Hablábamos el otro día sobre las distintas actitudes de los padre en cuanto a los conflictos y los comportamientos "inadecuados" de sus hijos.
El parque, esa pequeña jungla, donde los pequeños juegan más o menos libremente relacionándose con sus iguales, allí podemos encontrar todo tipo de niños y de padres.
Hay padres que usan el parque como válvula de escape, como un tiempo sin niños, en los que ellos pueden charlar tranquilamente con otros adultos sin importarles lo que esté sucediendo a su alrededor, ya sea que su hijo esté a punto de caerse del tobogán más alto o que le acabe de pegar un buen golpe a otro niño.
Hay padres que se sienten incapaces de dejar que sus hijos jueguen sin su control. Por miedo a que se den las situaciones anteriores, se ven en la necesidad de estar cerca, muy cerca, para vigilar todo lo que pueda pasar alrededor de su criatura.
Y hay otros padres que observan cual leones en la distancia. Dejan a sus hijos jugar libremente y charlan con otros padres mientras desde lejos observan a sus hijos, dispuestos a acudir o no según lo consideren necesario.
Porque esa es otra cuestión, cuando cada uno considera necesario intervenir.
Nos encontramos muchas veces con conflictos entre los niños, en los que a penas que los dejemos actuar, ellos mismos llegan a la solución y siguen jugando tan tranquilos. Sin embargo hay otras en las que si no se interviene a tiempo la pelea está asegurada. Es difícil saber qué hacer en cada momento.
Cada uno tenemos nuestro criterio. A unos nos parecerá que no ha pasado nada y que no había porque haber mediado en un conflicto y a otros les parecerá que tendría que habersele lllamado la atención a fulanito antes. A veces esos diferentes criterios de los padres entran en choque.
Yo soy del tipo obvservador en la distancia. Creo que cada uno debe de actuar o no según su criterio. No se si me explico. A veces, nos vemos "obligados" a actuar, porque eso es lo que pensamos que se espera de nosotros, no porque realmente pensemos que debamos hacerlo. Otras sin embargo nos frenamos y no intervenimos cuando desearíamos hacerlo, por miedo a que nos tachen de exagerado, porque el conflicto es entre nuestro hijo y el hijo de uno de esos padres no intervencionistas.
A pesar de que yo también actuo así a veces, según lo que creo que se espera de mi, creo que no debería hacerlo. Creo que debería actuar según mi criterio. Si la otra familia "en conflicto" no tiene la misma forma de hacer las cosas que yo (faltaría más que todos pensaran como yo), supongo que ellos actuarán a su forma y yo no debería molestarme por ello. Evidentemente ellos no lo harán por llevarme la contraria, por "desacreditarme", sino porque a su modo de ver es lo correcto. Para unos padres seré excesivamente permisiva, para otros demasiado controladora...nunca llueve a gusto de todos, pero lo importante es que actue según mi criterio. Aciertos o errores serán los mios.
El parque es un buen lugar para educar a nuestros hijos a nuestra forma, pero no el único. Eso se hace día a día, con las palabras y sobretodo con el ejemplo