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Mostrando entradas con la etiqueta Barbara Fiore. Mostrar todas las entradas
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14 de febrero de 2014

Hoy leemos Cuentos por San Valentín

Tal y como decía en face, dicen que es de buena blogera tener los post de los días importantes preparados con antelación. Se ve que ni soy buena, ni es para mi un día importante. No había preparado nada por falta de tiempo, pero si soy algo es constante (en eso me explayaré otro día) y los viernes toca cuentos. 

Así que, aprovechando que en el carnaval de La Colina de Puck pueden compartirse sólo fotos y que tenía que ir a comprar un par de cuentos para los cumpleñaos de este fin de semana, me he tomado la licencia de echar al suelo algo de los libros de Ínsula Barataria. Si, Miguel Ángel es un encanto y me deja hacer esas cosas.

Ojalá tuviera más tiempo para determe en hablaros de cada uno, pero inmersa como estoy en el lanzamiento de los Cuentacuentos y talleres gratuitos para dar a conocer My Little Boox Box, cerrando fechas, organizando trabajo...no doy para más. Os pido también paciencia para el resultado de los ganadadores del sorteo de los 5000 fansface. 

Y como hoy dicen que es el día de amor, os lo digo alto y claro: por estar ahí detras acompañándome, por hacerme llegar tanto cariño, por confiar en mi, por "perder el tiempo" con mis cosas, por todo eso y más...OS QUIERO.


9 de enero de 2013

Hoy leemos El monstruo que se comió la oscuridad


Cover_Spain-1.inddHacía tiempo que quería hablar de este álbum ilustrado. Lo sacamos de la biblioteca y durante 10 días nos acompañó cada noche, atrapando al pollito en cada lectura.

El monstruo que se comió la oscuridad editado por Barbara Fiore.

Tan sólo con ver la ilustración de la portada ya te encariñas de este tierno monstruo. A David le cautivó la historia desde el principio. Eso de que se confirmara feacientemente que había un monstruo bajo la cama...

Todos los niños tienen miedo a la oscuridad. Es un miedo innato, ancestral. En las sombras las criaturas peligrosas nos acechan. Pero ¿qué pasaría si no existiera? ¿sería realmente taaaan bueno vivir sin sombras? No podrían esconderse los conejos, ni colgarse cabeza bajo los murciélagos. No habría noche para dormir y soñar. 

Lorenzo imaginaba que bajo su cama había un monstruo y ¡era cierto! un monstruito diminuto que tenía mucha hambre. Tanta hambre que ni toooooda la oscuridad del universo podía saciarlo. La oscuridad estaba exquisita y hacía que se hiciera grande, cada vez más grande, pero no conseguía llenar el inmenso vacío que continuaba sintiendo en su interior. 
Todas las criaturas eran infelices viviendo siempre en luz. Entre ellas Lorenzo sufría y lloraba y su llanto llegó hasta el gran monstruo que se apiadó de él y volvió para consolarlo.
E hizo algo sorprendente y maravilloso: alzo al niño, lo acunó entre sus brazos y así, cantándole una nana, se quedaron dormidos.
Y durmieron en paz y el gran monstruo se liberó de las sombras mientras se empapaba del cariño del niño y volvió a ser un diminuto y feliz monstruito.
el mostruo que se comió la oscuridad

La historia es "simple". El mensaje es claro. EL ACOGIMIENTO, EL CARIÑO, PUEDE COLMAR CUALQUIER VACÍO

el mostruo que se comió la oscuridad dormidos

Podéis leer más críticas a este precioso cuento aquí

fila de botones

Buscando imágenes, mejores que las mías, para ilustrar este post me he topado con esto.

friki
A David le encantó la historia; ahora, a la vejez viruela, tiene un objeto de continuidad, un peluche, con la que a veces se queda dormido en la teta; su color favorito es el negro y yo tengo ganas de retomar la costura, así que ya podéis imaginaros en qué me voy a meter :)

23 de enero de 2012

Hoy leemos 999 hermanas ranas se mudan de charca

Este fin de semana hemos asistido por fin a una de las actividades que realiza el Club Infantil FNAC, todos los Sábados a las 11:30. 
Siempre consiste en una sesión de cuenta cuentos y un taller relacionado con el tema del cuento.

La verdad es que nos ha encantado. El cuentero que suele hacer las sesiones, Tales del cuento le llaman, es muy divertido y con sus comentarios entretiene lo mismo a niños que a mayores. 
Plantea la sesión haciendo participar a los peques, recreando cada escena del cuento a modo de teatrillo improvisado de la forma más sencilla del mundo y con un resultado muy divertido.


Esta vez no era uno sino dos cuentos, ambos con las ranas como protagonistas.

El primero El lugar más maravilloso del mundo, de Jens Rassmus, editado por  Libros del Zorro Rojo. Del que hablaremos en otra ocasión porque aunque ya conozco la historia, no tuve ocasión de ver las ilustraciones.

El otro cuento, fue el que sirvió de reclamo para nosotros, porque precisamente hacía un par de días que le había preguntado a una amiga si lo conocía. 999 hermanas ranas se mudan de charca escrito por Ken Kimura  e ilustrado por Yasunari Murakami y editado por Barbara Fiore.

Mi David, el papá rana
 que dejó tirada a su familia
 a la primera de cambio
Una pareja de ranas pone sus 999 huevos en una charca y de ella nacen 999 renacuajos que rápidamente se convierten en 999 ranitas. Son tantas que la charca se les queda pequeña y deciden buscar una nueva casa, pero el camino está lleno de peligros y correrán distintas aventuras hasta llegar a su nueva charca. 

La apariencia de cada página de sensación de limpieza. Las ilustraciones de colores planos son preciosas, muy sencillas y expresivas. 
El texto lleno de divertidos diálogos.

Una cosa que me ha gustado mucho ha sido el uso que hace el ilustrador de la perspectiva. Cómo va cambiando conforme las ranitas suben y suben colgadas del milano, que incluso nos hace girar el libro. 

La cara del pescador mirando la hilera de ranitas...no tiene desperdicio. Y la lluvia de ranitas, sencillamente genial, para colmo en la sesión cuentera le pusimos entre todos sonido y parecía realmente que estaban cayendo en la charca las 1001 ranas, hermanas y padre juntos.

Para terminar un taller de caretas de ranas por supuesto. Había un grupo de Scouts, así que eran tantos niños que se tiraron todos al suelo para colorear sus caretas. Se les veía tan graciosos todos juntos, parecían una alfombra de niños. 
Todos a pintar
Mira que bien lo hago mami
Su careta de rana,
de todos los colores menos verde