Llevamos varias semanas horribles (a ratos). No puedo definirlas de otro modo. Y lo malo es que gracias a este diario compruebo que no se trata de semanas sino de meses. Me siento al borde de la desesperación en muchos casos. Sobrepasada, fracasada...continúan las famosas "rabietas", más virulentas si cabe.
Lo sé, se que es una etapa, que es parte de su desarrollo, del nivel madurativo en el que se encuentra, no sabe gestionar su semociones, sus impulsos, pero la verdad, estamos al límite. Es muy duro cuando día a día, cualquier mínimo roce se salda con una amenaza por su parte. Pues como no me pongas los dibujitos te voy a pegar un puñetazo. Ni tan siquiera queda en una amenaza, que ya trastocaría mis nervios, sino que se materializa en un acto, como te descuides, lo advierte y lo hace y así día tras día, roce tras roce.
Atrás quedó el que nos sirviera el abrazo y el beso fuerte fuerte fuerte de arrancar la cabeza. Hemos intentado ofrecerle un cojín para que desahogue su rabia, su frustación, pero no, no quiere pegarle a un cojín, quiere pegarnos a nosotros, hacernos daño a nosotros. A pesar de saber que cuando entra en esa dinámica todos pasamos un mal rato, todos sufrimos, no le importa, no es capaz de parar, quiere hacer daño y después le pesa. Es triste, es frustante.
En ese tiempo hemos adoptado muchas soluciones, la última la que jamás pensé que usaría, la de poner una puerta de por medio. Me parece horrible, me parece cruel y sin embargo ya no nos quedan más opciones que las de poner esta barrera física para evitar que nos haga daño. Siempre hablándole, haciéndole ver que estamos ahí, a sólo unos centímetros, pero que no podemos permitir que nos haga daño, que esa nu es una opción. Puede verse como una forma de castigo y si, quizás lo sea. No, no creo que solucione el problema, pero al menos no sufrimos así daño físico aunque ambas partes lo suframos en lo más hondo de nuestra alma.
Entiendo lo que le pasa, porque analizándonos friamente nos pasa exactamente lo mismo que a él. Le pedimos que cuando se enfade sea capaz de controlarse, sin embargo, cuando el se enfanda, nosotros no somos capaces de mantener la calma, nos enfadamos también y aunque no le pegamos, la agresividad se muestra en nuestros gestos, en nuestros movimientos. Nos ponemos a la defensiva. Es difícil para nosotros, adultos, no perder el control y sin embargo le pedimos a él, le exigimos aun niño, que se controle.
Tenemos la mochila llena de malos ratos y en vez de partir de cero en cada ocasión, vamos cargando con el peso de todas esas malas experiencias.
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Y con esa frase se derrumbó y los dos lloramos abrazos |
Esta mañana me hice el firme propósito de comenzar de cero, de vaciar la mochila por hoy, sólo por hoy, para poder ir llenándola poco a poco si fuera necesario a lo largo del día. No se si por mi cambio de actitud, por no estar constantemente a la defensiva, pero ha sido un día genial. Lo hemos saldado con un lebe conato de violencia por su parte que hemos sabido tornar en juego. Me siento bien por ello. Nos sentimos bien por ello. La experiencia de hoy me da fuerza y esperanza. Se que en algún momento esta etapa pasará. Espero que así sea.
Siento mucho que estén así.. qué triste se te lee! Es difícil ser madre de niños que viven en un mundo que es tan suyo y poco nuestro por momentos... yo me doy cuenta con qué amiga jugó mi hija en la escuela por como me habla luego. Me asombra muchísimo que me diga cosas como "No te quiero más" cuando nunca jamás lo escuchó de mi boca. Hoy ha llegado de la escuela con un capricho enorrrrrrrrrme, que quería que le compre un juguete ya mismo ya. Le expliqué que no, y siguió gritando furiosa, y diciendo cosas horribles. La dejé gritar y gritar. Luego vino y me dijo "Mamá, me escuchás?" y ahí empezamos a hablar. Pero fueron largos minutos en los que sacó toda su ira afuera, tan iracunda estaba, que no se de donde saca tanta bronca por no tener un juguete. Te mando un abrazo enorme, Gallinita, que pase pronto esta racha.
ResponderEliminarAy Solete, ya sabes que aquí estamos casi igual. Espero que esta etapa pase pronto porque estar temiendo el próximo conato es desolador.
ResponderEliminarTe envío un Abrazote enoooorme y muchísimos Besos!!!.
Hola preciosa,
ResponderEliminarQue mal me sabe este momento por el que estás pasando, que triste ha de ser para vosotros.
El otro dia puse un mi blog una reseña de unos libros gratuitos de Rebeca Wild. Uno de ellos es sobre como educar con cariño y respeto en los límites. A mi me está gustando mucho, quizás a ti también, en este momento de vaciar la mochila pesada. Te paso el enlace, por si te sirve:
http://caminemplegats.blogspot.com.es/2013/07/educacio-respectuosa-rebeca-wild-en-pdf.html
Un beso enorme, seguro que lo conseguís.
jajajaja!!mal de muchos....a mi también me pasa!1
ResponderEliminarLa frase de él es: Po ahora te voy a matar!!
son mas grandes las palabras que él!!
Paciencia , yo tb pongo la barrera de la puerta en ocasiones es mejor poner esa barrera antes del que el mostruo verde que llevamos dentro salga de nosotras.La barrera no se la pones a él por lo menos yo en mi caso me la pongo a mi.Pq yo estoy enseñandole a gestionar sus emociones pero a mi desgraciadamente nadie me enseñó.
1,2,3,yo me calmaré 4,5,6 todos los vereis.
Ay qué etapa más mala...es totalmente normal que os sobrepase, somos adultos sí, pero humanos, y llevamos en la mochila no solo los hijos sino los demás problemas alrededor, y claro, estallamos.
ResponderEliminarDaros un respiro también, que forzar la máquina al final es contraproducente...unos días de playuqui o piscinuqui, relax y a coger más fuerzas y paciencia
AH, y muchiiisimo ánimo!!!
Besos ;)
Como te entiendo, yo estoy sobrepasada, con algunas cosas de mi hija. Ánimo y ese propósito me parece genial. Un abrazo
ResponderEliminar@ser_madre
Te comprendo totalmente... yo hice el otro día una entrada sobre este tema... Mucho ánimo!
ResponderEliminarMe quedo con el último parrafo. Proponerse empezar de cero es todo un reto, pero seguro que lo vas a conseguir. Muchos ánimos preciosa!!!
ResponderEliminarMuuuas!
Estoy segura de que lo vais a conseguir... Todo mi amor para vosotros.
ResponderEliminarUn abrazo.
Vaya... Qué difícil se lee, y sé que así es. Al igual que Mo, me quedo con el último párrafo. Derrocha positivismo y buenas intenciones. Vaciar la mochila de vez en cuando, es una de las mejores cosas que se pueden hacer. A veces es tan pesada que nos hace el camino todavía más duro de lo que ya es.
ResponderEliminarToda mi fuerza y cariño guapa.
Un abrazo grande!
Ay preciosa! qué difícil es, pero es cierto que muchas veces nos juega una mala pasada nuestro cansancio, nuestra mochila llena. Me alegro de que ese vaciar la mochila haya servido.
ResponderEliminarUn besazo enorme!
Si te sirve somos muchos los que estamos en esa situación y lo vamos llevando como buenamente podemos.
ResponderEliminarÁnimo!
Un besazo
Te entiendo bastante. Nosotros tenemos ese problema con mi sobrino mayor de ocho años. Es un niño encantador y súper cariñoso pero hay momentos en los que por cualquier tontería se le cambia el chip y ya sobramos todos, le daba patadas a la pared, tiraba lo primero que encontraba y aunque no llegó a pegarnos nunca se quedaba con las ganas y hacía el intento. Mucha gente dice que hace eso porque es un maleducado pero eso no es cierto porque cuando está bien es un sol de niño. Mis padres le dijeron a mi hermano y mi cuñada que lo llevaran a un psicólogo y aunque al principio no querían por lo que la gente dijera o pensara ahora lo están llevando a una psicóloga y está muchísimo mejor y ha aprendido a controlarse cuando algo no le gusta o no le sale bien. La psicóloga dice que no es mala educación y que es un encanto de niño sólo que ha tenido que aprender a controlarse ante ciertas situaciones.
ResponderEliminarQue dificil, espero que el vaciar la mochila haya servido para renovar energías y fuerzas. Seguro que ahora que está más liviana y el cambio de perspectiva van a ir mejorando las cosas, somos humanos, a veces nos salimos de madre. Te mando mucha energía positiva!! saludos
ResponderEliminarMucho ánimo. Nosotros estamos igual con Leo. Mucha rabia y pegar y pegar y pegar... y nada sirve. Me encantaría saber qué pasa por esa cabecita... Un besazo!
ResponderEliminarque ya se lo que les pasa se llama el secuestro de la amigdala que lo he leido en "todo es posible" de Rosa Jové
ResponderEliminarSi, será una etapa, pero cuanto nos hace padecer. Que te voy a decir yo, si soy la que menos sabe gestionar sus emociones.
ResponderEliminarÁnimo.
Besos.
Me siento muy identificada, mi hija es también un encanto de niña, pero a veces tiene rachas... en las que le cuesta mucho controlar su mal humor o su frustración. A ella le da por arañarme y no siempre logro salir indemne... es muy complicado, he intentado trabajarlo con ella cuando está calmada, sé que muchas veces hace esfuerzos, pero se hace muy duro a veces. Así que, como las otras madres me uno a esos ánimos, supongo que todo se terminará superando.
ResponderEliminarUn abrazo!