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7 de abril de 2014

Tanto tiempo ya parando

Leía la entrada de Beatriz Millán Parando el tiempo y me sentía tan reflejada. No se cuentas veces a lo largo de estos casi cinco años de lactancia hemos parado el tiempo, he dejado de hacer (...) por ser para él. No me pesa, al contrario.

Ha sido una decisión personal, o más bien familiar, no premeditada ni consensuada más allá de los hechos. Nunca hemos hablado el gallo y yo de como debían fijarse los tiempos en casa. 

Ha sido un acuerdo tácito sin fecha de caducidad. Sólo nuestro hijo marcará el final. Mientras tanto nos dejamos llevar por esta forma nuestra de tomarnos la vida. Él es lo primero ahora. Su bienestar, que al fin y al cabo es el nuestro.

A las palabras "mamá tetita" allí estoy. Tardo lo justo en dejar lo que esté haciendo, terminado o no, para acudir a su llamada. No hay nada tan importante que no pueda esperar, ni hay nada más agradable que hacer, no hay mejor excusa para tomarme un tiempo. 

Quizás penséis: La teta, siempre la dichosa teta. Y sí, dichosa teta. Dichosa en el buen sentido que nos permite unirnos de una forma tan animal, tan nuestra, tan como nunca lo volveremos a estar cuando esto se termine. Porque alejado de todo misticismo, que lo tiene, es una unión física. Sólo comparable al sexo. ¿Cuando sino los cuerpos de dos personas podrán estar tan en simbiosis?

Se acurruca sobre mi y mama. Soy su colchón y su almohada, su mejor sofá, su mejor desayuno, aperitivo, merienda y postre. Su mejor antitérmico y analgésico. Su mejor valium, su mejor tranquimazín. Un tobogán, una montaña rusa o un avión. Su campo de juego. Como un chicle pegado a mamá
Ilustración Dos borreguitas
Mientras él, el otro vértice del trío, sigue cargando con la parte más fea para que podamos seguir viviendo nuestro idilio. Trajina por la casa, se afana en resolver, mientras que nosotros disfrutamos de nuestros momentos. Son tantos y tantos en estos casi cinco años. A veces me pica la culpa cuando miro y comparo. Qué pena que ellos no tengan el privilegio de vivir esto. Por eso mismo, porque no pueden, la culpa se me pasa pronto. Los dos lo hacemos por y para él, cada uno como podemos. Conscientes de que así cubrimos sus necesidades a todos los niveles.

Llegará el día en que tengamos que dejar de hacerlo o más bien que cambiemos la forma, por ahora es así. Mientras dure



5 comentarios:

  1. Disfruta del momento mientras dure. Yo lo hecho de menos.
    Un abrazo

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  2. Nosotros también somos muy afortunadas en seguir disfrutando de la lactancia dos años y medio después!! Son momentos únicos que sé que voy a echar mucho de menos cuando acaben…porque algún día la peque dirá que hasta ahí, como ya hizo el mayor pero hasta entonces ¡que me quiten lo bailao! Buen día!!

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  3. Si es que se nota que lo vivís y disfrutáis al máximo. Y es gratis. ¿Qué más se puede pedir? :P
    Bromas aparte tenéis un buen equilibrio familiar, y cada fase aportará cosas nuevas. Me alegro por vosotros.
    Muas!

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  4. La verdad q mientras yo le di teta a mi hijo, era tan maravilloso, siempre lo explico como "el momento mágico" pero creo q solo las q hemos tenido la suerte de hacerlo (lo hice por año y medio) podemos entender la intensidad de ese(OS) momento(s) .... Es y sera siempre el más preciado de los recuerdos con mi bebé. MIS MOMENTOS MAGICOS.

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  5. Uf, yo no quiero ni imaginarme el día que mi hija ya no quiera teta, porque para mí es un momento especial, un tiempo muy bien empleado al que no renuncio por nada.

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