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18 de diciembre de 2015

Hoy leemos Lalo El Principe Rosa que se une a SuperLola por la coeducación

Decidme que conocéis a SuperLola, si ¿verdad? ay, ay, ay que cuando iba a enlazarme a mi misma pensando que ya os había hablado de ella resulta que ¡¡¡no!!! ¿Y cómo hablar de Lalo sin hacerlo de Lola? ¡Imposible!

Super Lola es una niña valiente que quiere cambiar el mundo. Una niña diferente, como lo son todas, porque no hay dos niñas iguales. Super Lola va por el mundo con la capa de superheroína que le hizo su madre. Es decidida, intrépida lista, rápida, divertida, fuerte y muyyyyy valiente y sueña con un mundo en el que todas las niñas y niños se sientan libres para ser lo que quieran.



Lalo es su amigo. Un niño diferente, como lo son todos, porque no hay dos niños iguales ;). Uno de esos niños que se lleva todo el día cantando y bailando. Lalo es tranquilo, sensible, charlatán, divertido y muyyyyyy besucón. Le gusta escribir cuentos de princesas valientes, jugar con muñecos, hacer pasteles y disfrazarse. Está harto de príncipes azules y sueña con un ser un príncipe rosa.



Creados y escritos por Gema Otero, Experta en Género e Igualdad por la igualdad de mujeres y hombres por la Universidad de Sevilla e ilustrados por Juan A. Muñoz que se encarga de la parte artística, técnica y gráfica de los proyectos de La Señora Malilla. 

La Señora Malilla es un proyecto creativo y coeducactivo a través de cuentos para cambiar el mundo, proyectos para educar en la igualdad y materiales audiovisuales para ver el mundo de otra manera.

Me encanta que sean andaluces, que sean rompedores, que incluyan la música en sus proyectos con esas canciones raperillas cantadas por niños. Me gusta lo que muestran las ilustraciones: mujeres y hombres de cuerpos reales, gordos, delgados, calvos, de color...los mensajes en sus ilustraciones "Escuela pública para todos, las familias de dos mamás, el columpio adaptado a niños con movilidad reducida, peeeero la verdad...me ha matado un trocito de ilustración.

Ese hombre, supongo padre, dando el biberón mientras la mujer, supongo madre, observa repanchingada en el banco. No me gusta su actitud de "miras ves, tu también puedes participar". ¡NO! ¡NO! Y ¡NO! Así no. No me gusta que se siga normalizando algo que no debería ser normal. Porque que un bebé se alimente con biberón no debería de serlo. Somos mamíferos, estamos preparados para mamar de los senos de nuestras madres, que no sólo nos proporcionan alimento. Sólo en contados casos debería un bebé ser alimentado a biberón y mientras por todos lados se siga normalizando esta práctica continuará siendo la forma más extendida de criar a un pequeño ser humano. Somos muchos los que desde diferentes ámbitos intentamos cambiarlo, los que intentamos educar también en eso y sinceramente, me ha decepcionado que La Señora Malilla haya dejado de lado la posibilidad de ayudar en esta lucha o más bien haya optado por defender los intereses de esa parte mal entendida del feminismo que abogan por liberar a la mujer de "la carga de alimentar", que esgrimen que con el bibi el padre puede implicarse del bebé. No, no y no, así no. Hay mil formas más de implicarse, de vivir la crianza de un hijo, la primer asumiendo que un bebé los primeros meses necesita a su madre. Su cuerpo, su olor, su calor, su leche...

Ya podían haber puesto por ejemplo un niño de cinco años tomando teta de pie allí en el parque. En fin, estoy enfadada, se nota. A pesar de todo os recomiendo estos cuentos. Estoy segura que a vuestros peques les encantarán y les ayudará a ver que  no hay una forma de ser niño o de ser niña sino múltiples formas de SER.



12 de enero de 2015

Las mujeres geneticamente sabemos limpiar

Hace unos días, uno de los concursantes de Master Chef Junior soltó esta lindeza: "Las chicas ya sabéis limpiar genéticamente". Tanto sus compañeras, como el programa fueron rápidos en replicarle. Oir eso, de boca de un niño, en un programa de televisión, hace que resuenen tracas en nuestros cerebros, al menos en el mío, a pesar de pasarnos el día sometidos a mensajes de ese tipo, más velados unos que otros pero diciendo lo mismo.

Días después me topé en facebook con un titular que aún chirriante me hizo pensar en otro enfoque. Me llevó a olvidarme de la coeducación, de la violencia machista, de lo establecido, de los roles, para centrame en la parte antropológica, ancestral. El matiz lo daba ese genéticamente que usó el niño. 

Vaya por delante que quizás no uso los términos correctos para lo que quiero expresar y que probablemente no sea muy exaustiva, perdón por ello, pero no por eso quiero dejar de hacer la reflexión.

El ser humano es una especie joven, muy joven. Desde nuestro nacimiento como lo que somos, cada género asumió unos roles determinados que venían determindos por las propias características físicas. Así las mujeres quedamos al cuidado de los hijos, a la recolección, a las labores domésticas cuando nos adoptamos la vida sedentaria. Los hombres, con otros "dones", se encargaban de cazar. Éramos diferentes, nuestro cuerpo, nuestra mente lo era...ni mejores ni peores, sólo diferentes y ambos necesarios, imprescindibles los dos.

Las mujeres nos hemos ocupado de las tareas domésticas la mayor parte de nuestra existencia como especie, así que sí "sabemos limpiar genéticamente". No hace tantos años que las cosas comenzaron a cambiar, que los hombres dejaron de salir a cazar, que la mujer se incorporó a la vida laboral.

No hace tantos años como para que se haya producido el cambio, la adaptación a la nueva situación de mujeres y hombres, donde (en teoría) ambos hacen (o pueden hacer) las mismas cosas (excepto las marcadas por la propia naturaleza como gestar, parir o lactar). No hay diferencia en cuanto a inteligencia y aptitud; gracias a las máquinas que nos facilitan el trabajo, la parte física también se solventa y ambos podemos ser abogados, trabajar en el campo, ser peluqueros o albañiles, limpiar, conducir un avión, coser o lo que nos echen.

Pero a pesar de todo no dejo de pensar que de alguna forma la memoria antropológica pesa y que es ella la que nos hace tender (hablo en general aún sabiendo que las generalidades nunca son buenas) a preferir unos juegos simbólicos a otros, a dedicarnos más a unas profesiones que a otras, como si tuviérmos una cierta predisposición a continuar haciendo, comportándonos como lo hemos venido haciendo durante millones de años, asumiendo los mismos roles.

Sin embargo eso no está reñido con pensar que el cambio tiene que producirse, que se está produciendo de echo, pero quizás acostumbrados a vivir vertiginosamente, con la inmediatez de las comunicaciones, no nos demos cuenta, que el cambio será lento, muy lento, mucho más lento de lo que nos gustaría. 

Mientras tanto tengamos pacienca y sigamos luchado, porque sin luchar por ello, sin continuar haciendo girar la rueda del cambio, nunca consiguermos olvidar.
Eduquemos en igualdad, compartamos y alternemos las tareas, que nos vean a todos hacer de todo; regalemos coches de capotas rosa, cajas de herramientas, puzles, muñecas y pelotas a niños y niñas; leámosles Super Lola, Mi padre es ama de casa, Las princesas usan botas de montaña, todos estos cuentos sobre igualdad de género y muchos más. Un día, quizás muy lejano, pero un día, eso de que las mujeres limpiamos bien, quedará olvidado en la memoria ancentral, y genéticamente mujeres y hombres limpiarán igual. 
Imágen Mónica Carretero


5 de septiembre de 2014

Hoy leemos ¿Las princesas usan botas de montañas?

¿Las princesas usan botas de montañas? de la editorial Picarona (al igual que El niño y la bestia), es uno de esos libros que me conquistó desde el primer momento. David sucumbiendo ya a esos convencionalismos de: las niñas no pueen hacer esto, no pueden jugar a lo otro...Lo leía en la librería y veía reflejada a una amiga del pollito, una niña especial, una princesa la más puro estilo Mérida. 
Mamá ¿las princesas usan botas de montañas?

Así comienza el diálogo entre una niña y su madre. Se ve que la pequeña alberga sus dudas de que si le gusta hacer ciertas cosas pueda a la vez ser una princesa. Pero ¿acaso hay una forma única de ser una princesa?

El texto, a modo de preguntas concisas y respuestas rimadas está acompañado de unas ilustraciones muy divertidas, que refuerzan muchísimo el mensaje.

En las cuatro veces seguidas que lo hemos leído esta noche (antes de regalarlo a su amiga por su cumple), nos hemos detenido en observar los detalles de las ilustraciones, leyendo el libro a través de ellas.

La pequeña siempre con su corona de flores y acompañada de su perro, va constando página a página como las princesas hacen montones de cosas divertidas que a priori, dejándonos llevar por lo que "nos venden", nunca pensaríamos que harían, como subir a los árboles, disfrutar chapoteando en los charco, limpiar su cuarto, cumplir las normas o enfadarse.

Pero fíjate qué cosas, que ¡¡las princesas también se tiran pedos!!

Y es que como dice mi hijo en un momento de lucidez: las princesas son personas. ¿Porque no iban a hacer todas esas cosas?

Pues resulta que no, que desde muchos lugares nos llega el mensaje de que ellas van permanentemente vestidas de rosa, que son delicadas como florecillas, que se desenvuelven en un halo de perfección imposible de alcanzar. No me extraña que las niñas tengas sus dudas y se pregunten ¿las princesas se parecen a mi?.

Como contesta la mamá de este cuento: "Para saberlo, mira dentro de ti y de mi", porque

Me parece un libro estupendo para trabajar la coeducación, como Hay algo más aburrido que una princesa rosa y Super Lola. Para hacer reflexionar a niños y niñas y contrarrestrar esa batería de mensajes tan perjudiciales.



25 de noviembre de 2013

Día Internacional de la Violencia de Genéro

Hace unos días recibía un mail desde el cole del pollito comentándonos que "para el Día Internacional de la Violencia hacia la mujer trabajarían en infantil y en primaria el cuento Ni un besito a la fuerza". Firmaba el mail, creo recordar la Coordinadora de Plan de Coeducación del centro. Un par de días por face, un contacto me hacía llegar este vídeo.


"El Instituto Andaluz de la Mujer ha promovido la lectura simultánea de este cuento el día 25 de Noviembre Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, en la lectura simultánea del libro 'Ni un besito a la fuerza', un cuento coeditado en 2009 por el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) y que este año se utiliza como recurso coeducativo para trabajar con el alumnado de primaria en la prevención de la violencia de género y, en particular, de la violencia sexual desde la infancia". (Fuente)


Había oído mucho hablar de este cuento, aquí en el blog lo he enlazado alguna vez y también he compartido en face publicaciones donde se le hacía referencia. Así que no me podía gustar más la inicitiva y el cuento elegido, pero había algo que me chirriaba. Busqué en Google "25 de Noviembre Día Internacional"...de la ¡¡Violencia de Género!!

Eso era...de ahí mi confusión: Decían violencia hacia a la mujer en lugar de violencia de género. Estaban excluyendo a los chicos. Es algo común, generalizado, pero que incorrecto. Violencia de Género no es sinónimo de violencia hacia la mujer, es algo más amplio y no debería confundirse. Sí, lo sé, sé que en una mayoría aplastante la de casos se trata de violencia de hombres hacia mujeres. Pero si maldenominamos este día como "de violencia hacia las mujeres" ¿Donde quedán los hombres maltratados por ellas? Porque los hay y seguro que muchos más de los que salen a la luz. Ellos, por miedo, por vergüenza callan más que nosotras.

Como madre de un niñO, varón, no me gustaría que le llegara un mensaje equivocado. No querría que perciviera que es un día en contra sólo de la violencia hacia el género femenino, hacia la mujer. Me gustaría que en su educación en este sentido también intentaran la igualdad y llamaran a las cosas por su nombre, sin distinciones. Que se quedaran con los géneros. Quizás de esa forma, generación a generación esas diferencias se irían borrando. Me gustaría que prevaleciera el mensaje de la COEDUCACIÓN.

Esto son tan sólo divagaciones. Imagino que a los niños de infantil probablemente ni tan siquiera les digan que se conmemora ese día ni porqué leen y trabajan ese cuento. Ellos, lejos de mis pensamientos, recibirán el magnífico mensaje de ese cuento...cada uno tiene el derecho a elegir de quíen, cómo y cuando quiere recibir una muestra de afecto. Dejándoselo claro, estaremos previniendo el abuso infantil. Tendrán la certeza de que pueden y deben decir NO.

Con este mismo mensaje y también para niños de infantil, recojo por aquí La Regla de Kiko.







2 de junio de 2011

Hoy leemos Mi padre es ama de casa ¿y qué?

Parece ser que esta situación de crisis económica que estamos viviendo va a tener alguna repercusión positiva: el cambio de rol de los padres. 

El trabajo para la mujer está complicado, pero también y casi en igual medida para los hombres, por eso son ya muchas las familias en las que es la mujer la que sale de casa a trabajar mientras el hombre se queda haciendo las taréas domésticas. 
Eso de que el papá ayude o colabore en casa no sirve en esta situaciones. Es él el que en estos casos lleva el peso de la casa. 

Siempre he dicho que el "trabajo" de ama de casa es de los más desagradecidos y poco valorados que existen. La mayoría de las veces nadie cuando llega a casa se da cuenta si el suelo está recien fregado o si está lleno el frigorífico, ni piensa en la cantidad de tiempo que se ha llevado planchar las tres lavadoras que había acumuladas.
Sólo lo valora el que lo ha hecho, no el que ha ayudado ha hacerlo, sino el que ha tenido la responsabilidad de preparar el menú semanal, hacer la compra, lavar, tender, planchar la ropa, limpiar la casa, estar pendiente de si el niño tiene o no ropa limpia o comidad para el desayuno en el cole...y un millón de cosas más.
Creedme, es una labor de titanes. Y si no que se lo digan a mi marido, que desde hace unos meses se ocupa de TODAS estas cosas (y algunas más).

Es por eso que cuando en un divorcio el hombre, por ejemplo abogado de profesión, tiene que pasarle una pensión a su mujer, ama de casa, lo veo de lo más justo. Si ese señor hubiera tenido que preocuparse de todas las cosas de las que se preocupó su mujer desde casa, seguro que él no hubiera podido desarrollar su porfesión de la misma manera, así que sus logros ecocómicos han sido también los de su esposa.

Pero, como comentaba al principio, todo esto está cambiando. (Y a Dios gracias). Mismamente de eso habla el libro que os recomendamos hoy desde La Gallina Pintadita: Mi padre es ama de casa ¿y qué?

En el cole, el profesor le pone a los niños la tarea de escribir una redacción contando el trabajo de sus padres. Una de las niñas no sabe qué escribir, porque su padre no tiene un trabajo como los demás. Su padre es ama de casa. Todos los niños se reían de ella haciéndole sentir muy mal, pero la visión de los compañeros de clase cambió después de escuchar la redacción.

En el libro se plantea una situación de la vida real quitándole hierro al caso en clave de humor. Fomentando el respeto, la integración y la convivencia.

Porque si tu papá es ama de casa ¿qué?. ¿No está tu casa más limpia que ninguna? ¿no están sus lentejas mejores que las de la mamá de Eduardo? ¿no cuenta historias mejor que el mejor cuentacuentos? ¿no pasa más tiempo contigo que el padre de Luis con su hijo?...en definitiva:

¿NO ES TU PADRE EL MEJOR PAPÁ DEL MUNDO?
Pues díselo!!!!!!!


A quien corresponda: Gracias y mil gracias porque si estos meses tú no hubieras sido ama de casa quizás este proyecto no se hubiera llevado a cabo. A ver cómo nos la apañamos a partir de ahora. Miedo me da.