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6 de noviembre de 2015

Hoy leemos Uno como ninguno

Uno como ninguno pasó por casa de forma fugaz camino de un cumpleaños. Había ido a Rayuela a buscar un libro en concreto, pero no lo tenían, así que me pasé un buen rato bicheando por aquí y por allá.


De uno como ninguno me atrajo su estética. Qué le vamos a hacer si es que las cosas entran por los ojos.

Uno como ninguno de la Editorial Flamboyant, es un libro sin historia, un libro juego de observación, donde tienes que encontrar el animal diferente entre el marmagnun de la página. Como pista un pequeño texto rimando. Ya sabréis que las rimas siempre son un acierto para atraer la atención y por la musicalidad en la lectura.

El pollito le encantó y me pidió que se lo leyera dos veces seguidas (aún quería una tercera), pero tan seguido no tiene chicha porque rápidamente localizan donde están los diferentes. Me parece un libro ideal de bilioteca, donde de tanto en cuanto puedas llevarlo a casa.

Sin nada más que añadir os dejo con las imágenes, a ver si os parecen tan atracctivas como a mi.









4 de noviembre de 2015

Noche de Halloween. De cómo no dormir en Ikea

Tengo una amiga que tiene fama de apuntarse a una ronda de aspirinas, yo la entiendo, la verdad, me pasa lo mismo. 
Después de lo genial que estuvo la experiencia #alrededordelamesa de Ikea me quedó claro que todo lo que organizaran sería igual de chulo, así que cuando me invitaron a pasar la noche de Halloween en la tienda de Sevilla llené un gran vaso de agua para tragarme el cansancio que tendría después de un sábado intenso en clase de patines y en el taller del #enredadosenfamilia, puse cara de pena para convencer al gallo y me tragué la aspirina del tirón.

Sólo sabíamos que era de 22.00 a 08.30, que aunque tenían camas no querían que durmiéramos y que podíamos ir disfrazados. La cosa prometía y no decepcionó.

50 o 60 personas dispuestas a disfrutar pasando miedo. Qué masocas somos. El nerviosisimo de lo desconocido se palpaba en el ambiente. Toda la planta de exposición a oscuras. Unos personajes tétricos nos esperaban al subir las escaleras por parejas. 

Nos entregaron un kit con sábanas, colcha, almohadas y velas eléctricas. Dormiríamos, o no, en las camas de la exposición. Imaginad recorrer esos pasillos en tropel, asustados a cada minuto por catrinas, zombies, fantasmas...nunca sabías donde aparecerían. Qué tensión más divertida.



Con las camas listas pasamos al restaurante para la cena. El equipo de Ikea nos había preparado un bufet la mar de apañado. Con la barriga llena y algunas amistades hechas regresamos a los pasillos del terror hasta la sección de sofás. Allí comenzó el juego...¡se había encontrado muerto a uno de los diseñadores de Ikea! Menos mal que (no recuerdo porqué) estaba con nosotros la Inspectora Carolina, una criminóloga que acababa de darnos una clase rápida de obtención de pruebas. Por grupos nos encaminamos a los distintos escenarios y cual agentes del CSI recogimos huellas dactilares, fotografiamos pruebas, localizamos restos orgánicos con el luminol...en la planta alta de la cafetería hicimos nuestras hipótesis, las pusimos en común y encontramos al asesino, el hermano del difunto. Un tipo genial en realidad. El móvil, como tantas veces, el dinero. 



De vuelta a la sección de sofás apareció El Amo y a oscuras, con su voz monótona y lúgrube nos leyó la historia del fantasma de una mujer que había participado en una actividad así. A pesar del cansancio daba muuuuuucho miedo. Cualquiera dormía después de eso.

Después de un aperitivo dulce nos mandaron a la cama. No se cuantas veces recorrimos los pasillos. Lo que si se es que era imposible acostumbrarse y hacerlo a la ligera, nunca sabías donde te llevarías el próximo susto, te aparecían por la espalda, se escodían entre los muebles, llegaban corriendo o sigilosos. Casi muero cuando una de las fantasmas me cogió la mano. 

Con todos acostados, dispuestos a dormir, cuando pensábamos que todo había terminado comenzaron de nuevo los sustos. Madre mía, ¿Cómo puede dar tanto miedo algo que sabes que no es real? ¡¡Pues lo da!!!! Quizás estaríamos una hora con el corazón encogido pensando por dónde aparecerían hasta que el sueño nos rindió allá por las 4.30 de la mañana. 

No se si a estas alturas daban más miedo ellos o yo


Hacía años que no pasábamos una noche sin el pollito fuera de casa, vamos, es que creo que era la primera vez. No se me ocurre mejor forma de haber pasado la noche de Halloween que divertirnos sufriendo juntos.

La gente de Ikea se lo curra mucho, mucho y lo mejor de todo es que parece que lo disfrutan. Enhorabuena chicos. Deseando estoy de repetir lo que sea con ellos, el buen rato está asegurado.

Era una actividad abierta, por inscripción, así que atentos a la web de Ikea Family para no perdernos lo próximo que organicen, sin duda merecerá la pena.



2 de noviembre de 2015

Mi paso fugaz por el Instameet #ImaginaSevilla

Se me acumulan las entradas en mi cabeza, me faltan las ganas de sentarme a plasmarlas. Es lo que tiene vivir tanto, que no queda tiempo para recogerlo aquí, pero vamos (yo y mis ganas) a intentar coger el ritmo de nuevo.

Gracias a que May me etiquetó me enteré de este InstaMeet que estaban organizando María (@mariquillasaez), Leo y Jaime (@Dsumeki) y Elena (@elementafresca) para el Sábado 24 de Octubre. La primera idea fue ¡¡yo voy!! pero después recordé que esa tarde se casaba uno de mis primos y deseché la idea, debíamos descansar para darlo todo por la noche. 

La cita era a las 16:30 en el Pabellón de Europa, bajo aquella gran torre de banderas. La propuesta tres rutas fotográficas por Cartuja y después un tiempo para conocerse, compartir y charlar en la cafetería del Monasterio de la Cartuja. 

A las cuatro había terminado de almorzar y recoger la cocina, la cita en la peluquería la tenía mucho más tarde. ¿Y se mi acercaba aunque sólo fuera un ratito? Tras asegurarme que May iba a ir me planté los patines, que si no era sobre ruedas era imposible que pudiera hacerlo.

Me gustó pasar ese ratito con May y con su peque más peque y volver a ver a Vega, poner cara a Florence (@bubblesonmuyplanet) y a los organizadores. Sigo rallada pensando de qué conozco a Leonor. Es interesante ver las distintas imágenes de las mismas cosas, los diferentes puntos de vista, los enfoques, el tratamiento de la composición, la edición...se aprende muchísimo. Hay tanta creatividad en tantas personas que es algo mágico.

Para nada hago buenas fotos. No tengo técnica, ni cámara, ni horas de ensayo/error. Tampoco una especial sensibilidad ni creatividad, por eso en parte me gusta Instagram: por un lado te permirte empaparte del buen hacer de otras personas y por otro mejorar un poco tus imágenes consiguiendo algo resultón.

Me ha apetecido recoger las imágenes que publiqué bajo la etiqueta #imaginasevilla e #imaginacartuja tal cual las hice y una vez editadas. 







La pena es que me perdí la parte de conocer a las personas que están detrás de esas cuentas maravillosas y tener la oportunidad de aprender de ellas. Os invito a que busquéis en Instagram las etiquetas #imaginasevilla e #imaginacartuja y disfrutéis de tanta foto bonita. Espero con ganas el próximo Instameet, para poder vivirlo completo. Fugaz y todo lo disfruté muchísimo.


Foto May Domínguez


Os invito a que busquéis en Instagram las etiquetas #imaginasevilla e #imaginacartuja y disfrutéis de tanta foto bonita. Yo me quedo con el descubrimiento de 

Por cierto, ahora que todos tenemos un cámara a mano (la del móvil) sería genial que cuando estamos en familia, con los amigos o donde sea fotografiemos a estas personas a las que apreciamos. Seguro que, como a mi, les sorprende y agrada verse cazados. Gracias May!




30 de octubre de 2015

¿A qué sabe aquello?

Ese es el sugerente título del taller con el colaboro en el #enREDadosenfamilia2015. Se trata de la segunda edición de un evento solidario en beneficio de Autismo Sevilla que organiza Mamá Gnomo, una jornada de charlas y talleres DIY familiares. Esta vez lo acoge y patrocina Hospitales Nisa y allí en su 6º planta se desarrollará a lo largo de todo el día.

Aquí os dejo el programa, pero si queréis ampliar información pasaros por el blog de Mamá Gnomo donde explica #enREDadosenfamilia2015 y consultad el hastag en rrss para estar al tanto de todo.


Ahí me tenéis a las 16.00 con un Taller de cuentos, cómo no ;)

El título ya da muchas pistas, pero más aún el cartel que me he currado de forma churrasquera. Pero es que me vino a la mente tan claro...



"Aquello"...ya sabéis...lo mismo a vosotros, adultos no os parece muy apetecible pasar un rato escuvhar a una mamá contando un par de cuentos y guiando a los peques en una actividad, pero quizás a los peques si. Para tentaros un poquito os diré que utilizarán/réis cuatro de los cinco sentidos: Oído, vista, gusto y tacto...el olfato lo vamos a dejar aparcado, que será lo mejor estando "aquello" de por medio.

Si he picado vuestra curiosidad ¡venios! Si no al mio a cualquiera de los otros entretenidos talleres o a las interesantes charlas. Con vuestro donativo por participar estaréis ayudando a Autismo Sevilla, que como tantas asociaciones, lo necesita. Y si no podéis venir ¡¡tranquilos!! Mamá Gnomo ha pensado en todo, podéis haceros con vuestras entradas de Fila 0 en Ticketea enredadosenfamilia2015

Nos vemos el sábado entonces ¿verdad?



PD. Por favor autores y editoriales, perdonad el tuneo de la portada y la apropiación de elementos, es por una buena causa


26 de octubre de 2015

Mis trucos para ahorrar en la ropa del peque

Cuando sigues a 555 personas en Instagram y quieres encontrar aquella imágen que viste hace tres o cuatro días allí y que te dio la idea de escribir un post tienes que tragarte, digamos...trescientasmil fotos? y justo, cuando estás llegando al día en cuestión no te deja retroceder más y maldices los tres cuartos de hora que has dedicado a esta tarea. En fin...snif, snif

Pues llamésmosle X (ya me gustaría enlazarla) compartía sus trucos para ahorrar al comprar la ropa de sus niños en las nuevas temporadas. Creo recordar que dentro de sus truquillos estaban probarles toda la ropa, hacer una lista con lo que necesitaba comprar para cada niño y ajustarse a ella.

Ufff, ajustarse a ella, eso es lo más difícil para mi, sobre todo al comprar en rebajas o si piso alguna de las conocidas tiendas lowcost, con tanta ropa mona para el pollito y barata, así que ambas cosas las intento evitar, lo mismo que el "salir a dar una vuelta por si veo algo", porqué sí, siempre veo algo con lo que se que mi peque estará requeteguapísimo, como lo está con todo lo que se ponga, que para eso soy su madre y si no se lo digo yo quién se lo va a decir además de su abuela ;)

La moui, supongo que como todas las mamás, temporada a temporada ha ido depurando "la técnica" del cambio de aramario y estos son mis truquillos.



En el cambio de estación sólo guardo lo que le está holgado o tengo dudas de si le valdrá o no. Si he desechado algo muy básico, como un abrigo, lo apunto en la lista de "Compras Pollito" que siempre está colgada en el pizarra. 

Personalmente y como también decía esta otra mamá huyo de comprarle ropa en rebajas. A meses vistas, sin saber qué de su ropa le estará bien y qué no prefiero no volverme loca y esperar, a no ser que haya alguna cosa que tenga muyyyyyy clara y sea muuuuuuyyyy barata. Ya me ha pasado comprar algo pensando que dentro de unos meses le servirá, que llegado el momento le estuviera pequeño o que hayan pasado tres temporadas guardado sin poderlo usar (este año creo que porfin estrenará aquella camiseta de Tuc Tuc de hace tres temporadas). La verdad es que soy nefasta calculando las tallas que usa/usará.

No me gusta hacerle pasar por el suplicio de probarse toda la ropa de golpe y tampoco quiero (ni podemos) comprar todo lo que necesite del tirón. Cada temporada saco lo que había guardado y la pongo al uso, de esa forma cada día, sin agobios veo qué le está bien y qué no. Se pone algo, si es imponible se cambia de ropa en un periquete y si no da para mucho más pero está ponible lo usa ese día y ya después de lavarlo va directamente a la bolsa "para dar". 

De esa manera voy ajustando lo que realmente necesita y va a usar y evito que tenga 8 pantalones cuando sólo se pone tres o 4 jerseys cuando en los pocos días de frio termina usando sólo un par de ellos. Voy comprando según las necesidades reales, poquito a poco que así es menos honeroso para nuestra tarjeta.

Poquito a poco vamos consiguiendo engañar al afán compulsivo y somos un poquito más sostenibles. ¿Y tu cómo te organizas?



23 de octubre de 2015

Hoy leemos Blanquito y Toro, un libro de mi niñez

Desde que tengo memoria recuerdo ver corridas de toro por la tele. A mis abuelos les encantaban y como ellos vivían con nosotros, en casa se veían todas las corridas que televisaban. Incluso contratamos el Canal Plus para que pudieran ver más corridas. 

Lo que tiene exponerte a algo durante mucho tiempo, más aún durante la infancia, es que te acostumbras, incluso al dolor ajeno te acostumbras. Siempre me gustó la parte folclórica de las corridas: los colores, la música, la estética, el valor de ambos, el peligro... Sin embargo nunca entendí, ni entiendo, porqué tenían que hacer sufrir a un animal de esa manera. No quiero entrar en ese debate, no es el tema. Quiero hablar de un libro que marcó mi niñez.


No se cuantas veces lo habré leído y todas, todas, me termino emocionado, también hoy al leérselo al pollito. Blanquito y Toro cuenta la historia de profunda amistad entre un toro y un espulgabueyes y de cómo gracias a ella es indultado en la Maestranza y devuelto a vivir para siempre en el campo.

Comienza con la presentación de los protagonistas, un pequeño novillo que ya apunta maneras y un polluelo indefenso en su nido. El torito, haciendo gala de valor salva la vida del espulgabueyes a punto de ser devorado por un zorro y ahí comienza la amistad. Los vemos crecer a la par que día a día su amistad, simpre juntos. 



Yo, que tantos documentales del toro en el campo había visto, que más de un campo con vacas bravas había pisado, que más de un espulgabueyes a lomos de un toro había oteado en la distancia, sentía la historia cercana, la vivía como si yo fuera el toro en la dehesa, sentía la lluvia, el calor, oía las chicharras...así era yo. Más aún al llegar a Toro a la plaza y ver la panorámica de mi ciudad a vista de pájaro. Porque sí, Toro está orgulloso por haber sido elegido para una corrida, a pesar de que Blanquito hace todo lo posible por hacerle entender que de la plaza los toros no vuelven. Están tan bien reflejadas sus personalidades, tan bien transmiten sus sentires que el corazón parece que se te va a hacer pedazos como a Blanquito siguiendo el camión que lleva a Toro a Sevilla.



En mi imaginación Toro podía ser uno de los seis toros de cualquier tarde. Allí en los corrales estaría Blanquito llorándolo, allí se acercaría un viejo y sabio cabestro para inspirarle la solución. Y mientras Blanquito volaba en busca de sus amigos, yo oía los clarines, los oles, la voz de Matías Prats comentando la última faena y a mi abuelo diciendo que iba a preparse un "nestcafé on picos migaos" y soñaba que ese toro, todos los toros terminaban su vida en el campo, indultados por una nube de pájaros blancos que parecían pañuelos.



Imagino el contrapunto que debió ser en su momento rodeada de librillos de dibujos infantiles, de mucho rosa y empalagamiento, un libro como este en blanco y negro, con la dureza y la precisión de la tinta. No se cuantas veces usé el papel de calca para copiar línea a línea algunos de los dibujos. Es magnífico cómo transmiten el movimiento y las emociones de los personajes, además de dejar ver un profundo conocimiento de los animales que estaba dibujando este pintor y torero norteamericano, John Futon. 

Ahora que me paro a leer sobre los autores me llama la atención que una historia que siento tan cercana haya sido escrita e ilustrada por dos estadounidenses. Debieron ser unos guiris muy de aquí









20 de octubre de 2015

Piercings, tatuajes y modificaciones corporales #hayvidadespuesdelosseis

Me gusta esto de #hayvidadespuesdelosseis. Me obliga a pensar en el futuro, a ponerme en situaciones que vendrán o no, pero que merece la pena haber analizado para saber por donde tirar cuando llegue el momento. Este mes hablamos de Piercings, tatuajes y modificaciones corporales. 



Lo malo es cuando has reflexionado sobre el tema, sabes lo que quieres contar, no has tenido tiempo de es escribirlo y te topas con un post que expresa exactamente lo que tú querías. Tu cara de tic, tac, tic, tac ¿ahora qué cuento yo si ya lo ha dicho todo esta chica?

Os invito a leer el post de Mis chicos y yo, desde la posición de alguien con adolescentes en casa, que refleja exactamente la postura que creo que debemos tomar al respesto. Cuando digo "debemos tomar" no me refiero a una ley general aplicable a todas las familias, sino a la que me gustaría que tomáramos en casa. 

Así a bote pronto puede parecer incluso fácil lo que ella plantea y sin embargo quizás llegado el momento no lo sea tanto. ¿Cuando deberemos dejarlos tomar ese tipo de decisiones, con qué edad? Supongo que dependerá del grado de madurez que percibamos en ellos. Me repelen esas frases de "mientras vivias en esta casa harás lo que yo diga" o "cuando tengas 18 años podrás hacer lo que quieras". Me parecen tan obviamente equivocadas que no voy a pararme a explicar mucho el porqué. Independientemente de donde vivas y de la edad que tengas tienes derecho a tomar tus propias decisiones cuando estas no hacen daño a nadie y más aún cuando se trata de algo concerniente a tu propio cuerpo.

Pero ¿cómo hacerles entender las implicaciones que puede tener en el futuro algo menos reversible que un corte de pelo o un agujero en la nariz? La comunicacién será la clave: hablar, debatir, explicar, escuchar y dar tiempo al tiempo, en definitiva reflexionar, no permitirles tomar decisiones importantes a la ligera. Una vez tomada la decisión acompañarlos, no ya de forma física (que también si ambos queréis) sino emocionalmente, que sientan nuestro respaldo hacia la persona en la que se están convirtiendo. Pueden gustarnos o no, pero esas "pequeñas cosas" forman parte de su identidad y ¡ay amigos! lo que cuenta es el paquete completo. Con pelo pincho, con espalda tatuada, con diez pendientes en la oreja los queremos.


¿Y tu qué piensas al respecto, dejarías que tus hijos se hiceran un tatuaje, un piercing o algo más "gordo"?