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Mostrando entradas con la etiqueta Copa menstrual. Mostrar todas las entradas
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12 de febrero de 2014

¿Cómo pude vivir sin...?

Nada de profundidades del corazón. Hoy post banal donde los haya del tipo Pirrando por un Iphone.

(21 de Abril de 2012...(me parto al leerme). Al final cambié de móvil si, con conexión a internet, of course. ¿Iphone? nasti de plasti. Mucho tiempo después se me rompió la pantalla...más tiempo aún después me petó el móvil de la noche a la mañana...dos días después mi gallo, que es un sol, me regaló uno nuevo...dos días después se me rompió la pantalla. Así que estoy como estaba, sin Iphone y con la pantalla rota. Eso si, conectada a la red de día y de noche, si quiero.
Después de año y medio y 701 fotos en Instagram, obí, obá, cada día me gusta más ;)
Esto era un inciso)

Ahora sí...Los Reyes me han regalado (dícese, me las compré yo misma en las rebajas de El Ciempies) unas zapatillas de estar por casa, porque no podía aguantar la envidia que me daba ver al pollito tan a gustito con las suyas.
Desde que me las puse y después de usarlas unos días yo me pregunto ¿Cómo pude vivir sin ellas?

Tan preciosas, tan cómodas, tan como andar descalza. De esos artículos que te hacen la vida más fácil, más confortable, más bonita en definitiva, que te hacen feliz. ¿Puede hacerte feliz un objeto? A mi si. Igual que la copa. ¿Cómo pude vivir si ella? Igual que mi agenda de Miquelrius, la misma de año en año desde hace mil. ¿Como podría yo vivir sin ella? upssss, pues yo misma porque sin enterarme este año he comprado una de Finocam. O aquella mochila que me compré hace mil y me acompaña siempre, como bolso para todo.

Soy de cogerle apego a las cosas, así me va en algunos casos, ya os pediré ayuda la semana que viene.

Y vosotros ¿teneís cosas sin las que no podríais vivir? Así, banalmente hablando

Pd. Esto NO es un post patrocinado


28 de mayo de 2013

Copa menstrual, mi experiencia

Quizás sea porque soy de las de culo veo culo quiero o porque después de mi embarazo ya nada era lo mismo. 

Nunca me gusto la menstruación, siempre, mes tras mes lo pasé mal, muy mal. Tan mal, que muchas veces tenía que parar mi vida por completo durantes varias horas. Tan mal, como para tener que marcharme del trabajo, tomarme mi chute mensual de antiinflamatorios y analgésicos y meterme en la cama. Los 18 meses que estuve sin ella después del parto fueron los mejores, pero todo llega y ella volvió. Los dolores no eran tan fuertes ni mucho menos, casi pasaba desapercibida, si no fuera porque los tampones que antes usaba tan cómodamente ya no me resultaban tan cómodos, sino más bien todo lo contrario. Me molestaban, sufría pérdidas, hacían que me sintiera incómoda. Volver a las compresas fué un suplicio pero no tenía alternativa.

No tenía alternativa o si, porque entonces empecé a oir a hablar de la copa menstrual, comencé a conocer a mujeres que la usaban, incluso algunas amigas y todas estaba tan satisfechas, que me decidí a probarla. 

Mucho me habían contado de los comienzos: Que al principio cuesta hacerse con ella, que te manchas mucho, que hay que insistir aunque de primeras parecezca que no es buena cosa...será que no pasó nada de eso, sino que nuestra relación fue fluída desde el principio. El primer mes que la usé aquello fué...MARAVILLOSO, casi, casi perfecto. El segundo mes, ya me había decidido a, como me habían recomendado, cortarle la bolita que trae (la marca que yo compré) para tirar de ella y ¡guau! aún mejor, ahora si que si.

Van pasando las mestruaciones y sigo supersatisfecha.

Ahora me pregunto ¿cómo pude vivir antes sin usarla? ¿cómo puede ser tan desconocida aún entre tantas mujeres? Supongo que en parte porque es muy económica, o más bien, porque su inversión se amortiza en pocos meses y esto supone perdidas de clientas de las marcas de compresas y tampones. No conviene que gastemos tan poco. Porque señoras, hagamos cuentas, se va un pico en el tema si usasmos lo de usar y tirar.

Nunca he sido una mujer conectada con su SER, con sus ciclos, con su poder...sólo ahora estoy acercándome a esos conceptos. Soy más bien práctica y por practicidad la recomiendo. Porque las compresas de tela serán muy cómodas, muy baratas, muy todo lo que tu quieras, pero yo soy, digámoslo...muy floja y no quiero más carga de lavar con esmero. Lo pienso y escucho a mi madre diciéndome que no están lo suficiente limpias ahhhh, como es mi madre para estas cosas. Así que la copa me viene que ni al pelo, quitar, vaciar, enjuagar y volver a poner. Hasta el siguiente ciclo, que antes de usarla, un herbidito y vuelta a empezar.
Sí hay algo que me molestaba sobremanera de las campañas de las marcas de productos de higine es el olor...eliminan el olor, ese olor desagradable, porque no soy de las que lo niega, huele mal o más bien olía mal, porque usando la copa me he dado cuenta que la menstruación no huele, por mis huevos de colores que es así, no huele a nada. No hay ni rastro de eso olor desagradable de las compresas e incluso los tampones. Así que he llegado a la conclusión, que lo que huelen son los productos que usan en su fabricación cuando interrelacionan con nuestra regla.
No puedo decir nada más que cosas buenas de la copa, porque comenzar a usarla ha hecho que me reconcilie con esa parte tan importante de mi ser mujer. Me encantaría conocer vuestra experiencia.

Por aquí dejo un post de la amiga Carol de Minerva y su mundo donde habla, mucho mejor, que yo de la copa y de su experiencia. Que por cierto, las vende en su tienda online así que si os decidís, ya sabéis donde podéis haceros con ella. Y si vivís en mi ciudad y queréis, preguntadme porque yo la compré en una tienda física a muy buen precio.

Y también comparto un video post de Nohemí Hervada de Mimos y Teta, donde hace una compartiva con las copas menstruales de las principales marcas que podéis encontrar en España