Aprovechando que no hay mucha gente por aquí voy a dedicarme a hacer eso mismo que hago casi todo el día: quejarme de la falta de tiempo, oooootra vez.
Si ya iba de culo antes de meterme de lleno con
My Little Book Box, ahora ya ni te cuento. Contactar con la gente, concretar fecha para las reuniones, gestionar la intranet, hacer las actividades...le dedico un tiempo que tengo que quitarle a otras cosas. No me cuesta mucho porque me gusta ese trabajo, cobro por ello y oigan, cualquier motivo es bueno para dedicarme un poco menos a la casa.
Ahí no queda la cosa con ellos, porque me ofrecieron llevar el primer grupo de consultoras de Andalucía y obviamente mi respuesta fue ¡Si!. Así que añadamos la formación de las nuevas consultoras, hacer comunidad entre nosotras, compartir experiencias, solventar dudas, creer juntas. Si, también me gusta.
No contenta con eso, de forma paralela a ser consultora de
My Little Book Box me ofrecieron desde una empresa grande ser parte de un blog nuevo que iban a lanzar sobre mi ciudad, cubriría la temática familiar. ¿Cómo iba a decir que no si también eso me gusta? Otro poquito menos de tiempo para todo lo demás.
Durante estos últimos meses me ha costado mucho, mucho trabajo dedicarme a mi gallinero, lo he hecho a veces a duras penas, sin ganas incluso, por obligación casi. Recuerdo que leí a alguna blogera atravesando una etapa parecida diciendo que si dejaba de publicar en los días que se tenía marcado, corría el riesgo de ver que no se acababa el mundo y dejar de actualizar por siempre jamás. Algo así podría pasarme y no quiero que suceda, así que fiel a mi misma, a este espacio y a mi recien descubierto carácter perseverante aquí sigo.
No leo ningún blog, ni los imprescindibles para mi, los de mis amigas 2.0 que están tan ocupadas como yo, a las que tanto echo de menos. He vivido casi en exclusiva para el trabajo. Eso tiene varias consecuencias y todas hacen que la losa de actualizar pese más. Si no vives no tienes de qué hablar, si no lees no te inspiras, si no haces ninguna de las dos cosas estás muerto (como blogger me refiero).
Tenía taaaaaantas ganas de que llegara este obligatorio parón de semana santa que no veía la hora. Estos días están siendo una gran dósis de vitaminas energizantes. Estamos viviendo cada día sin prisas. Aprovechando cada minuto para hacer guerras de cosquillas, para ordenar el armario, jugar a lo que se tercie, quitar la pila de ropa para planchar, darnos un masaje de pies tumbados en el sofá, ver la tele, hacer actividades chulas en familia, comer bien y mal, hacer la compra y largas sobremesas, meriendas ricas y caseras, hacer gestiones, incluso ¡leer blogs!
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| El último sorbo de la copita de orujo |
Uhmmmm qué delicia de vacaciones
Dice mi madre, que está de vacaciones también (trabaja en un banco) que es una gloria vivir así. La chafo cuando le digo que la pena es que no pueda ser así siempre. Esto son lo que son vacaciones. Sin ritmos, sin tiempos, sin obligaciones.
Ahora me preguntan si quiero participar aquí y allí y yo, que tengo tanto tiempo digo ¡¡Si!! Cómo no hacerlo si me gusta. Dice el gallo que ese es mi problema, que todo em gusta.
Hace mucho tiempo que soy consciente (y los que me rodéan también) que necesito gestionar mi tiempo, correctamente, cosa que no hago ni por asomo. El tema es que primero tengo que sacar tiempo para aprender a gestionarlo de forma correcta. Qué pescadilla. Por lo pronto dejo aquí un post sobre la
gestión del tiempo que me ha gustado.
Pensaba escribir al menos seis post que me rondan la mente en el rato que le he dedicado a este largo deshaogo, pero va a ser que tengo sueño, así que me voy a la cama. Que paséis un buen día