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6 de octubre de 2014

Dimitir de madre

Llevo unos días con la horrible sensación de que todo es así, horrible. Desde el principio del día hasta que nos vamos a dormir todo es una difícil lucha.

Me acusa de mandona y lo soy. Todo el día con los galones puestos. No me gusta y a la vez no puedo evitarlo. Me gustaría creer que hay otra manera de hacer las cosas. Eso leo por aquí y por allí, que hay otras formas, pero yo, aún buscándolas, no las encuentro. 

Mi paciencia está al límite. Me lleva al límite y parece que él disfruta con ello. Parece que necesitara ese constante desafío para reafirmarse. Estar permanentemente en la cuerda floja, tensando, sin saber cuando se romperá es muy cansado. Estoy muy cansada.

Pongo mi cabeza en la almohada y me hago el firme propósito de que mañana será diferente. Suena el despertador y con una sonrisa y la mejor disposición comienza la pesadilla el juego.
Vamos pollito hay que despertarse para el ir al cole. Media hora después seguimos igual. Vamos pollito debes desayunar, necesitas energía. Desayuna David, David desayuna. Un bocado de tostada. David, un poco de colacao. David se nos hace tarde. Por favor, deja los playmobil ahora. Ya no hay más tiempo. ¿Qué te vas a poner? ¿este? ah, ¿este no? ¿este te roza? Te lo has puesto mil veces y hoy te roza. Este no es lo suficientemente estrecho. No puedes ponerte las botas de futbol. Ponte lo que quieras ya, vamos tarde. ¿Te has lavado la cara? ¿los dientes? ¿te has peinado? Por favor, no te mires más en el espejo, es tarde.  Nos vamos ya, es tarde, vamos corre, es tarde.
Conseguimos llegar a tiempo por lo pelos.

No se cuantas órdenes le ha dado. No se cuantas órdenes me ha obligado a darle. Estoy aburrida de hacerlo y es normal que él esté cansado de escucharlas. Otros días que me obligo no hacerlo se va sin desayunar, sin lavarse los dientes, enfadado porque no le ha dado tiempo y yo preocupada porque no desayune. No pasa nada por un día, pero ¿y todos?

Segundo asalto. Esa es la triste sensación. Sale del cole. Si te vi no me acuerdo. ¿Qué vamos a comer hoy? ¡yujuuuu! lentejas. Arrrrrgggggg. No quiero lentejas. David siempre dices lo mismo, pero las lentejas te gustan. Antes te las comías. Pues no las quiero. Pues nada, una cucharadita aunque sea y fruta. ¿Te has lavado las manos? Deja de jugar, es hora de comer. Venga, siéntate por favor. Sólo probarlas. Deja de saltar que estamos comiendo. Venga sólo una. Deja de hacer eso, no molestes a los demás. ¿Qué fruta quieres? No, no hay nada hasta la hora de merendar, sólo fruta. 

10 minutos más tarde. Tengo hambre, quiero merendar. Lo siento David, no es la hora. Dame algo. No has almorzado, es normal que tengas hambre, pero tienes que esperar a la hora de la merienda. Tengo hambre, dame algo. Fruta ¿quieres fruta? No, quiero merendar. Entramos en el círculo vicioso de hora y media de duración. Run, run, run...

Tres. Me aburro. Vamos a hacer algo. No. ¿? Juega con los playmobil. No. Has un dibujo. No. Hacemos una actividad de mlbb. No...Pues nada hijo, abúrrete que eso no es malo. Me aburro. Venga, no nos podemos pasar aquí tirados viendo la tele toda la tarde. Vamos al parque. No. ¿No?. No. ¿Porque no? Porque no...Conseguimos bajar. A la hora de la vuelta continuamos con el: he estado muy poco tiempo. 

Ahora directos a la ducha. No. Estás sudando y sucio, tienes que ducharte. No. Venga, deja de jugar con eso, hay que ducharse, se nos hace tarde. Repetimos toda la rueda de la mañana ahora con la ducha de por medio. Los minutos pasan. Se hace tarde. La cena se atrasa. No se quiere salir de la ducha. Cada vez más tarde. Después nos dan las tantas...

Lo conseguimos. Repetimos toda la escena del almuerzo, esta vez con una comida que si le gusta, pero se le va el santo al cielo con tanta charla, salto, juego. Mil veces come. 

Lávate los dientes.No no hay peli .No no puedes ver dibujitos. Venga vamos, son las once. Mañana hay cole. Si, un cuento. Deja de jugar con eso que ya es muy tarde. ¿Un dibujo ahora no? Venga vale. Vamos, es tarde. Si está muy bonito. Si, mañana hay cole. No, no puedes dormir en el sofá, vamos a la cama. ¿Que no te has lavado los dientes? Venga, vamos a lavarnos los dientes...run, run run...

Estoy agotada. No he dicho nada de las mil malas caras, de los repostones, de los hablarnos mal, de sus ochenta no, pero todos van engordando una mochila que pesa mucho, mucho, mucho. Me caigo al mar y la mochila me va hundiendo y hundiendo cada vez más. Me cuesta mucho salir a flote. Pero no me queda otra.  Es él, soy yo. Se que esto pasará. Quizás mañana será distinto. Quizás mañana lo conseguiremos. Quizás mañana...
Imágen
No me importa decirlo en voz alta y lo digo. Se que es lícito tener esos sentimientos. No me siento mala madre por sentirme así, pero no quiero sentirme así. Me hace mal, nos hace mal. María me dice que Cata acaba de escribir sobre la Agitación de la crianza. La leo. Justo, tal cual, lo expresa ella, así me siento. Leedla, no dejéis de leerla. 

16 comentarios:

  1. Hay muchos días que se hace muy cuesta arriba, en mi caso, si no es una es la otra, o la otra, pierdes los nervios y se acaba la paciencia, pero hay que pensar en los buenos momentos esos hacen que merezca la pena no dimitir. Ánimo, un saludo

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    1. Eso es así, los buenos momentos, que los hay y muchos, lo compensan todo, pero cuando estás metida en esta rueda que trabajito cuesta ver más allá del mareo que supone tanta vuelta
      Gracias Cartafol. Un beso

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  2. Vaya! Y yo que te leía tan feliz últimamente!!! Puede ser que le esté pasando algo y por eso esté "tan rebelde"?

    Me suena mucho lo que escribes porque lo vivo con Leo cada día. El venga, vamos. El Leo no te lo digo más. El hijo no seas pesado te lo he dicho ya 100 veces.... La ducha, una lucha. Vestirse también. Lo de no comer y a los 10 minutos pedir comida... aaaaarrrggg!!! Eso lo hace mucho.

    Mucho ánimo!!!!

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    1. Lo intento Bichilla, intento centrarme en los momentos felices, hasta que en días como hoy me vengo abajo.
      Mucho ánimo a ti también preciosa

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  3. Te leo y nos veo en las mismas situaciones otros tantos días... Creo que lo que diferencia una buena racha de una mala (en cuanto a crianza se refiere) no es tanto que Peque "mejore" o "empeore" su comportamiento como que yo tenga una actitud diferente hacia ello. Y con eso no quiero decir que al final la responsabilidad sea únicamente nuestra, no, no, no... (ni mucho menos) sino que la miríada de circunstancias que hacen que tengamos una mochila más cargada de energía y paciencia es parte clave de la situación. Y reconozco que trabajar unas horas fuera de casa ayuda a poner tierra de por medio, oxigenarse y dispersarse un poco en relación a estos temas. Muchos animos gallinita!!!!
    Muas!
    PS: Y me ha encantado el link de Cata...

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    1. Efectivamente, ya lo hemos hablado, cómo estemos nosotros influye muchísimo a la hora de enfrentarse a estas etapas difíciles. Que tu vida esté compensada ayuda. Desconectar con el trabajo, un café con amigas, una cena tranquila con tu pareja hace mucho.
      Un abrazo Mo

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  4. Ufff acabas de describir mi vida desde que empezó el colegio y eso que Cachorro sólo tiene 4 años!!!!! Mucha fuerza querida, porque paciencia sé que en estos momentos no nos queda!!!!!! Voy corriendo a leer el post que recomiendas.
    Que sepas que egoistamente me siento mejor sabiendo que no soy la única que estoy así, pensé que era cosa solo de mi hijo que estaba en una fase de desafio y mala leche.

    Animo preciosa

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    1. No es consuelo, pero si ayuda saber que hay gente en tu misma situación, o más bien en vuestra misma situación. Te hace ver que tu familia no es ni rara ni especial.
      Animo a ti también Marta.

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  5. Abrazos Carmen, hay épocas muy complicadas, pero ya sabes que pasan... Mientras tanto, ánimo <3

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    1. Si que si. Después de la tormenta viene la calma
      Un abrazo y muchas gracias

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  6. Carmen, los problemas hay que afrontarlos en el momento que surjen, no taparnos los ojos con mensajes de ya pasará, porque sí, pasará, pero llegaran peores, seguro que peores porque serán más grandes, y digo peores porque la gestión nos será más difícil,. Está claro que algo falla, el pollito, tú, o la situación y que hay que mejorarla. Leer a otra madres o personas que están en nuestra misma situación, aunque no lo creas no ayuda, ya que caemos en el conformismo y en el será una etapa y pasará (otra vez). Te reto a que busques la manera de solucionar y mejorar la relación con tu hijo. A lo mejor hay demasiadas concesiones, no lo sé, demasiada libertad que le pierde. No soy prorefuerzos, pero si pro ayudas externas, es decir, recursos que nos ayuden a instaurar una mejor dinámica familiar. Por ejemplo, hacer un pictograma con él, de la organización del día, o por ejemplo para empezar de la mañana. Para que él sepa que pasa si no se viste, no desayuna o no se lava los dientes a tiempo. También es útil un despertador.Despertar al niño. Se le deja un tiempo de relax, donde puede hacer lo que quiera, por ejemplo 15 min, suena la primera alarma, que avisa al niño que tiene que desayunar y vestirse antes de que suene la segunda alarma. Suena la segunda alarma que nos avisa que el tiempo que queda para salir de casa es escaso, por ejemplo 5 minutos, a él le avisa que si le queda algo sin hacer tiene que hacerlo muuuy deprisa. Así, le gestiona el tiempo el despertador, tú pasas a ser un poco menos mala y ser la pesada de siempre, y para él es un juego.

    Hora de la ducha, pactas con él un tiempo, pones la alarma, una primera que le avisa que quedan dos minutos para salir. Y la segunda que le hace salir.

    Sobre las comidas, te animo a probar los pictogramas, es más útil que las palabras. Ellos lo ven graficamente y les es más fácil comprender. Pollito en un dibujo que come, se convierte en un niño contento y feliz. Que luego merienda a su hora porque no tiene hambre.
    Pollito que no come, y que si tiene hambre antes de la comida, solo podrá comer fruta.

    En vez de recordarselo, cada vez que te lo diga, le dices que vaya a ver el dibujo de la nevera,,,,

    Ya me contarás, menuda chapa

    Noemí

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    1. Gracias Noemí por tus consejos, se que son con la mejor de las intenciones. Quizás sea cuestión de probar, pero sinceramente, según la edad y desarrollo intelectual que tiene David ahora no creo que las que proponen sean soluciones. Quizás para niños más "pequeños" a todos los niveles.
      Los problemas hay que afrontarlos en el momento claro está, y eso hacemos, pero eso no quita por experiencia ya sabemos que son etapas. Después de una etapa de tranquilidad, donde parece que "todo está controlado" o que los problemas son menores, llega una etapa convulsa, donde no sabes hacia donde tirar, parece como si fueran saltos madurativos que los descolocan por dentro y nos descolocan a nosotros que tenemos que aprender continuamente nuevas formas de gestionarlos. Después de nuevo parece que todo se ordena en su mente y vuelve una etapa dulce. A eso me refiero con que pasará como todas las demás etapas por las que vamos pasando. Que otros te cuenten sus experiencias no sirve para conformarte sino para saber que más o menos lo que pasa con tu hijo se corresponde con la mayoría de los de su edad, o sea, que tu hijo es "normal" y tu por sentirte así, superada, también.
      Y si, cuando estás agobiado porque no coge el pecho, o porque no duerme no te imaginas que después vendrán otras coas que te harán agobiarte aún más y que te harán pensar que lo que pasó antes eran "tonterías", en fin...en constante aprendizaje todos.

      Un beso Noemí y gracias de corazón

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  7. Relativiza. Son etapas. Hay unas mejores, otras peores, pero tanto unas como otras pasan. O al menos así me está enseñando a mí la experiencia. Que son agotadoras... SIIIII; que se pasa muy mal... SIIII; que te deja muy tocada psicológicamente y te plantea un millón de dudas acerca de tus quehaceres como madre.... TAMBIÉN. Pero se pasan. Y después llega otra etapa idílica, y más tarde todo se tuerce... y así hasta el infinito y más allá. Te lo digo yo desde mi etapa trol. Desde las siete mil órdenes diarias, desde los siete mil "noes", desde las malas caras, desde las contestaciones, desde las regañinas... pero también pasará. Esta semana yo también quiero dimitir, de madre y casi de esposa, pero voy a darles una oportunidad más... o ellos a mí, según se mire.
    Trucos te darán mil y otros los aprenderás, solo la experiencia te dirá lo que a tí te funciona. Así que, mi único consejo es que no te amargues -que no es poco decir-, porque eso solo empeora la situación. Besos

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    1. Gracias Merak Luna, veo que llegaste a la misma comprensión de la noria :)
      Ainsss, amargarte es difícil, aunque lo intento. Me ayuda mucho desahogarme aquí, leer vuestros comentarios y las experiencias de otras familias.
      Un beso y gracias

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  8. Ten por seguro que tu hijo te pone al límite con toda la intención, está probando hasta donde puede llegar. Es duro, pero es así. Es agotador, pero es así. Espero que tengas la suficiente paciencia como para aguantar esta faase y que pollito pronto conozca los límites que no puede traspasar, aunque sé que es muy difícil y que a veces claudicamos por puro agotamiento.

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  9. Vaya Carmen! No estamos solas en éste barco, y desde luego que es lícito quejarnos y decir lo mal que nos hace sentir toda ésta situación... Gracias por compartir mi post, no puedo más que decirte que "esto también pasará"! Ánimo hermosa....

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