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16 de junio de 2015

Minas y estrellas

De esto que un jueves le echas un ojo a facebook y te topas con la propuesta de una actividad que ya habías visto antes pero no era el momento. Entonces de repente te planteas ¿porque no ahora?. Un whastapp con ¿lo hacemos? fue el inicio de la aventura.

La actividad Noche bajo las estrellas en el paisaje kárstico de Cerro del Hierro la organizaba Engranajes Culturales, una empresa sevillana con una oferta amplísima de ocio cultural para todos. Se trataba de una ruta de senderismo por el Monumento Natural Cerro del Hierro, situado en el Parque Natural Sierra Norte, a menos de dos horas de Sevilla.



Cerro del Hierro es una mina de hierro a cielo abierto. La visita contemplaba un recorrido histórico y geológico por la mina, aprendiendo sobre fósiles, minerales, pigmentos  y rocas, con un taller práctico sobre el terreno. Para terminar un picnic al anochecer y después, ya noche cerrada, un taller de astronomía. El cielo de Cerro del Hierro está declarado Reserva y Destino Turístico Starlight por la UNESCO y no es de extrañar porque creo que, a pesar de estar un poco nublado, no he visto nunca tantísimas estrellas.

Nos quedaríamos en Cazalla de la Sierra y como la actividad de Engranajes Culturales comenzaba poco antes de las ocho de la tarde teníamos todo el día libre para aprovechar el tiempo al máximo. 

Cazalla es un típico pueblo de sierra, con sus casas blancas y sus cuestas. Entre sus peculiaridades está su fábrica de mantecados artesanales que están de muerte, de allí son los aguardientes, anises y crema de guindas Mihura y El Clavel, conserva su kiosko de la música y tienen un puesto de patatas fritas que quitan el sentío. No es que yo tenga mucho mundo, la verdad, pero ver delante de tus narices todo el proceso y comerte unas patatas fritas recien hechas es la monda lironda. 



Después de dar buena cuenta de un paquete de patatas y jugar a un juego inventado en el kiosko nos acercamos a la taberna que ya conocíamos de alguna visita anterior. Temporada de setas no era para dar cuenta de algún revuelto pero por estos mundos, el cerdo siempre es una buena opción, con un mosto de la zona, suave, suave.




Aprovechamos para visitar la finca de unos amigos, un trozo de cortijo con un lagar, un par de hectáreas de viñedos y un huerto con montones de especies distintas. Vimos las antiguas barricas y nos explicaron el proceso de eleboración del mosto. Dimos un paseo por los viñedos (imposible no sentirse como dentro de la película Un paseo por las nubes). Allí vimos por primera vez la planta de los altramuces, las judías. Aprendimos que hay cebollas hembra y macho y que la tierra las escupe cuando están maduras. Recogimos patatitas que habían desentarrado los topillos. Observamos la diferencia entre las distintas plantas recordando las que conocíamos del huerto de nuestra ampa. Nos enteramos que los pájaros habían terminado con la producción de cerezas y sobre todo David disfrutó de lo lindo jugando con el perro de nuestros amigos y se encontró el mayor de sus tesoros, un hueso de no se qué animal que tuvimos que traernos a casa.





Con nuestras linternas, nuestro picnic y nuestras mantas nos fuimos para el Cerro del Hierro. El paisaje de por sí es magnífico y la actividad nos resultó a todos muy interesante y amena. Adentrándonos por túneles, bajando a la corta, manchando nuestras manos con los pigmentos que encontrábamos y que habíamos aprendido a identificar. Me sentía un poco Ayla, la protagonista del Clan del Oso Cavernario. 




En el taller de astronomía alucinamos literalmente con ese puntero con el que el monitor parecía que tocara las estrellas. Esta actividad venía al pelo del proyecto del Sistema Solar de este curso del pollito. A pesar del frío, que hacía tela, escuchamos acurrucados hablar de estrellas, planetas y constelaciones. Antes de irnos David pudo asomarse al telescopio y ver ¡¡Saturno!!

Parece que estamos a gusto, pero qué frío estamos pasando


Nos habían comentado que a unos 35 minutos de Cazalla, ya en la provincia de Badajoz, había otra mina que se visitaba y en la misma localidad, Fuente del Arco, una ermita conocida como la Capilla Sixtina de Extremadura por las pinturas que decoraban sus paredes y su bóveda. Allí que nos fuimos al día siguiente habiendo concertado previamente la visita a la Mina de la Joyona, declarada Monumento Natural.

En este caso, la visita, a cargo de un geólogo y biólogo se centró sobretodo en la parte conservacionista, en el valor de la mina como alojamiento de distintas espécies de animales. Nos habló sobretodo del precario equilibrio de la naturaleza, en cómo infuyen nuestras acciones en romperlo y en cómo, a poco que la dejemos hacer, ella misma se encarga de encontrar ese equilibrio. 
En el recorrido por sus corredores pudimos apreciar aún mejor lo que habíamos aprendido en la visita a Cerro del Hierro, complementándose ambas visitas.



La visita a la Ermita de la Virgen del Ara en verdad merece la pena, no te esperas que en un lugar perdido un edificio sencillo por fuera contenga ese patrimonio. Es bonito ver como todo un pueblo ha sabido poner en valor su patrimonio y lo muestra orgulloso. Una visita muy interesante, más aún para David que todo el tema vírgenes, cristos y santos le suscita mucha curiosidad.



Terminamos almorzando en uno de los restaurantes del pueblo, un lugar que se anunciaba así "¿Quieres comer en un museo?" y es que el comedor está decorado con radios, planchas, utensilios de médico antiguos y aperos de labranza. Una excusa perfecta para hablar de cómo eran las cosas en otros tiempos, cómo funcionaban las planchas antes de que exisitiera la electricidad o cómo era la visita del practicante a casa para pincharte con aquella jeringa de cristal. 



Emprendimos la vuelta a casa cargados de experiencias vividas, de tesoros, de un dolor horrible en los gemelos que aún me dura y de una abuela resfriada. 


A ojos del pollito este es el resumen grafíco de nuestro fin de semana de minas y estrellas, en el que hemos vivido más de una aventura en familia.







13 de mayo de 2013

Agotados de tanto disfrutar, y lo que queda

Pinterest
Vaya fin de semana que nos hemos pegado. Estoy estamos muertos mataos. Es lo que tiene querer llegar a todo. Obvieré la parte horrible de limpiar, ordenar, comprar, lavar y planchar, cocinar...esas cosas que hacemos todos y que fuimos entremetiendo a ratos para quedarme con la parte buena, la del disfrute.

Comenzamos el viernes con el cierre de temporada de los cuenta cuentos en la Biblioteca a cargo mi amiga Pilar Redondo. Vaya broche de oro que nos tenía preparado. El precioso cuento Los Colores de Violeta, de Rosario Cifuentes, contado con la maravillosa voz de Pilar acompañado por la música de Carlos Liger. Poco puedo decir, sólo que fué un momento mágico, lleno de sentimiento, de dulzura. TODO el conjunto fué maravilloso. Historia, ilustraciones, voz y música se fundieron en uno sólo para hacernos sentir dentro de aquel mundo. No pude evitar emocionarme y sentirme afortunada por estar allí.

Sábado de Ecotruque. Momento de desahercerse de algunos juguetes que ya no usába para dejar sitio a los nuevos que caerán por su cumple. No me gusta el apego que muchos sentimos por los objetos y que nos lleva a acumular y acumular, por eso me gusta que nuestro pollito sea capaz de decidir dejar que otros niños den segundas vidas a sus cosas. El encuentro estuv animadísimo. Con muchas caras conocidas y algunas amigas. Me gusta también que David conozca otras espacios, otros ambientes, que le permitan tener una mente abierta a todo, porque todo enriquece. Me hacía gracia cuando decía: Mamá, esa mamá es de la reunión de la tetita verdad jijiiji, y es que ya son muchas veces las que hemos coincidido con algunas. Los niños se lo pasaron pipa campando por allí a sus anchas disfrutando de la carpa para hacer sus espectáculos.

Por la tarde se celebaraba el taller de porteo en Kokolook, la peluquería de mi amiga Marisa. Alejandra de Brazos y abrazos se lució con el taller, realmente completísimo que impartía gracias a su colaboración con Madresfera. Fue muy agradable hechar un rato con algunas amigas blogeras y conocer a otras, como a la propia Alejandra o a la Mamá Gnomo. Me gustan estos ratos de desvirtualización, el charlar cara a cara. Marisa a condició el espacio de la pelu para que los niños dispusieran de un lugar sólo para ellos. Le pena es que no les hizimos fotos, con lo que disfrutaron juntos. 

El domingo asistimos a una "sesión privada" de cuenta cuentos, y digo privada porque sólo asistimos Pilar Redondo con su hija y la familia gallina, una pena que no se llenara el espacio Colombre, no sabe nadie lo que se perdieron. Nacho Terceño, el cuentero, junto a un amigo que lo acompañaba con varios instrumentos hizo las delicias de todos nosotros. Hacía tiempo que no me reía tanto. Tanto, tanto que hasta lloraba. Casi dos horas desternillantes. Entre que el lugar es chiquito, y que nos conocíamos todos estábamos de lo más cómodos. Ya digo, un lujo de sesión. 

Terminamos la tarde disfrutando de títeres y juegos con amigos en un parque. 

Lo confieso, estoy estamos agotados, pero con las pilas a tope. Dispuestos a afrontar la semana, que el proximo fin de semana nos espera el cumpleaños del pollito y la fiesta pirata en el Árbol de los Chupetes.

Así que quien ande por aquí ¡¡¡NOS VEMOS EL DOMINGO EN EL ÁRBOL!!!

3 de diciembre de 2012

Visitando a la familia

Este fin de semana Gallina, Gallo y Pollito nos fuimos a visitar a la familia, es decir, a la granja.

El día se presentó frío como pocos, así que bien abrigados nos reunimos con los amigos en la Granja Escuela Albahaca, que el primer sábado de cada mes abre sus puertas a las familias.

Nuestro monitor se llamaba Chico (como el canario de la abuela), un chico la mar de simpático que rápidamente se ganó al pollito y a sus amigos.

Patos y patas con una pata, porque estaban descansando y resulta que lo hacen así, a la pata coja, de lo que se entera una. Pavos, conejos, palomas y gallos...algún antiguo compañero de la instigranja, vi yo por allí.

Dimos un paseo por el corral-establo y charlamos un rato con mis tías gallinas, que no dejaron de cacarear como locas contándonos las últimas visicitudes familiares: que si Diego puso un huevo huevo, que Clorinda, la hija de Amapola estaba haciendo una tesis para el doctorado con el título "¿Qué fue antes, el huevo o la galllina?", que si la última partida de trigo era de los campos de La Algaba y estaba buenísimo, en fin un co coo, cocoo sin parar, eso sí, que una se alegra de poder practicar su idioma de vez en cuando.
Después pasamos a ver a las cabras con cabritillos de apenas 20 días (teniendo tan cerca las fechas navideñas, más de uno pensaba en lo bueno que estarían asadidos con patatas y cebollas, pobres, tan lindo ellos, y tan tiernos, ahmm). Muy amablemente nos deleitaron con una recreación del cuento El topo que quería saber quien se había hecho aquello en su cabeza, cagando en nuestras narices un montón de pelotillas de color bombón que casi nos gustaron.
Los cerditos o más bien cerdos...madre mia, qué grandes y qué malamente huelen, apestosos. Ovejas y burros.

granja 1
Subimos a la Luna, a lomos de más bien. Así se llamaba la pobre burra encargada de pasearnos. Me da penita y mucha, pero no iba a privar yo a mi amado público de ver ansioso cómo la gallina se caía de la burra, pero no...otra vez será. Un paseito con el pollito guiados por el gallo. Nos encantó :)

Tocaba ahora ponerse con las manos en la masa y hacer nuestro propio pan. ¿Qué lleva el pan? Harina, agua, sal y levadura y este nuestro también aceite de oliva y matalauva...podéis imaginar cómo holía cuando lo metimos en el horno uhmmmm. Ahh! pero primero, le dimos una somanta de palos a las masa que la dejamos...con los puños, con los cachetes, con las orejas, con los codos, con la nariz...esto era imprescindible porque a falta de chorizos buenas son las proteínas moquíles. Me vino la inspiración Rapuncell e hice un pan-trenza. El pollito ayudado por su padre hizo un rosco la mar de mono, pero a última  hora lo cambió por un rulo. 
pan

Mientras se hacía el pan nos fuimos a ver las plantas aromáticas y el huerto. Tocaba plantar una macetita. Echamos la tierra, hacemos un agujero con el dedito y metemos el esqueje. Al botín.
maceta

Para compensar el mal olor a cerdo nos dispusimos a fabricar nuestro propio ambientador. Con naranjas y clavos...¡ay que pinchan! Cucha! ¡qué bien huele la naranja con clavo! Ahí mi mente se puso a divagar imaginando todas mis primas gallinas trabajando a diestro y siniestro haciendo ambientadores con las naranjas de nuestra huerta, porque me da a mi que este año ni para zumo. Otro tesoro.
ambientador

Después tocaba recoger rica, fresca y verde hierba y algunas naranjas para dar de comer a los animales. Que siempre que se va a visitar a la familia hay que llevar algún detallito. No me veas cómo se pusieron mis primas de hierba. Y para los burros paja, mi pollito parecía que llevaba toda la vida dando de comer a los bichos.
comida 2

Y para terminar recogimos nuestro pan, y degustación al canto. Estaba buenísimo, con tantos mocos, y tanto de tó. No hay nada más que cocinar un mismo las cosas para que le sepan a gloria y tener tanta hambre como nosotros, que ya nos habían dado la una y media.

Una mañana de sábado al aire libre, entre animales, en familia y con amigos...¿qué más se puede pedir? ¡Repetiremos! ¡Fijo! ¡Nos los hemos pasado chupi! (palabra de pollito)