Confieso que en días como hoy siento miedo. Han encontrado asesinadas a las dos chicas que desaparecieron en Cuenca. Dos mujeres más que se suman a las otras casi 30 que van este año asesinadas por sus parejas o exparejas. Casi 800 desde 2003 asesinadas por HOMBRES.
Siento miedo, sí y no por mi siendo mujer. Siento miedo por él, por mi hijo, por ese hombre del futuro. Miedo a que pueda creerse con derecho a todo, miedo a que sea uno más como esos hombres "normales", buenos vecinos, buenos trabajadores, buenos amigos, buenos padres...buenos hasta que matan. Miedo a que no llegue a tanto. Miedo a que agreda, a que se imponga por la fuerza, a que controle, a que violente.
Educar, educar, educar, no sólo a él. A él, a ellos, a ellas, a toda la sociedad, porque no es que algo falle es que todo está mal.
Cuando no se llaman a las cosas por su nombre está mal,
cuando no se les desprecia profundamente está mal,
cuando siguen siendo tan sólo un número más está mal,
cuando miramos para otro lado está mal,
cuando no apoyamos está mal,
cuando no gritamos está mal,
cuando "algo habrá hecho" está mal,
cuando nos parece normal está mal,
cuando es por amor, está mal,
Mal, mal, mal.
y vamos a más...lo dicen los datos...
y me da miedo.
Algo habrá que hacer, algo podremos hacer. Algo tenemos que hacer


