Si de algo estoy feliz de haber creado este espacio, este rinconcito de y para nosotros, es de la gente que está detrás de la pantalla, acompañando aunque a veces desde el silencio. Tan en silencio, a veces, que parece que ni estén.
No soy de mirar estadísticas, no me importan, porque no son el reflejo del calor humano. Son sólo números.
No pretendo gus a todotarle el mundo, quien sea me libre de ello. La blogosfera es lo suficientemente grande y diversa como para que cada cual tenga sus empatías. Me basta con que algunos me tengan cariño y se que es así.
Que en esos diillas flojos que tuve una amiga blogera te mande un mail para pedirte tu dirección para mandarte algo porque según dice tiene mil razones para hacerlo...me dejó sin palabras, con el corazón hecho un nudito.
Sin duda es una persona especial, de esas con las que conectas desde el principio, al menos yo lo hice. Fresca, dinámica y divertida. Con un gusto exquisito.
Poquito a poco la hemos visto crecer como blogera, abrirse, expandirse y dar rienda a su hobbie a través de un bonito proyecto de artesanía. Por lo que había visto de sus trabajos, a cada cual más especial, me moría de la curiosidad, pero ya se sabe que la curiosidad mató al gato.
Así estaba la cosa cuando el cartero llamó a mi puerta.
O_O así se quedaron mis ojos cuendo abrí el paquete verde de correos y saqué es pequeño paquetito perfectamente envuelto. Pena me daba rasgar el washi coordinado con el logo, taaaaan bonito (estos días de desconexión habían hecho que me perdiera este hito en la vida de una marca, con la ilusión que hace). Con cuidadito lo rasgué y más ojiplática aún me quedé.
Era un cuadernillo tan, tan, tan preciosísimo...y yo, premenstrual perdida, me secaba una lagrimilla extasiada, queriendo importalizar tanta bonitura, mientras, en una nube me preguntaba ¿qué había hecho yo para merecer esto? hasta que...El pollito estaba demasiado callado...chan chan chan chan chan chan (música de tiburón)
¡¡David!!
Ahí recordé a la Rosa Benito diciéndole a Amador: ¡Este es mi momento! y mierda, me lo acababa de jorobar
Y ¿quién es ella que ha traido un ratito de felicidad a mi vida? No diré su nombre, que quiere permanecer en el anonimato. La mamá saltamontes, como yo la llamo, del blog Un saltamontes en mi cama que con una de sus creaciones de El Chiribitil Saltamontil ha venido a materializar el cariño que me traen las ondas. Gracias preciosa. No sabes hasta qué punto has llegado a mi corazón. Y que lo sepas, no pienso escribir en el nunca, nunca, nunca, es demasiado bonito.
GRACIAS GRACIAS GRACIAS