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17 de noviembre de 2014

El primer Te Quiero

De sopetón nos metimos de lleno en el "amor"

A los pocos meses de entrar en el cole ya tenía un sentimiento hacia una niña, C, su C, su mejor amiga en realidad. Pero había algo más, o eso decían ambos. Era un Amor correspondido. Los dos tan parecidos. Decían que eran novios.
El siguiente curso (4 años) empezaron los "escarceos amorosos": un beso con An en el baño, el tonteo persecutorio del trío (Al, Ar, y So) y las miradas de S. Ella, S, que hasta ahora había sido sólo una amiga más era ahora una posible candidata que le iba restado puntos a C. 

C, con su fuerte personalidad que pasaba totalmente de jugar a los papás, tan fuerte como él, que no necesitaba su ayuda. S, tan dulce y cariñosa siempre, tan dispuesta a dejarlo ser su héroe. Ahí estaba él, entre dos aguas. 

A todos nos gusta sentirnos admirados. A él le gusta oír lo fuerte que es, lo guapos que es, sentirse mimado y dejarse mimar. Todo eso se lo daba S. 

No puede ser más divertido observar estas minirelaciones. Son tan auténticas, tan puras, tan naturales. 

El día que S vino a comer a casa, en la sobremesa se pusieron a ver la tele. En cerocomados, teníamos a S con la cabeza a poyada en el regazo del pollito, él, con su mano apoyada diligentemente sobre su brazo. Purito amor.

Es su amiga, tienen confianza, pero cuando el pollito la ve, no puede evitar sentir vergüencina a la hora de despedirse con un beso. Un rápido y torpe empellón suele ser la despedida.

Le dice S a su madre, que cuando el pollito le da un beso, con esa piel tan suave le entra una cosa así...porque David es tan guapo y tan fuerte...
¿No es bonito eso? 

Todo ese maremagnum de sentimientos culminó una noche en un picnic nocturno, allí sentados a mi lado en una manta, mientras S se arrimaba a él mirándolo con ojos acaramelados le soltó: Te quiero, te quiero. Él se dejaba querer como sin darle importancia, pero por sus gestos por su postura, estaba más gordo que un pavo. 

Yo no podía dejar de sonreír y de maravillarme de las relaciones humanas, de cómo las emociones y los sentimientos están ahí, de cómo también los peques practican, a su forma esto de las relaciones de pareja. 

Días después, pasando C el día con nosotros en casa, pude oir también cómo uno a otro se decían: Te quiero mucho. Me parece tan bonito que expresen sus sentimientos de esa forma tan clara. Con ella allí delante me decía mi niño que no sabía con cual de las dos se casaría porque las quería a las dos y las dos lo querían a él. ¡Ay cariño!¡Cuanta vida te queda por delante! ¡Cuantas C y S se cruzarán en tu camino! No corras tanto mi amor.

Los días pasaron y esa etapa de amoríos infantiles pasó con ellos. Imagino que los sentimientos se fueron aclarando y todo quedó en una bonita amistad. Por mi parte he disfrutado escuchándolo hablar de ellas, observando la evolución de sus sentimientos y de su relación. Una pequeña antesala de lo que será cuando llegue el momento. Que se pare el tiempo.

4 comentarios:

  1. Ay si, que se pare el tiempo... Estos inicios con todo tan sumamente inocente, tan natural, tan puro... Qué bonitoooo por Diooossss!!!. Si es que es puritito Amor, ainsss qué lindos!!!. Me encanta y me llena de ternura hasta casi ahogarme 💓.

    Muchísimos Besotes!!!.

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  2. Jo nena, qué rápidoooooo! Ya sabes que por aquí andamos en las mismas... Ojalá sepan elegir bien, arrrg! XD
    Muas!

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  3. Me mueroooooo... Qué cosa más bonita por favorrrrr... Te estaba leyendo y estaba pensando, pero qué pronto no?????? Si yo eso no lo he conocido tan pequeña... Y de repente, así sumida en mis pensamientos me viene a la cabeza de sopetón!! yo con cuatro añitos, en preescolar, y diciendo a mi madre,"mamá, me he casado con Amadeo" (era mi gran amor...), y tal cual a las dos semanas... "Mamá me he separado de Amadeo, me ha roto mi collar". Qué gran desengaño!! Jajaja...

    Un abrazo enorme.

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