Hace mucho que no hablo del pollito. Nos tiene locos estos días...como desde hace ya un tiempo.
Sube y baja como la espuma, pasando de ser un niño encantador a ser...eso, un dragón.
Vamos todo el día con miedo...a qué decir o no, que hacer o no...porque no se sabe en qué momento será poseído por esa fuerza destructora que le lleva a gritar, llorar, pegarnos...
Siempre hay un motivo, quizás quiera disfrazarse pero piense que tenga muy pocas cosas, quizás quiera comer chuches antes de la hora de almorzar, quizás no quiera ir de compras a un centro comercial, quizás...Quizás simplemente está cansado o tenga hambre...lo cierto es que nunca se sabe, porque lo que puede ser blanco ahora puede ser negro en una milésima de segundo. En esos momentos nada lo ayuda, nada lo calma, sólo dejar que pase la tormenta intentando minimizar los daños, básicamente alejándote de él para que no te golpee en esos momentos de ofuscación. Y así estamos, con el corzón en un hilo.
Ayer, después de una de esas explosiones, le pregunté porqué estaba tan enfadado conmigo...no lo sabía, ya no se acordaba cuál había sido el detonante. Probablemente no importaba el motivo, sólo necesitaba explotar y soltar toda esa frustación que lleva dentro. Me acordé de este libro que pensaba que había compartido con vosotros, pero no, así que lo hago ahora porque no creo que haya un momento mejor.

De esas explosiones, de esa trasnformación trata el libro. Un niño, que de repente se enfada, tanta, tanto, tanto que se pone una coraza tan fuerte como una piedra que no siente nada; que va notando cómo la rabia se apodera de él y se va encendiendo, y va creciendo hasta convertirse en un dragón gigante que escupe fuego y que lo destroza todo a su paso, incluso a lo que más quiere, porque aunque sus padres intentan ayudarlo, él no lo permite; no oye, ni habla, él es muy peligroso y entonces todos se alejan y se queda solo y se siente triste y avergonzado y ya no es un peligroso dragón gigante, si no tan sólo un niño que llora en los brazos de sus padres.
Y así ocurre, podemos dar fe de ello.
Aquí dejo el enlace al blog Soñadores de Cuentos, donde lo descubrí y en el que colaboro.
Esos momentos son dificiles de sobrellevar!! Mucho!! Un beso
ResponderEliminarPues este cuento me va a ir que ni pintao...Ya sabes que Peque también tiene esos arrebatos. Este finde el sábado estuvo de este palo todo el día...Y el domingo la cara B, risueño y simpático (también es cierto que el sábado nos los llevamos de compras -y se aburrrió-, y el domingo estuve todo el día jugando con él...). Paciencia infinita, my friend. Besacosss!
ResponderEliminarPor aquí también aparece un dragón de vez en cuando :(. Espero que pase pronto esta racha en la que estáis pase pronto. Tomo nota del cuento.
ResponderEliminarMuchos Besotes y un Fuerte Abrazo!!!.
le eche un vistazo hace tiempo y me parecido muy divertido ademas de didactico!controlar las emociones conlleva tiempo en ocasiones toda la vida es un ejercicio del dia a dia!
ResponderEliminarle eche un vistazo hace tiempo y me parecido muy divertido ademas de didactico!controlar las emociones conlleva tiempo en ocasiones toda la vida es un ejercicio del dia a dia!
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