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27 de marzo de 2015

Hoy leemos 4 libros de abuelos de Lóguez Ediciones

Hoy de nuevo cedo la palabra a los amigos de la red, en este caso, una seguidora que cuando compartí el recopilatorio 20 cuentos sobre abuelos (alegres y tristes) de Madrid Martina & Myself, me dejaba en forma de comentario estas cuatro preciosas sugerencias de Lóguez Ediciones (imagino que de algún modo formará parte de la editorial). Suyas son también las pequeñas descripciones, por ello las cursivas ;). Gracias Ester, qué fácil me hecho el post ^.^



Buenas noches abuelo, sobre cómo una madre explica a su hija pequeña la pérdida de su abuelo.

Mejillas rojas, los abuelos siempre cuentan las mejores historias

El pequeño búho y la gran luna, sobre cómo el abuelo búho explica a su nieto los misterios de la luna.

El pañuelo de mi abuela, un niño narra fascinado cómo su abuela logra atrapar todo un mundo bajo su pañuelo


Días después Tigriteando publicaba, como Bea, otro maravilloso recopilatorio de Cuentos sobre abuelos, así, en masculino. Promete otro igual de bueno dedicado a las abuelas, intentaré acordarme de incluirlo aquí.

Si queréis sugerirnos otros libros de abuelos o te gustaría que escribiera sobre algo dímelo, todas las ideas son bienvenidas.



18 de agosto de 2014

Los abuelos

En estos cinco años, sólo tres noches se fue a la cama con la abuela en vez de con nosotros y nunca fue por iniciativa suya, sino nuestra, por salir en esas tres ocasiones especiales. Tal y como lo dejábamos y aún sabiendo que después se le pasaba, la verdad, no nos compensaba ni a su padre ni a mi. Muchos pensarán que a base de repetirlo acabaría acostumbrándose, pero nosotros creíamos (y hemos confirmado) que no había necesidad ninguna de hacerlo sufrir de ese modo. Esta etapa pasaría como las demás y pasó.

Mira que mi madre lo había invitado veces a dormir con ella, pero nunca había querido, hasta ese día, que se autoinvitó. A mi madre casi le da un pasmo, como al gallo y a mi misma, pero todos reaccionamos la mar de bien, así, como si no fuera un hito en su pequeña vida.

Será que tiraron los colchones al suelo del salón, pusieron sábanas a juego, cogieron cada uno un peluche y se quedaron viendo dibujos animados hasta las cuatro de la mañana, será porque se despertó cuando quiso, desayunó lo que le apeteció, jugaron a todo como dos niños, se fueron a almorzar a su sitio favorito y luego al cine de estreno. Será porque fue consentido y mimado. Lo cierto es que le encantó. ¿A quién no?
Pinterest
¿No debería ser ese el rol de los abuelos? Mimar, consentir, disfrutar de los nietos. Ya nos criaron a nosotros, ya asumieron el papel de padres, de educadores, ¿no les toca cambiarlo por otro más liviano?
La pena es que a veces, las circunstancias no lo permiten, porque por ayudar en la inexistente conciliación, terminan pasando más horas con sus nietos de las que estos pasan con sus padres, más de las que ellos mismos pasaron con sus propios hijos. Y casi terminan convirtiéndose en "padres", en educadores, además y lo que es peor en sirvientes de sus propios hijos.

Escuchaba el otro día a un abuelo, que había llevado a su nieta de unos dos años un Domingo a la piscina, comentar la lista de tareas que la madre de la criatura le había mandado hacer y cómo se había pasado la mañana de lugar en lugar con la pequeña cumpliendo los encargos. Al llegar allí, ya cansado, había tenido que bañarse con ella, porque no lo hiciera sola, no sin antes echarle la crema protectora. Era algo pegajosa y cuando fue a lavarse las manos, se dio cuenta que hacía espuma; al ponerse las gafas y leer el envase, constató que no era crema solar sino gel de baño...ya se explicaba con la de veces que le había aplicado la crema el día anterior, porqué la niña se había puesto tan morena. 

Espero que la anécdota quedara en eso y no terminara en un tirón de orejas para el abuelo, por haber tenido la culpa de que la niña se quemara un poquito. Pobre hombre, demasiado.

¡Hasta las cuatro de la mañana viendo dibujos animados! Pobre de mi madre, demasiado