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2 de agosto de 2013

Natación

Han pasado ya dos años desde que hablara aquí de las clases de natación del pollito. Aquel fue su primer curso y estuvo un par de meses; el verano siguiente repitió otro par de meses...siempre protestando porque no quiere ir, siempre difrutando muchísimo, alguna que otra vez llorando porque quiere que se termine la clase y siempre, siempre conmigo cerca (también muchas veces también con su papi). 

Al comenzar este curso y conocer al monitor se nos vino el alma a los pies. Un profe "mayor", de los del método antiguo, de los que me "enseñaron" a mi. Señores, se ponen en fila, se tiran y nadan hasta la escalerilla, se salen y vuelven aquí. Así le habla a niños de 4 y 5 años. Al segundo largo el pollito se puso a llorar desconsolado. Era el primer día y por la experiencia de los años anteriores ya sabemos que le cuesta adaptarse, esforzarse. Intentamos estar allí, sin ser muy visibles. Como no paraba de llorar el Gallo se intentó acercar y el profesor le dijo que así no ayudaba a nadie: ni a él ni al niño. Los dos lo teníamos claro, si no había opción de cambiarlo de grupo abandonaría las clases. No me importa que podamos parecer blandos. Mi hijo no va a pasar por lo que yo pasé. Lo apuntamos a natación no sólo para que aprenda a nadar (que se defiende perfectamente y nosotros podríamos seguir enseñándole) sino para que pase un rato divertido, para que se relacione con otros niños, con otros adultos, para que siga integrado en un grupo, para que tenga nuevas experiencias...no para sufrir. Eso nunca.

No hubo problema, lo cambiaron a un grupo más adaptado a su edad, todo niños de 4 años y con una monitora con una pedagogía mucho más adaptada a nuestra forma de ver las cosas. Les exige, claro que si, pero lo convierte todo en un juego, hacen las cosas divirtiéndose, casi sin darse cuenta. Habla con ellos, les gasta bromas, se rien, inventa juegos para que sea una hora dinámica y divertida, en definitiva, aprenden jugando, sin sufrimientos innecesarios. No voy a decir que de vez en cuando el pollito no se ponga a llorar, bien clarito que lo tiene, quiere bañarse conmigo y con su padre. Algún día le hemos pedido que hicera un par de ejercicios más y después terminaría su clase antes, otros después de un achuchón se le ha pasado la pena y ha seguido divirtiéndose olvidándose de que estaba cansado. 

Algunos días que llora porque no quiere continuar la clase, porque no quiere esforzarse, lo miro un ratito desde lejos mientras llora, me llama y me tiende la mano; me debato entre hacerme la loca para que continúe con la clase a pesar del llanto, a ver si se le pasa y me acuerdo de mi misma con su edad y mi sentimiento de impotencia porque no venían a rescatarme o acudir a su llamada y "ceder" a su súplica. No es fácil encontrar el equilibrio, pero en esas estamos.

Por otro lado, cuando está bien en clase es un gustazo verlo, y por eso prefiero estar cerquita suyo también, no sólo para acudir en su ayuda si es necesario, también por verlo esforzarse, intentarlo y conseguirlo, nadar como un pescadito un poco más cada día, cada vez más suelto. Se pone gordo como un pavito cuando llega, cuando lo hace tan bien que lo ponen de ejemplo y termina su clase lleno de orgullo. Por eso y por disfrutar cada vez más juntos en el agua merecen la pena esos otros ratitos de disgusto.
 
Y ahora que por tercer año consecutivo ha estado recibiendo clases, ahora que tenemos la relativa tranquilidad de que "está seguro", ahora que tiene cierta autonomía en el agua, ahora que podemos disfrutar juntos del medio, ha llegado la hora de decir adios para siempre a las clases de natación (a no ser que el quiera retomarlas en algún momento).

Por aquí dejo un microcuento, de Carmen Gómez Ojeda, de niños y piscina. Me encantó la ilustración y al comenzar leerlo no pude evitar acordarme de mi pollito, aunque el no use manguitos

8 comentarios:

  1. En la foto con la medalla está para comerselo, que cara de satisfacción. Un beso

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    1. Y ese día, como era el último, nadó superbien toooooda la clase. Lo que sea por una medalla jiji

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  2. Pero qué guapo está con su medalla!!!!
    Yo también quiero apuntar a Peque a natación, pero me gustaría que fuese conmigo (tengo un trauma infantil "gracias" a un profe borde que me tocó cauando yo era pequeña y prefiero estar ahí para supervisar). De momento hacemos nuestros pinitos en las piscis municipales, etc.
    Muuuas!

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    1. No me hables de traumas piscineros, que he pasdo un mes con el corazón dividido. Están guays las piscinas y con ellos más aun
      muaccc

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  3. Eres una campeona!!! soy incapaz de llevar a mis hijos a natación, lo hace su papá. Yo fui un día y me enfadé con el monitor por tirarla desde el borde, jijiji
    Mi marido me ha negado la entrada y esa es tarea suya, tanto que están locos y aprenden mas que si yo estuviera.
    Pero ánimo, David es un campeón y ya os tiene mas que calao, jajajjaja....
    Besos piscineros!!!

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    1. De campeona nada, que mucho sufrimiento nos ha costado. No saber dónde está el límite de obligarle por su bien o dejarlo hacer, o en este caso no hacer, no es bueno. Pero bueno, lo hemos superado.
      Desde luego te digo una cosa, si a David lo tira el profesor a la piscina sin que el quiera le monto un pollo al que sea. Se lo que es eso. La cosa es que hay distintas formas de enseñar a nadar, puede ser un juego o puede ser una auténtica pesadilla. Doy fe de ello, que estoy muy marcada por el tema.
      Me alegro que tus gorriones disfruten del medio acuático. Muacccccc

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  4. Guauuuuuu!!!

    Bichito este año estuvo con su padre y le dio mucha pena cuando se entero que al cumplir 4 años empezaba sola. Lloró, le dijo que le echaría de menos y el último día se fueron juntos a despedirse y celebrar que empezaría sola. Fue a una clase solita en junio y está deseando volver en septiembre. Pequeñín empezará en abril cuando cumpla los 3 años matronatación con su padre, seguro que también le encanta!

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    1. Es que con los papis es una gozada, eso si que es difrutar aprendiendo, con toda la seguridad de estar eso, seguro :)
      Que suerte tienen tus peques de disfrutar así con su papi
      Un beso Suu

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