Otro fin de semana especial.
Cuando el viernes por la mañana me vine a enterar que el sábado teníamos dos cumpleaños y otra cosita más me subieron los calores, me agobiaba sólo de pensarlo.
Leches, que se empeñan en ponerme las cosas todas juntas y yo que no quiero perderme nada, que a nada quiero faltar porque es un gustazo estar con la gente a la que aprecias y encima el pollito disfruta de lo lindo.
Calla canalla, que resulta que el cuenta cuentos de la biblioteca del viernes por la tarde era un cuento que sabía que al pollito le iba a encantar así que tampoco podíamos faltar.
Después de la siesta nos fuimos al cuentacuentos, que estuvo genial (para otro rato más), encuentro con amigos del pollo y al terminar, llama un amigo que viene para casa con su hijo y nos traen al Hada Colorín. Juegos y descontrol, alargamos el tema pidiendo unas pizzas, peli y más juegos y descontrol. Sin planearlo muy buen rato, si señor. Nos convocan para una sesión cuentera la mañana del sábado...a las 11.30. El primer cumple será a la una, así que tenemos tiempo.
Nos despertamos sin prisas y sin ellas remoloneamos en la cama, jugamos y reimos y con toda la parsimonia del mundo nos fuimos para la biblioteca. Demasiada gente y ruido...regulín regulan la verdad.
Allí dejé a gallo y pollito porque yo tenía otra cita. Había, en una librería que me encanta, un encuentro con pequeños editores (Thule, Ekaré y A buen paso), con la participación de mi adorada Raquel Díaz Reguera y presentando el acto Jose Carlos del IMPRESCINDIBLE blog de literatura infantil Soñando Cuentos. En fin, gente apasionada de su trabajo, a la que admiro, cercanos y agradables. No se cuanto hacía que no dejaba a los mios para dedicarme a algo sólo para mi, por gusto, por placer. Disfruté como una enana, me empapé aún más del amor por los álbumes ilustrados, de la pasión por las cosas bien hechas, del enamoramiento por una obra o un autor, como el que sentí por Raquel cundo calló en mis manos su segundo libro y al poco tiempo tuve el placer de conocer. Saludé a conocidos y puse cara a conocidos. Un tiempo sólo mio. Placentero al máximo embebida de palabras. Creo que no me quité la sonrisa en todo el tiempo que estuve allí.
Pero a pesar de todo, por a gusto y bien que lo esté pasando, cuando estoy alejada de los míos, de repente me entra una urgencia por volver que ya no me deja seguir donde esté. Tendré que estudiar el tema porque es algo curiosísimo y seguro que no soy la única a la que le pasa eso, digo yo.
Y el domingo...aperreo total. De esos días IKEA, de la cama al sofá y del sofá a la cama, con el pijama de uniforme...¡cuanta falta nos hacía!
Y ya con la vista e ilusión puestos en los siguientes. Encuentro blogero en Barcelona, loquita estoy por conoceros, y para el otro la inauguración de El Árbol de los Chupetes, ¡¡ayyy, que me tienes sorbio el seso!! jajajajajaja
PD. Qué bonita es la vida cuando sabe disfrutarse
PD. Qué bonita es la vida cuando sabe disfrutarse