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13 de noviembre de 2015

No pises una librería ni siquiera en su día

...si te pasa como a mi.

Ilustración Risa Rodil
Hoy es el Día de las librerías, ese lugar maldito en el que me obligo a no entrar porque me cuesta horrores resistirme a llevarme algo para casa. ¿Qué le voy a hacer? No puedo evitarlo. La única solución que he encontrado es no pisarlas, porque quien evita la ocasión evita el peligro y para mi una librerías es tan peligrosa como una bomba de relojería, como un casino para un ludópata, como el humo del tabaco para un esfumador.
Eso me pasó, entré y caí. Necesitaba comprar un regalo de cumpleaños y debía ser un libro por deseo expreso de los padres del cumpleañero que todavía no tiene voz ni voto. Miré por aquí y por allá, ojeé, disfruté y comenzó a entrarme esa necesidad consumista irrefrenable. Tenemos muchos libros pero todos muy leídos y de vez en cuando apetece uno nuevo. Las bibliotecas de mi ciudad no renuevan los fondos y es casi imposible encontrar alguna novedad. ¿Qué mejor que gastar en cultura?...todo eso me decía a mi misma para autoconvencerme de que no era tannnnn malo caer en el vicio. Tras una lucha interior en la que pensé que lo lograría, que saldría de allí tan sólo con el regalo, me dejé llevar y caí. No uno, sino dos.

El ratoncito Pérez de Corimbo, con toda la justificación del mundo por porque hacía ya dos días que al pollito se le movían dos dientes (dos meses después seguimos en la misma fase movimiento) y El Rey que bordaba estrellas de Diego Pum Ediciones, porque al hojearlo me pareció prometedor y un reyy costurero siempre es una buena opción.

Llegué a casa y como suelo hacer los escondí, tan bien que increiblemente no soy capaz de encontrar el del ratón. Del rey, no me preguntéis su historia porque no la se. Aún no lo he abierto. Olvidado lo tenía, junto a otros 5 libros, sin regalar, leer, disfrutar escondidos en la balda alta de un armario. Así que si, tengo que asumirlo y confesarlo, tengo una enfermedad. A dios pongo por testigo que nunca volveré a pisar una librería, ni siquiera en su día.

Con todo y con eso, si tu puedes refrenarte aprovecha, date una vuelta, bichea, comenta, ojea, disfruta y si te puedes permitir el lujo compra, porque nunca tenemos suficientes libros, porque siempre apetece leer algo nuevo, porque las bibliotecas están genial pero los libreros tienenn que comer, porque ¿Qué mejor que gastar en cultura? jeje

4 comentarios:

  1. Creo que padecemos la misma enfermedad pero yo la verdad no se si quiero ser curada ( aunque mi marido quiere me someta a un tratamiento de choque jejee) el día de las librerías me porte realmente bien y conseguí tras la visita a tres de ellas haciendo de guía a una amiga , solo comprarme dos "Soy un conejo " es que llevaba tanto en mi lista de deseos y con esa portada tan dulce ¿ quien se resiste? y " La flor azul" imposible no cogerlo con esas bellas ilustraciones, en fin mi próposito es no volver a caer en la tentación al menos hasta navidad y hasta que le entregue a mi peque los que también aun tengo escondidos por la casa.
    Un besazo

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    1. No te portaste muy mal no jejeje. Espero que no te pase como a mi, que olvido donde los guardo ;)
      Suerte con tu propósito y que en Navidad se porte bien el gordito de rojo o los tres señores que vienen de oriente

      Un abrazo

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  2. No creo que haya cura... Debemos hacernos a la idea. Yo voy a por un libro para regalar y a veces salgo con él y otros 3 para mí. Pero lo normal, es que salga con los 3 que compré para mí. :)

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    1. Jjajajajajaja mal de muchos...La cura es la que digo, no pisarlas, si lo hacemos estamos perdidas

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