la ciudad conseguían que no hubiera aglomeraciones a la par que te permitían disfrutar de muchas acciones distintas.
Nos fuimos a Delimbo para aprender que lo copos de nieve pueden ser de colores
En el marco de #AlumbraSevilla disfrutamos de un miniespectáculo de acrobacia en una estación de metro, vimos los espectáculos visuales de la Alameda, las Setas y San Telmo, patinaron con música no comercial en un skate park. Teatro A pelo en el Mercado de la Calle Feria, jazz en el Museo de la Cerámica. 




Esos días llegó Mofeti a casa y David la instaló en la caja que nos había mandado Ikea en su campaña "Cocina con el corazón, cocina con la cabeza", invitándonos con un tupper a no desperdiciar los alimentos que nos sobraran estos días de comilonas. Nocilla nos envió un par de packs especiales de de los Reyes, que nos sirvieron para hacer ricos árboles de hojaldre y pasar buenas tardes de merendola con los amigos y Kinder la experiencia de patinar sobre hielo. 


Como el año pasado nos embarcamos en el evento solidario del Árbol de los Chupetes para recoger juguetes para las familias a las que ayuda Radio Ecca. Es un gustazo ver cómo se vuelcan los elfos del árbol, con las nuevas incorporaciones de Marián y Saray que este año, junto a Pilar se curraron unos tallleres creativos con los que disfrutamos casi más los adultos que los niños. Nos sirvió de terapia para olvidarnos del estrés de esos días. Se recogieron muchos más juguetes que el año pasado así que muy, muy, muy contentos. 

Continuamos el día comiendo superbien en El Gato Azul y por la tarde, de los primeros nos embelesamos con la delicia de Les Irréels y su mundo mágico, silencioso, onírico que nos cautivó a todos. Aquí el Pollito y su amiga Abril nos cuentan sus impresiones



No dejamos esos días de visitar algunos de los belenes más típicos, con su botín de globos incluído; ricas meriendas de Ofelia Backery y Virgin Coffe; La ópera con la abuela, Los animales del Alcázar; Recorriemos la ciudad en autobús turístico (y se durmieron). La primera vez patinando sobre hielo, la segunda cambiando ruedas por cuchillas; Los buñuelos con chocolate, los cuentacuentos, la magia, Cortilandia, las sesiones de cine, la visita al parque de bomberos, Papá Noel y los Reyes Magos, la cabalgata, el regalazo de Patio Editorial. Mc Donalds, Al-medina, Casa Salas, La Blanca Paloma, una tapa por aquí, un vinito por allá. Días en casa sin hacer nada. Siesta, teta, lectura...

Le dimos la bienvenida al 2016 rodeados de amigos y aunque casi tenemos un "CanalSur" con las uvas (maldito televisor que se queda pillado) lo pasamos divinamente con nuestra rica cena, los brindis y la juerga discotequera, sólo nos faltaba la bola, apuntado queda para el próximo año, aunque quien sabe, lo mismo no se rodea.



2015 no ha sido para nada un mal año. Yo me he ido desconectando en muchos sentidos, encontrando un equilibrio que necesitaba, cediendo espacio al Gallo según David lo va demandando. Sus necesidades cambian y nos vamos adaptando. Mi madre por fin puede ser una abuela abuela, con tiempo para disfrutar de su nieto. David va madurando, todo es mucho más sencillo ahora. Espero que 2016 nos trate al menos igual de bien. No tengo propósitos, planes, ni expectativas. Que venga lo que tenga que venir, al menos igual de bueno, por favor.

Las imágenes son buenos recuerdos, o más bien buenas excusas para no olvidar. En Instagram hay más #navidad201516enelgallinero



18 de diciembre de 2015

Hoy leemos Lalo El Principe Rosa que se une a SuperLola por la coeducación

Decidme que conocéis a SuperLola, si ¿verdad? ay, ay, ay que cuando iba a enlazarme a mi misma pensando que ya os había hablado de ella resulta que ¡¡¡no!!! ¿Y cómo hablar de Lalo sin hacerlo de Lola? ¡Imposible!

Super Lola es una niña valiente que quiere cambiar el mundo. Una niña diferente, como lo son todas, porque no hay dos niñas iguales. Super Lola va por el mundo con la capa de superheroína que le hizo su madre. Es decidida, intrépida lista, rápida, divertida, fuerte y muyyyyy valiente y sueña con un mundo en el que todas las niñas y niños se sientan libres para ser lo que quieran.



Lalo es su amigo. Un niño diferente, como lo son todos, porque no hay dos niños iguales ;). Uno de esos niños que se lleva todo el día cantando y bailando. Lalo es tranquilo, sensible, charlatán, divertido y muyyyyyy besucón. Le gusta escribir cuentos de princesas valientes, jugar con muñecos, hacer pasteles y disfrazarse. Está harto de príncipes azules y sueña con un ser un príncipe rosa.



Creados y escritos por Gema Otero, Experta en Género e Igualdad por la igualdad de mujeres y hombres por la Universidad de Sevilla e ilustrados por Juan A. Muñoz que se encarga de la parte artística, técnica y gráfica de los proyectos de La Señora Malilla

La Señora Malilla es un proyecto creativo y coeducactivo a través de cuentos para cambiar el mundo, proyectos para educar en la igualdad y materiales audiovisuales para ver el mundo de otra manera.

Me encanta que sean andaluces, que sean rompedores, que incluyan la música en sus proyectos con esas canciones raperillas cantadas por niños. Me gusta lo que muestran las ilustraciones: mujeres y hombres de cuerpos reales, gordos, delgados, calvos, de color...los mensajes en sus ilustraciones "Escuela pública para todos, las familias de dos mamás, el columpio adaptado a niños con movilidad reducida, peeeero la verdad...me ha matado un trocito de ilustración.

Ese hombre, supongo padre, dando el biberón mientras la mujer, supongo madre, observa repanchingada en el banco. No me gusta su actitud de "miras ves, tu también puedes participar". ¡NO! ¡NO! Y ¡NO! Así no. No me gusta que se siga normalizando algo que no debería ser normal. Porque que un bebé se alimente con biberón no debería de serlo. Somos mamíferos, estamos preparados para mamar de los senos de nuestras madres, que no sólo nos proporcionan alimento. Sólo en contados casos debería un bebé ser alimentado a biberón y mientras por todos lados se siga normalizando esta práctica continuará siendo la forma más extendida de criar a un pequeño ser humano. Somos muchos los que desde diferentes ámbitos intentamos cambiarlo, los que intentamos educar también en eso y sinceramente, me ha decepcionado que La Señora Malilla haya dejado de lado la posibilidad de ayudar en esta lucha o más bien haya optado por defender los intereses de esa parte mal entendida del feminismo que abogan por liberar a la mujer de "la carga de alimentar", que esgrimen que con el bibi el padre puede implicarse del bebé. No, no y no, así no. Hay mil formas más de implicarse, de vivir la crianza de un hijo, la primer asumiendo que un bebé los primeros meses necesita a su madre. Su cuerpo, su olor, su calor, su leche...

Ya podían haber puesto por ejemplo un niño de cinco años tomando teta de pie allí en el parque. En fin, estoy enfadada, se nota. A pesar de todo os recomiendo estos cuentos. Estoy segura que a vuestros peques les encantarán y les ayudará a ver que  no hay una forma de ser niño o de ser niña sino múltiples formas de SER.



25 de noviembre de 2015

Bajo el sol de la Toscana

La culpa la tuvo el AGUA, ella causó la humedad que originó el eau de moho. Ella también decoró nuestro dormitorio. Esa preciosa pared "Bajo el Sol de la Toscana".

No puedo evitar, cada vez que la veo, o sea, varias veces al día, recuerdo aquella parte de la película en la que comienzan a rehabilitar la casa. Esa casa tenía algo mágico, un no se qué, como mi pared. 



Quiero que se vaya el AGUA, quiero terminar con el problema, pero no se si quiero que esa pared luzca algún día lisa y azul cielo, perfectamente perfecta. Me gusta así, dibujada. 

Y como me resito voy por pasos. Primero la raspé, de nuevo; al cabo de los muchos días la enlucí y al secarla la lijé. Aún era mi pared "Bajo el Sol de la Toscana". Muchos días después, el algún momento la pintaré y dejará de tener encanto esa pared.

11 de noviembre de 2015

Destronada del trono del amor

Así estoy yo.

- Mamá ¿sabes una cosa? Ahora en mi lista papá está el primero
- Muy bien cariño
- Primero papá, después tu, la abuela y yo.
Bueno no, papá, tu, yo y la abuela.
- Estupendo cielo
- Antes estabas la primera, pero ya no, ahora está papá.

Creo que intentaba dejármelo claro a la vez que valoraba alguna reacción por mi parte, como intentando justificarse. Quizás mi "muy bien cariño" no le pareciera suficiente, porque estoy segura que mi expresión era neutra, completamente neutra. Quizás demasiado, ahí estaría el problema. No podía hacer una fiesta a pesar de que no sólo es que no me moleste, sino que me alegro de no estar en el top de su lista del amor. 

Ilustración del libro ¡¡¡Papá!!! de Sm


Creo que llevo seis años y medio siendo el ser más importante para él y eso, a pesar de ser maravilloso es muy cansado, supone una presión, estupenda, genial, pero a veces agotadora. No es para quejarse, imposible hacerlo de que te amen de esa forma, pero no dejaba de tener mi sentimiento de culpa de saber que su padre estaba siempre por debajo. No me preocupaba en realidad porque estaba segura que un día sería como ahora, destronada, primero por su padre, después, mucho después, por su pareja. Entre medio, quizás y aunque no de la misma forma por sus amigos.

No se si el gallo estaba preparado para estar ahí arriba. Ahora es su atención la que demanda a todas horas, con quien quiere pasar más tiempo, a quién echa de menos antes incluso de que se vaya un par de horas. Este cambio es normal y sano. Estos años los tres hemos fraguado una relación maravillosa, (no exenta de nuestros problemas, de nuestros tiras y aflojas) aunque un poco desequilibrada, que era como tenía que ser. El gallo ha sabido desempeñar su papel de "primera dama" a la perfección, entendiendo que era así porque tenía que ser, que estamos programados para ellos y que ya llegaría su turno. Ha sabido ir senmbrando para ahora, en su justo momento recoger os frutos. 

Por mi parte he vivido al máximo ese Top ten del amor, ahora le toca a su padre disfrutar de este regalo.

11 de septiembre de 2015

Una vuelta al cole inquieta

Sí, lo se, dirán que nos preocupamos demasiado. Nos, nosotras, las madres, al menos yo lo hago y con las que hablo lo hacemos. Será que lo da "el cargo". Lo mismo los padres también, pero hablo como madre que es lo que soy. Pero no, no lo hacemos, no nos preocupamos, tan sólo queremos saber. Si la información es poder ¿porque se nos niega? Será por eso mismo, por no conferirnos ni un pedacito de control.

Recuerdo cuando era pequeña. Terminado el curso ponían un cartel en el tablón de anuncios con los libros para el próximo. Al menos una semana antes de comenzar otro cartel con la material. Quéeilusión ir a comprar los cuadernos de cuadros, de dos líneas, milimetrado, pequeño, grande...goma, sacapunta, boli azul, rojo, del que se borra, portaminas, plastidecores, alpinos...preparar el estuche, forrar los libros. El olor a nuevo curso despertando la ilusión por comenzar las clases ya que no había más remedio. Incluso el horario y el nombre del tutor...información que hacía que TODOS nos sintiéramos más seguros.



Este curso David ha cambiado de etapa. Sólo tres días antes hemos sabido qué horario tendrían el primer día (hombreeeeeee tiempo más que de sobra para pedir permiso en el trabajo para acompañar a nuestros hijos en este día importante ¿verdad?). ¿Alguna información de lo que tenían que llevar el primer día? meeeeeeemmmmmmmmm. Tan sólo sonsacando a algún profesor conseguimos enterarnos que "obviamente como siempre" (como quien vive la experiencia de entrar en primaria una y otra vez como en el día de la Marmota) un cuaderno, un lápiz y algunos colores. 

A mi hijo le ha tocado fulanito, el profesor del mío se llama setanito. Hay colegios en los que, como lo hacía el mío, ponen la lista de profesores días antes. Uno puede ir nombrándolo en casa, pidiendo referencias si ya estaba en el cole, quedánsose tranquilo o todo lo contrario si ya lo conocías de antes. Aquí no, es secreto. Así como lo lees. Secreto. El día antes, de casualidad, me enteré del nombre del profesor nuevo de David, por una exprofe lo suficientemente revelde (y ajena ya al centro) como para atreverse a decirme su nombre. 

Sin saber siquiera el nombre la posibilidad de hacer una reunión previa al primer día del curso por supuesto quedaba totalmente descartada. Y digo yo, citar a los padres un par de días antes. Darse a conocer, explicarles cuales serán los cambios en esta nueva etada, cómo será la dinámica de clase, qué material deben llevar el primer día y los sucesivos. Verle la carita, escuchar, sentir a la persona que será un referente para tu hijo durante los próximos dos cursos...¿Es tan difícil? ¿Es tanto pedir? Estamos hablando de primero de primaria, 6 años. ¿No es normal tener una cierta preocupación inquietud por estas cuestiones? 

Pues así andamos. Hoy es el segundo día. Ya sabemos cómo se llama. Ya el niño que ha querido le ha contado a sus padres su primera impresión del profesor. Cada uno ha dado en casa su particular mensaje de lo que tenían que llevar hoy. Unos decían un cuaderno, otros los libros, otros sólo el de mates... Cada uno llevará lo que crea que debe de llevar. Así seguiremos, elucubrando, hasta que nos den instrucciones "oficiales". Con suerte conoceremos al profesor...en algún momento.

Por cosas así NO ME GUSTA SU COLEGIO



PD: Al pollito le ha gustado su profe, eso ya es un punto. Dice que es muy simpático y que sonríe mucho. 



31 de agosto de 2015

La persona más afortunada del mundo

Verano a verano escribo lo mismo, o eso creo, porque así me siento, la persona más afortunada del mundo por poder pasar con mi hijo todas las horas del día, de todos los días. Así de agonía soy como madre.

Desde que nació no ha habido nada más prioritario que él, que el tiempo juntos. En la calidad no me meto, que eso es muy subjetivo, y lo que a uno le parece bien para otro es caca de la vaca. Yo soy de cantidad, de esa que se cuenta al mirar el reloj y ver pasar las horas. De esa que para nosotros dos en realidad casi ni existe. 

Despertamos sin reloj, sin nada más urgente que remolonear en la cama; teta, juegos, risas, charlas. De ahí al sofá, desayuno con ración de dibujos animados. Logística diaria entremezclada... "ayúdame a montar el lego", cuando termine de poner las lavadora, "una partida de futbolín", mientras coges la pelota voy a bajar el fuego", "el caballito de mar macho es el que pone los huevos" oigo mientras doblo la ropa, "vamos a echarle de comer a Mara",  "¡guerra de cosquillas!", vamos al supermercado, "¿falta mucho para que llegue papá?"...y casi sin darnos cuenta allí está. Y queda la tarde y la noche para estar juntos. Pasar así los días lentos de verano me hacen sentir inmensamente feliz. 

No dejo de escuchar "no sabes la suerte que tienes de estar con él". Porque paso, porque me aburre, porque me molesta en realidad, no contesto, no explico, no justifico. Sí, lo se, conozco mi suerte, pero más allá y sobretodo es mi ELECCIÓN. A nadie le importan más que a nosotros nuestras renuncias (que sí, que cuando elegimos inevitablemente renunciamos, aunque sea con gusto), a nadie nuestra economía, a nadie la incertidumbre del futuro. Lo que importa, lo que me importa es el tiempo hoy. Porque el futuro está por venir y quizás ni exista.

Me regodeo en todas nuestras horas. Las guardo en mi memoria, en mi corazón. Quiero creer que él también. Eso sólo el tiempo lo dirá. Yo, hoy me siento así, la persona más afortunada del mundo.

Ilustración de Bernardo Carvalho para el libro
Corazón de madre
Ed. Libros del Zorro Rojo


Leyendo En Tiempos de prodigios de Marta Rivera de la Cruz me crucé con un texto que veía a reflejar mis pensamientos/sentimientos. No tan feliz, no tan permanentemente dichosa, pero hoy por hoy (ya veremos con el paso de los años), yo podía ser esa madre, quizás porque yo misma era una de esas niñas de las que la protagonista del libro sentía pena.

"Mi madre siempre estaba contenta. La recuerdo canturreando mientras hacía la comida o cuando planchaba nuestros vestidos, de un eterno buen humor al volver del emrcadoo al llevarnos al colegio. Estaba satisfecha con su elección. Con su vida entre cerros de ropa que planchar, menús semanales y compras de alimentación para cinco personas. (...). Mi madres estaba orgullosa del trabajo que hacía, de tner un horario de veinticuatro horas sin paga de beneficios ni posibilidades de ascenso. 
Cuando yo era pequeña, me daban mucha pena las niñas cuyas madres trabajaban fuera decasa. Qué placer era entonces encontrarla siempre a mi madre cuando volvíamos de la escuela. Qué gusto que todas las comidad estuvieran listas a su hora, que cuando uno de nosotrso caía enfermo ella pudiese velar su sueño inquieto, poner paños frescos en una frente que ardía, administrar un jarabe o controlar la temperatura. Qué suerte tener una madre siempre presente, preparada para secar lágrimas, para curar una rodilla herida, para conolar, para reñir incluso. Cuando era pequeña, yo no tenía llaves de nuestro piso.¿Para qué, si sabía que mi madre nunca iba a estar fuera cuando yo llegara?

(...)Una elección de la que no se arrepintió nunca. "Mi trabajo era ese. Yo quería hacer bien mi trabajo. ¿No quieres hacer tú bien el tuyo?". (...) Porque era feliz con la vida que había escogido y no tenía nada que echar en cara a nadie. Estaba justamente orgullosa de sí misma, de la familia que había creado, de poder asistir a las funciones de NAvidad, de venir a buscarnos cuando acababan las clases, de preparar nuetras fiestas de cumpleaños. Cuando llegaba a casa del colegio era mi madre quien abría la puerta de la cocina, donde flotaba el olor sabroso de algún guiso casero. Durante años, al entrar en casa, lo primero que veía era una mujer completamente feliz. Y ahora me doy cuenta de cómo esa circunstancia marcó mi niñes. La convivencia diaria con la alegría es el mejor regalo que puede recibir un niño.

Mi generación ha pasado años mirando por encima del hombro a mujeres ocmo mi madre, compadeciendo su suerte, reivindicando por ellas el derecho a huir del hogas, de las familias numerosas, de las cacerolass y las listas de la compra. Nunca nos dio po rpensar que, entre tantas mujeres insatisfechas, entre tantas mujeres decepcionadas con su suerte,,  entre tantas mujeres que renegaban de su condición de amas de casa, había un puñado de mujeres dichosas a las que lavar pañales, planchar camisas y hacer potajes, y que no sentían como un fracaso el haberse consagrado a sus familias. Cuando torcemos el gesto pensando en esas mujeres, no pensamos en ellas sino en nosotras mismas inmersas en una existencia así, que se nos antoja vacía de contendio. Ni en un millón de años hubiese cambiado mi vida por la de mi madre. Pero creo que ella tampoco hubiese cambiado la suya por la mia." *

Como la madre de este libro, esta es mi elección y porque he tenido la suerte (ahora si) de poder elegir así me siento, la persona más afortunada del mundo.


* En tiempos de prodigios
   Marta Rivera de la Cruz
   Editorial Planeta. 2012
   ISBN 9788408111436

  


14 de agosto de 2015

Mi hombre del futuro

Confieso que en días como hoy siento miedo. Han encontrado asesinadas a las dos chicas que desaparecieron en Cuenca. Dos mujeres más que se suman a las otras casi 30 que van este año asesinadas por sus parejas o exparejas. Casi 800 desde 2003 asesinadas por HOMBRES.

Siento miedo, sí y no por mi siendo mujer. Siento miedo por él, por mi hijo, por ese hombre del futuro. Miedo a que pueda creerse con derecho a todo, miedo a que sea uno más como esos hombres "normales", buenos vecinos, buenos trabajadores, buenos amigos, buenos padres...buenos hasta que matan. Miedo a que no llegue a tanto. Miedo a que agreda, a que se imponga por la fuerza, a que controle, a que violente.

Educar, educar, educar, no sólo a él. A él, a ellos, a ellas, a toda la sociedad, porque no es que algo falle es que todo está mal. 
Cuando no se llaman a las cosas por su nombre está mal, 
cuando no se les desprecia profundamente está mal, 
cuando siguen siendo tan sólo un número más está mal, 
cuando miramos para otro lado está mal, 
cuando no apoyamos está mal, 
cuando no gritamos está mal,
cuando "algo habrá hecho" está mal,
cuando nos parece normal está mal,
cuando es por amor, está mal,
Mal, mal, mal. 
y vamos a más...lo dicen los datos...
y me da miedo.

Algo habrá que hacer, algo podremos hacer. Algo tenemos que hacer



3 de agosto de 2015

Olor a madre

A qué hueles mamá?

No se David, ¿a qué huelo?
Hueles a teta mamá, hueles a ti


Eso me dijo mientras subíamos juntos los escaleras de casa. Medio metro nos separaba y olía a mi. ¿Puede haber algo más exquisitamente natural? 

Los olores se guardan en lo más hondo de nuestra memoria, bien arraigados a nuestro corazón. Nos hacen evocar sensaciones, nos trasladan a otros tiempos. El arroz con leche que hacía tu madre, su perfume mezclado con el suavizante que usaba, los jazmínes que solía poner en la mesita de noche...nos sorprenden sin aviso saliendo de casa de la vecina, al atravesar unos grandes almacenes, al dar un paseo por aquella plaza... 

Si yo huelo a mi leche, si ese es mi perfume ¿qué olor atraerá mi recuerdo? Siento una mezcla extraña que me resulta difícil de explicar. Orgullosa por haber dejado fluir la lactancia, por haber hecho entre los dos algo tan natural, tan poderoso, tan primigenio, tan animal como para llegar a definirnos. Ese olor a leche es tan mio, es tan nuestro, como lo son los miles de momentos compartidos al pecho. Tanto como para que el mayor de sus secretos sea desear que mis pechos tengan leche muchos años más.



Ese mismo olor que me define, mi olor a madre, hace que sienta miedo. Miedo a que no pueda evocarme, a que no lo asalte ningún olor que le recuerde a mi. Quizás, si alguna vez tiene hijos y su madre les da el pecho llegue a su nariz algo parecido, pero lo dudo. Sin duda ella tendrá su olor a madre, otro olor a ella que no se parecerá en nada a mi. Probablemente el ni siquiera lo perciba, será su hijo el que lo haga, conectado con esa mujer y con su necesidad de alimento, cobijo, seguridad y amor, el que perciba su olor, a leche, a ella a su madre.

Recuerdo de pequeña cómo me maravillaba al pensar cómo estando vacas y terneros dispersos por un monte podía un ternero encontrar a su madre cuando tenía hambre. Por el olor me decían. Incrédula de que el olor a madre se dispersara de esa manera. El comentario de mi hijo es la prueba.



29 de junio de 2015

El día que me pinté las uñas de rojo y me gustó

Si me hubieran dicho que alguna vez me gustaría pintarme las uñas de los pies de rojo lo habría negado rotundamente. Azul, morado, mint...¿rojo? jamas. Pero todo llega y llegó.



Vino a coincidir con el día que me encontré con una cana en la ceja. De ahí a tenerlas abajo va un paso.

Fue más o menos cuando aprendí a decirle patata al móvil, me vi en una foto y no me reconocí. Yo no era aquella que veía. No era una cuestión de arrugas, no, eran mis rasgos. Esa no era mi nariz, mi sonrisa ni mis ojos. ¿Dónde estaba yo?

Entendí entonces eso que deben sentir los ancianos cuando sintiéndose jóvenes de pensamiento y espíritu, su cuerpo no les acompaña. 

No me percaté de esas diferencias al mirarme en el espejo cada día. Las prisas no me dejan verme. Maldito autofoto que me hizo darme cuenta que no soy la misma que era. Bendito autofoto que me hizo pararme a pensar y tomar conciencia que tampoco soy la misma por dentro. 

Ahora me pinto las uñas pintadas de rojo y me gusta.



23 de junio de 2015

Si nos estuviéramos tomando un café...

te contaría que ando alicaída, desmotivada, triste y sobre todo muyyyyyy cansada.

Arrastro desde hace meses esas sensaciones, no estoy en mi mejor momento. Se avecinan cambios en nuestra vida que hacen que tenga que tomar decisiones importantes, que me permitirán tomar impulso y comenzar a volar, sin embargo no se hacia donde y lo que es aún peor, no me encuentro con fuerzas para hacerlo. 

Visto aquí

Necesito descansar, olvidarme de todo y sólo ESTAR en este ahora, dejar de pensar en lo que vendrá, despejar mi mente, cerrar etapas, cargar pilas para poder mirar la vida con nuevos ojos, nuevas expectativas, nuevas motivaciones e ilusiones.





17 de junio de 2015

Sí, me quejo, aunque nadie me obligó, me quejo

Sigo desde el lunes sumida en una especie de trsiteza. Se que muchos me dirán que es así, que no me queje, que nadie me obligó, pero cuando pones tu tiempo, tu esfuerzo, tantas horas, quitándoselos a tu vida, a tu casa, a tu familia por y para el beneficio de tantas personas y no te devuelven el apoyo simplemente con su presencia es desalentador, descorazonador y desilusionante.



Sientes que nada tiene sentido, que es una batalla pérdida en la que poco o nada puedes que hacer.

Plegarte a los deseos de unos, intentar llevar la  corriente, mantener un buen clima, aún a costa de morderte la lengua, de contenerte, de mantenerte sumisa y saber que está ganando y que poco o nada, de nuevo, puedes hacer. Es muy, muy cansado.

Cada uno tiene sus ocupaciones, sus prioridades, no todos pueden ni quieren implicarse de la misma manera en cualquier proyecto, pero creo que al menos por respeto a esas personas muchas más de 10 de cientos podrían hacer el esfuerzo de dedicar una hora al año para estar presente, para oír en qué has invertido tu tiempo, por todos todos, estos meses, para hacer llegar con su presencia que, al menos, confías en lo que están haciendo. Como ya he dicho creo que es una cuestión de respeto.

No soy de abandonar las cosas a la mitad. Por amor propio, por pundonor continuaré. Dos años es el tiempo, ya ha pasado uno. Ni uno más pienso dedicarle a quien no lo valora. Mi vida es más importante, porque sí, también tengo una vida con mis ocupaciones. mis prioridades; tuve que reorganizarlas para embarcarme en esto.

Otros después de nosotros cogerán el relevo, allí estaré siempre que pueda y nunca faltaré a una asambla.

Y ahora, ya. Tenía que vomitarlo, me quemaba por dentro

1 de junio de 2015

Y por eso Mayo es El Mes, nuestro mes

Comenzamos el mes en furgoneta. Cuatro amigos, niño y mitad, tres perros y 700km por delante para un deseandísimo encuentro. Tres días de disfrutarnos sin más, tres días que nos supieron a poco. Charlas, risas, buena comida, pero sobre todo amistad. De esa que llegó gracias al mundo 2.0 para volverse real. 

Mayo de comuniones, mayo de boda. Días de compartir mesa, charlas y risas con la familia. De ponernos guapos, de pasar nervios, de saltar y bailar hasta caer agotados.

Días de no se cuantas visitas a la Feria del libro. Buscando regalos, ojeando deseos, ampliando la pequebiblioteca (eso que dije que nunca haría), entrando en contacto. Tomar un refresco charlando con Kalandraka es un honor.

Sábado de primo casi hermano, de Alameda, de títeres, de alérgias y osos gigantes. De recuerdos de universidad, de crear un nuevo amigo. De Mc Donalds, de cervezas.



Jueves de amistad sobre ruedas, jueves de café y helado. Jueves de calor, de mucho calor. Jueves de reto, de superación, de mamá que bien lo haces. Jueves de libertad.



Retomando el comer mejor, retomando el ejercicio. Unas bolas al padel, unos largos, un poco de azadón. ¡Zás, zas, zas cavar y cavar! Por fin sembrar ¿Recolectaremos algo? Sólo el tiempo lo dirá.



¡¡Piscina!! Veraneo en Mayo con casi 40º, un lujo. Dias y tardes, tardes y días. La pandilla crece a la par que lo hace él. Qué afortunados somos confluyendo en el mismo espacio. Hace dos días era yo la de los seis años, era mía la pandilla. ¡Cómo pasa el tiempo!



Mayo de cumple. 6 años para él, 6 para nosotros. 2190 días, 52560 minutos no se cuantos en la teta. Imposible llevar la cuenta que sigue aumentando. ¿Quién lo diría? Yo desde luego no. ¡Incluso en público! 



1 kilo de Nutella, una banda de rock, tres desvirtualizaciones, ¡ni una sola foto! Su primer torneo.
Rabonas en el cole, despertar sin prisas, mañana de turismo. Actuación de fin de curso ¡los planetas!
Un regalo para él, un regalo para mi. Una fiesta por venir.
Mesa redonda en un cubo para apoyar a Termibody. Proyectos de amigos emprendedores.



Mails, prisas, bici, llamadas, incertidumbre, poco sueño y muchos nervios y por fin llegó el día, Sábado 30 #hoyleemosensevilla el colofón de un mes, el mes. Esto merece un capítulo a parte.


Las fotos son caca de la vaca, pero no me importa, me sirven para no olvidar



14 de mayo de 2015

Harto de la escuela

¡¡¡Estoy harto, estoy harto de hacer tantas fichas!!! Todo el tiempo haciendo fichas, solo dos ratitos muy pequeños jugando y el patio muy poco tiempo. ¡¡¡Es que no jugamos casi nada!!!. Casi nada. Sólo fichas y fichas. Todo el tiempo coloreando, o escribiendo las letras, ¡¡Que ya se colorear!! Que yo aprendería más jugando y no jugamos casi nada. Asi en bucle
Cuando tu hijo se expresa así nada más abrir los ojos una mañana sabes que algo no va bien. Así fue hace un par de días. Lo peor de todo es que yo no podía más que escucharlo y decirle que si, que lo entendía, que pensaba como él, que creía que tenía razón, que trabajaban mucho, que jugaban poco y que aprenderían más y mejor estando menos tiempo sentados y mucho más jugando. Es duro decirle pienso como tu pero no puedo hacer nada, es lo que hay. 

Habla con la seño, me dijo. Lo haré, pero ¿para qué? para nada, es lo que hay, nada va a cambiar, lo se y es triste y es duro saberlo. 

¡¡¡Me niego, me niego, no voy a hacer más fichas!!! se lo voy a decir a la seño ¡¡¡me da igual que me riña, no me importa que me castigue!!! Sigue siendo triste y duro, a la vez que satisfactorio oirlo expresarse así. Saber que es capaz de decirlo que piensa, lo que siente, de oponerse. No tengo claro que lo haya hecho, ni que lo vaya a hacer, hablar con la seño odigo, orque dos días más tarde ha vuelto a decirlo: Hoy se lo voy a decir a la seño, que no hago más fichas. *

Retrato Steve Eichenberger 

Se que en parte es su percepción del tiempo, se que no es del todo real, pero también se que tiene mucha, muchísma razón. No necesita colorear y colorear fotocopias, ni hacer sumas y restas, no necesita saber leer, ni escribir. Ya tendrá tiempo, como todos lo tuvimos cuando empezábamos a aprender más tarde. Aquí estamos todos "sabiendo".

Me duele verlo y sentirlo tan desmotivado cuando recién está empezando su etapa escolar. Nadie debería sentirse así con cinco años. Quizás sea una etapa, quizás sea la profesora, quizás sea que él es así "flojo", ese es otro tema. 

No es fácil reconocer que tu hijo tiene esos sentimientos, que no quiere leerse el libro que le toca, ni hacer el dibujo en casa, que no le interesa buscar información del proyecto que toque, que no quiere coger un lápiz en casa ni hacer un simple dibujo. Que se queja del exceso de esfuerzo que tiene que hacer en el cole. No es fácil porque entonces, a los ojos de todos (y a los mios incluso), lo que le pasa a tu hijo es que es flojo, que no quiere esforzarse, porque los demás niños no se quejan y el tuyo si. Y sin embargo se que no es así porque no dejo de leer sobre el tema. No es un problema sólo de mi hijo, es el sistema el que falla. No puede ser de otro modo cuando hay todo un moviento de quejas y anhelos de cambio **

*  ** Siento una mezcla de orgullo y de miedo.

El curso va terminando, ya no queda nada. Comenzará una nueva etapa llena de incertidumbres. Crucemos los dedos. Haremos lo posible desde casa para que sea capáz de centrarse en todo lo positivo del colegio. Sobre todo en que a pesar de todo es feliz allí cada día.