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16 de noviembre de 2015

Plan dominguero: Visita al Castillo de Almodovar

Este era el plan dominguero que gracias a la Carmela de mi alma se había forjado en un pis pas: visitar al Castillo de Almodóvar.

Almodóvar del Río es un municipio de la provincia de Córdoba, a aproximadamente hora y media de Sevilla que cuenta con el atractivo de tener una fortaleza de orígen árabe "magníficamente bien conservada". Entrecomillo porque apenas he leído un poco para escribir estas líneas he venido a enterarme que lo que visitamos el domingo se trata, prácticamente en su totalidad, de una reconstrucción realizada por el XII Conde de Torralva allá por la Guerra Civil. De lo que fuera el suelo que pisaron los reyes moros o el techo que covijó a Pedro I "El Cruel", nada de nada. Sabiendo eso, en realidad la visita no pierde un ápice de su atractivo.



Por su ubicación, en un monte tan alto y escarpado que dificultaba su acceso, no necesitó fosos para su defensa. Desde lo alto, el Guadalquivir hacia aun lado y el bonito pueblo de casitas blancas de Almodóvar del Río. Mira que es precioso el skyline de un pueblito andaluz cualquiera.



No es de extrañar que sea el monumento más visitado de la provincia de Córdoba porque ofrecen una serie de servicios que lo hacen la mar de atracctivo. Visita libres, teatralizadas, guiadas, para escolares, nocturnas y el plato fuerte, los almuerzos medievales teatralizados de los que hablan maravillas.

Nosotros, ocho parejas con la mayoría de los niños de edades similares, nos decantamos por la visita infantil. Como los menores de 4 años no pagan, la entrada con la visita vino a salirnos alrededor de 28€ por familia. Nada mal.

Los protagonistas de la visita eran los peques, para ellos fueron las explicaciones de la simpática guía. Los adultos íbamos casi de meros acompañantes, pero disfrutamos igualmente observando cómo interactuaban los enanos, cómo se interesaban por lo que la guía iba explicándoles, preguntando, respondiendo...activos ellos. Señal de que la cosa funciona. Después de aprender un montón sobre los castillos y cómo era la vida en ellos pasamos a recorrerlo, con más explicaciones y curiosidades. 



Nos cruzamos con la visita guiada del Conde y nos pareció la mar de divertida, con ese señor dando gritos, arengando a su grupo, para la próxima ;)

No se los demás, pero si el pollito tuviera que quedarse con algo de la visita sería con la sala de castigo y la mazmorra. Eso de ver allí a los reos, la araña en la cadena, dispuesta a picar e imaginar cómo mataban a los malos malísimos tirando de un empujón por el hueco, le ha fascinado. "Así es él" como él mismo dice.



Terminamos la visita en uno de los patios, a las puertas de La Taberna, que dicen que se come muy bien, y de un fotocol la mar de apañado donde todos estuvieron tonteando un poco.



Consejo de Esther y su inteligencia de madre 10: Llevaros las espadas, arcos y escudos si tienen vuestros peques, os ahorraréis el típico "cómprame" porque las armas de madera que tienen en la tienda son la mar de chulas y no váis a poder resistir.

Para comer, como éramos tantos y el tiempo prometía tan bueno, nos decantamos por hacer un picnic en el parque periurbano Rincones del Valle. Se ve que debe de ser bastante nuevo. Muy cuidado, con una zona de juegos infantiles, tirolina, y suficiente espacio para que los peques cabreen a sus anchas, además de un bar donde tomar café, entrar al baño o reponer las bebidas que se van acabando. 

Un día estupendísimo sobretodo por la buena gente con la que lo disfrutamos. Ya estamos pensando cuál va a ser la próxima visita culturocampestre antes de que el otoño se decida a llegar de verdad, porque con esta temperatura nadie diría que estamos casi a mediados de Noviembre.

Pues nada, lo dicho, os animo a visitarlo: El Castillo de Almodóvar es 100% recomendable.

29 de junio de 2015

El Maestranza tras el telón

Sólo de mañana y de Septiembre a Junio, esa es la pega para hacer la visita "Ópera y música tras el telón" en el Teatro Maestranza de Sevilla. Pega de las gordas teniendo en cuenta que el grueso de la jornada laboral es por la mañana y que ese horario coincide plenamente también con el periodo escolar. Siempre quedará el Domingo. Merece la pena.

Hora y media de visita. 6 € los adultos, 4 los niños para visitar y conocer los entresijos del teatro alejado del bullicio de los días de espectáculo. La otra cara.



Un poco de historia del edificio para situarnos. Un tanto nostálgica para los que como yo vivimos la construcción y sobretodo inauguración del teatro allá por el año de la expo.  



El paraiso. Impresiona ver desde arriba la sala vacía. Los camerinos, los vestuarios, la lavandería, el taller de costura, la sala de utilería, los mecanismos para la escenografía, la sala de ensayo del coro...el escenario. Explicaciones, fotos, vestuario, vídeos...todo para hacer una visita amena y curiosa. Interesante.



Por poner otra pega, podían tener en cuenta a edad del grupo que hace la visita, en nuestro caso 8 niños de 6 años con sus adultos acompañantes. Deberían podrían adecuar la forma de explicar, los datos en visitas para niños. En ocasiones se les hacía pesado o quizás más bien aburrido según qué momentos. Se echa en falta algo más de interacción, de juego. No en vano el éxito total es el espejo mágico. No son las mismas as necesidades de un grupo de adultos que de niños. A pesar de todo sifrutaron muchísimo.



Una experiencia que vendrá a completar el disfrute de la ópera en sí. Estoy segura que cuando vayan a alguna de las óperas destinas al público infantill-familiar que oferta el Teatro revivirán esta visita, imaginarán a los actores colgando su ropa marcada en las barras en el vesturaio, pasando a peluquería y maquillaje para colocarse las pelucas, evocarán al coro ensayando, reconocerán aquella espada falsa que pesaba tanto, incluso verán las lavadoras dando vueltas al terminar la representación. Lo dicho, una experiencia completa.

Otra de las cosas que puedes hacer en Sevilla

19 de enero de 2015

Historia y arte contemporáneo para niños en el CAAC. Carmen Laffón

Una de las actividades culturales de estas vacaciones de navidad fue el Taller Paisajes en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla. Era una actividad ideada especialmente para los niños donde los adultos tenemos la suerte de disfrutar acompañándolos.

La visita comenzó, sentados al sol en las escalinatas del patio, con una introducción al edificio que hace de sede del CAAC, el Monasterio de la Cartuja. Qué llevó a su construcción, porqué se le dió ese nombre, para que se utilizó a lo largo de los años, quién vivió allí...un poco de historia, con la cerámica y Cristobal Colón de por medio. 

Miki Leal. Plato combinado (30 de octubre 2013 - 2 de febrero 2014). Fotografía: Guillermo Mendo

El leitmotiv de la actividad era la exposición de Carmen Laffón. El paisaje y el lugar. De sala en sala, con los peques sentados en el suelo, fuimos adentrándonos en la vida y obra de Carmen y nos fueron dando las pautas de su forma de crear, de pintar lo que veía, lo que vivía, los lugares en los que estaba. La exposición es como un viaje en barco por el Guadalquivir, desde Sevilla hasta Sanlucar de Barrameda. Orilla del río, ciudad, desembocadura, playa...tierra, agua y cielo. 

En las tres o cuatro salas que visitamos hicimos un recorrido por diferentes materiales y técnicas pictóricas, nos introdujeron en la composición, en la luz, nos invitaron a observar, les incitaron a expresar qué sentían ante las obras, intentando enseñarlos a ir más allá del me gusta o no me gusta.

La actividad terminaba con un taller creativo, donde los peques podían plasmar lo que habían aprendido y experimentado pintando en grupos su propio paisaje. David compartió lienzo con su amigo y entre los dos crearon un paisaje doblemente navideño que fue evolucionando a medida que nos explicaban qué era cada cosa...tierra, cielo y a falta de agua, dos belenes con todos sus personajes. Desde ese día, su obra pasó a engrosar los fondos del museo y es que, en un arranque de generosidad, decidieron cederla con la confianza de verla expuesta su su próxima visita.


Ya a nuestro libre albedrío nos dimos una vuelta por el resto de salas, donde los niños "experimentaron el enterno" nunca mejor dicho, correteando por los amplios espacios, preguntando qué es esto y aquello.



"Las bienvenidas están en todas partes" de Antje Schiffers 







Quizás no sea el lugar más turístico de Sevila, pero merece la pena visitar el Monasterio de la Cartuja; tiene un algo especial, emana una especie de energía que hace que te sientas en paz. Será por el enclave, será por el entorno alejado de muchedumbre, será por no se lo que será, pero es. Cuando damos un paseo por allí salgo como recargada, tranquila y me consta que no soy la única a la que le pasa, sólo por eso ya merece la pena pasar un rato en este museo, más aún por acercar a los niños a otras tantas formas de arte.


Estaremos pendientes de nuevas actividades para ellos para poder disfrutarlas nosotros.

Si os animáis a acercaros al Monasterio de la Cartuja, no dejéis de recorrer con pausa la huerta, los patios, los jardines. A sentaros a tomar el sol, escuchar los pájaros y dejaros embargar por esa sensación de paz de la que os hablaba.