Una mamá del cole, nos pidió a otras dos el favor de que a lo largo del verano nos quedáramos con sus peques algunas mañanas mientras ella trabajaba. Ambas accedimos encantadas. Así que a lo largo de los dos meses de verano algunas mañanas he tenido tres o cuatro pinpollos en casa.
Casi al comenzar el curso, otra mamá, me pidió el favor de traerme a su peque, amiguísimo del pollito, a pasar la mañana porque no tenían con quien dejarlo mientras ellos estaban en el trabajo; lo hice también de buena gana.
Se que algunos pensarán que qué buena gente, o incluso muchos que qué tonta, lo que algunos no sabrán es que no lo hago por ayudar, que eso me gusta también, pero que sobretodo lo hago por egoismo puro y duro. Ya conté en la entrevista que me hicieron en la web Mi Hijo Único cómo había sido mi infancia de hija única y cómo quería que fuera la de David, llena de amigos, por eso me gusta hacer "esos favores". Que no son favores, sino una era relación simbiótca.
Antes de que vengan, ya sólo de saber que lo harán, se llena de ilusión.
El día que van a venir, yo no me "dejo ir con las tareas" y me obligo a tenerlo todo listo en la casa...todo recogido, baño limpio, comida planificada...antes de que lleguen, todo preparadito
Cuando llegan, el tiempo se pasa muuuucho mejor. Juegan juntos, ven la tele, se pelean, se quieren, se gritan...los tres o lo cuatro y yo tengo un respiro de demanda de atención por parte de David. Cierto es que a veces tengo que intervenir, mediar, regañar, pero es lo menos. El resto del tiempo, con "todo hecho" y sabiendo que esto de ser tantos en casa será cosa de unas horas, puedo dedicarme un poquito de tiempo a mi: a terminar de hacer la comida tranquila, o a bichear un poco en internet, ordenar aquél armario o charlar por wastap con aquella amiga ...en fin, hacer cosas sin tener un pollitogarrapata (garrapata con cariño ehhh) piando al lado mia.
El pollito se entrena en eso de compartir sus cosas, su espacio y a mi, en entender que no todo gira a su alrededor, que el no puede imponer su voluntad por el hecho de estar en su casa.
Cierto es que después se queda la casa hecha una caca, que parece que no dejé listo anda de nada antes de que llegaran, pero en un pis, pas, todo recogido de nuevo y retomanos la "calma" y el pollitogarrapata ataca de nuevo.
Como véis no soy buena, no soy tonta, soy egosita y lista, muyyyyyyyyyy lista ;)