Mi amiga Inma de Mi cucolinet me ha dado el empujón para plasmar este dilema que ronda por mi mente.
Decir la verdad o mantener la ilusión.
Creo que ya he contado por aquí que por las circunstancias familiares mi infancia fue corta, hablando de Reyes Magos y esas cosas. Fui una de esas niñas que desde muy pequeña adivinó la verdad, pero no era del tipo "odioso y altivo" como la compañera de clase de Inma, no, yo era de argumentar, "de base científica" para ver si descubrían lo obvio por si solos. Recuerdo una amiga que a todas mis preguntas "científicas" respondía: Porque son magos (realmente la mejor de las respuestas porque simplemente me dejaba sin argumentos).
No me gusta mentirle a David. Me gusta explicarle las cosas como son pero de forma que pueda entenderlas. Intento no pasarme, quedarme en las explicaciones que demanda en cada momento. Me molesta cuando se le dicen cosas que no son ciertas porque es más fácil que tomarse la molestia de explicar la verdad. Como lo de bajar la cremallera para que nazcan los bebés
A la vez me encanta fomentar su imaginación, mantener viva la ilusión, alimentar ese mundo de fantasía que trae implícita la infancia. Ahí están Los Duendes del Buzón, que de vez en cuando (demasiado últimamente) hacen de cartero con algún regalito. Me encanta ese: Mamá!!! ¿¡Y como sabían que yo quería eso!? (aunque nunca hubiera dicho en voz alta que lo quisiera, bien pensado, si ni siquiera lo había dicho en voz alta ¿cómo lo sabían? va a ser que de verdad son mágicos).
Una y otra postura parecen contrarias, irreconciliables. Sin embargo creo que más o menos hemos encontrado el punto medio. Creo que todo tiene su momento, que cada "problema" tiene una solución y también creo que la mente de los niños es lo suficientemente maravillosa como diferenciar la realidad de la fantasía y asimilarlo.
¿Porqué privarlo de la magia que supone que un ser gordote entre por la chimenea que ni siquiera tienes y deje regalos para todos bajo el árbol? Algún día sabrá la verdad, y fíjate que me parece que no tardará mucho y quizás cuando lo sepa se enfade un poquito con nosotros, o quizás no. Quizás lo entienda tan bien como que los monstruos no existen en realidad, que sólo viven en los cuentos, en las películas. Creo que todo está en querer creer y los niños son expertos en eso.
Comentaba una amiga que su hija le había preguntado porqué de día no se ven las estrellas. Ella, magnífica cuentera había improvisado una explicación fantástica que había hecho las delicias de la niña. Su marido, mucho más de la otra rama le había echado en cara que fomentara su fantasía en vez de darle la explicación real. ¿Es que acaso no son compatibles? Creo que si, se puede intentar explicar el fenómeno físico de forma que sea más o menos entendible a sus cortos dos años y a la vez decirle...esa es la explicación de verdad, pero te voy a contar un cuento de estrellas que te va a encantar y ala...a fantasear se ha dicho.
"La fantasía les ayuda en su desarrollo: fomentan la imaginación y promueven la creatividad" (extraído de aquí)
Creo que son perfectamente capaces de asumir las dos cosas y de entender que realidad y fantasía son, no ya perfectamente compatibles, sino más bien absolutamente complementarias y necesarias. Si no que mundo más triste y feo (ni más ni menos como el que estamos forjando)
Justamente la pasada tarde hemos estado en el cine viendo "El origen de los guardianes". Al peque no la ha aguantado entera, pero a mi me ha parecido maravillosa. Eso de tener reunidos a tantos creadores de ilusión...y encima luchando juntos contra el malo...(Inma, creo que te va a encantar).
Si albergaba alguna duda sobre si estábamos haciendo lo correcto mintiéndole sobre Papá Noel, Los Reyes Magos, El Ratón Pérez, los Duendes del buzón, hadas, duendes, elfos y demás personajes (porque si, es una mentira como la copa de un pino) después de ver la peli se me han quitado todas, porque el día en que los niños dejen de creer en todos ellos...madre mía, estaremos perdidos. Santa decía algo en la película como que él "tenía los ojos grandes capaces de ver la ilusión", como hacen ellos, los niños, esa maravillosa cualidad que con los años perdemos. Y qué pena que así sea, que anclemos tanto los pies al suelo que se nos olvide dejarnos llevar por la fantasía.
Por ahora a las preguntas del pollito de cómo pueden hacer tal o cual cosa, le respondo sencillamente:
PORQUE SON MÁGICOS