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18 de abril de 2014

Hoy leemos. De la maleta viajera de los cuentos. La bella y la Bestia

El viernes de Dolores salió el pollito del cole cargadito, como todos sus compañeros, con los trabajos que han hecho durante todo el trimestre. No dejaba de decirme lo mucho que trabajan y vaya si es cierto. ¡Cómo pesaba! Me llevé una alegría, era su turno de "la maleta viajera de los cuentos".
Una de las actividades para el fomento de la lectura. Se trata de una pequeña bolsa con siete libros de diferente formato y estilo de la editorial La Galera. Cada niño lo lleva a casa una semana, de lunes a jueves y el viernes se lo lleva otro niño. Está pensado para que los padres leamos con ellos un cuento cada día, para obligarnos de alguna forma a que al menos durante una semana compartamos con ellos un rato con un libro entre las manos. Después de leerlos todos, cada niño tiene que escribir en un librillo el título de su favorito y hacer un dibujo referente a él.

Esos eran nuestros deberes para las vacaciones. Qué disgusto más grande, con lo poquito que nos gustan esos momentos ;)

Esos siente libros se han acumulado en la mesita de noche junto a los cuatro que nos trajimos de la biblioteca y al Emocionario. Aunque ambos nos tragamos lo que nos echen, como se suele decir, para mi gusto no son nada del otro mundo. No compraría ninguno en una librería y probablemente tampoco los cogería en la biblioteca, quizás si lo hiciera el pollito, aunque lo dudo. 

Sin embargo la otra noche me llevé un ¡zas! en toda la boca. Nos tocaba La Bella y la Bestia. Desde el minuto cero el pollito se metió en la historia. Se quedaba absorto mirando las ilustraciones mientras yo le iba leyendo. Creo que estaba viviendo el cuento muy, muy intensamente. Yo lo observaba mientras en mi interior pensaba lo malo que era el cuento, que no se parecía en nada a la versión Disney, para a continuación reirme de mi misma por dejarme atrapar por el mundo de la factoría, olvidándome que como en otras de sus películas, la suya no es sino una versión edulcorada de los originales.

Lo cierto es que él lo disfrutó muchísimo. No hizo ni un sólo comentario, ni tan siquiera pestañeó hasta el final, en el que dejó escapar un suspiro y dijo muy bajito: Me ha gustado mucho.

Después me confesó que le había dado un poco de miedo. 

Sea como sea esta maletita está siendo toda una lección para mi, recordándome, al igual que me pasa con My Little Book Box, que tras una portada, una ilustración o un texto que no elegiría puede haber un tesorito esperando a hacer las delicias de mi pollito y de paso, las mías.

PD. No enlazo este post al carnaval porque realmente no reseño ningún libro, pero recojo aquí las otras aportaciones al carnaval,
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