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13 de abril de 2015

Eau de moho

Hay muchos olores desagradables, el de la humedad es uno de ellos. No se porqué los olores feos son los más duraderos. Se impregnan en los objetos, en la ropa y resisten las ventilaciones, los sprays antiolores y los lavados mejor que cualquier perfume. 

Ese es el olor de nuestra habitación, eau de moho. Pero no el olor de una o dos gotas de perfume pestilente, sino como si se te huviera derramado el frasco entero encima de la cama. 
Andie Hanna

Todo empezó en mi mesita de noche. De repente un olor a humedad empezó a abofetearnos al entrar en la habitación. Olisqueando como un perro llegamos al orígen. Allí se escondía, en las placas de pladur que formaban mi mesilla. Pensamos que ella solita se diluiría, pero no, hizo falta terminar a golpes con ella y lo hicimos. Tan sólo quedó un leve recuerdo, un ligero aroma impregnado en la madera que ni con lejía conseguimos eliminar. Quizás porque la culpable seguía allí agazapada aletargada por un tiempo AGUA. 

Un día sin saber porqué, la bestia mohosa volvió a respirar su alinto fétido. Qué lista, Se había mudado al otro lado. La mesita del Gallo apestaba. 

Día tras día, noche tras noche ahí estaba haciéndonos compañía. Eramos cuatro en la cama. Gallo, gallina, pollito y moho. 

Otra vez los golpes. La mesita pasó a la historia pero no conseguimos terminar con ella. Quizás se había metido debajo de la cama. Allí seguia el olor. No sabemos donde.

Los frasquitos de perfume caro no dan a basto. Estamos pensando coger botellas de litro y medio y venderla como colonia barata. A granel incluso. Tenemos reservas de sobras. La vendemos barata. ¿La compras? Ya no sabemos qué hacer con ella

11 de febrero de 2015

¿Quieres ser mi princesa?

Esa es la frase que veo cada día escrita en el muro, día tras otro. No puedo evitar imaginar una historia distinta cada vez que paso a su lado. La de algún adolescente que se atreven a dar el paso es la más recurrente. Soy tan antiromántica cómo lo contrario y aunque no me gusta eso de ser la princesa de nadie no dejo de llamar rey a mi hijo. 

Justo eso han imaginado Miles de textos al recoger el testigo que les propuse en Instagram, escribir una pequeña historia a partir de esta pintada. Aquí os lo dejo no sin darles las gracias e invitándoos a entrar en el juego que en breve pondrán en marcha en su página de facebook para completar historias a partir de unas pocas líneas. 

Salía del instituto siempre con los mismos nervios. Mara era su compañera de pupitre, compartían las bromas, el almuerzo y el estuche. Y a Lucas le parecía la chica más bonita del mundo. Además, con Mara podía hablar de todo y encima… era muy buena jugando al fútbol. Pero lo que más le gustaba de ella era que tenía una sonrisa mágica. Podía ponerle color hasta al día más gris. Si había discutido con su hermano, o le daban una mala nota… buscaba la sonrisa de Mara como se busca un bálsamo para una herida.
Lucas se moría de ganas de pedirle que fuese su novia. Y sin embargo, un día detrás de otro, se despedía de ella cerca del muro de piedra que separaba sus caminos de vuelta a casa.

Mientras compraba la pintura con la que iba a declararle su amor se sentía como un delincuente a la caza de un tesoro. No sabía cuánto tiempo tardaría en reunir el valor necesario para confesarle lo que sentía por ella, pero al menos… ya no le dolería en la garganta una pregunta sin formular mientras la veía alejarse agitando la mochila.
Esa noche iba a escribir una pintada sobre el muro de sus despedidas.
¿Te animas a imaginar la historia que se esconde tras estapintada? Compártela con nosotros dejando un comentario. Miles de textos y yo estaremos encantadas de soñar con ellas.