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13 de mayo de 2012

Parir, un mero trámite


BabyBoom. Cuando me enteré del estreno del programa ni la más mínima curiosidad sentí por verlo. No veo mucho la tele y ya sabía lo que me iba a encontrar. Sabía que emocionaría si lo veía, si estaba presente en el momento en el que un nuevo ser viene al mundo, como me emociono cuando en los documentales nace un elefantito o una camada de lobos. Por que es pura vida. Pero este momento de VIDA con mayúsculas pasa desapercibido para muchos.

Al final lo he visto, esta noche, el primer programa. Si quería opinar me parecía de justicia hacerlo. Hablaré  de mi parto. "Un buen parto". Después de una tarde de cine, cena y paseíto con helado me fui a la cama. Sabía que el próximo sería el día, que si no me ponía de parto esa noche a la mañana siguiente tendría que ingresar para provocarlo. Me horroricé cuando el ginecólogo me lo dijo. Ya estaba cumplida desde hacía días, todo estaba bien pero el niño tenía que nacer ya sí o sí. Me parecía horrible saber que ingresaría como se fueran a operarme de una piedra en el riñón, que me pondrían productos químicos para forzar mi cuerpo.

Yo no quería tener hijos, no lo buscamos, sólo llegó, de lo que me alegro enormemente porque si no sentiría ni conocería todo esto. Curiosamente a pesar de no querer hijos y mucho tiempo antes de todo, expresaba muchas veces mi deseo de querer parir en una piscina. Había visto partos así, normalmente acompañados de una doula (no sabía qué era eso entonces) y me parecía más "natural", si es que tiene algo de natural para un humano parir en el agua como un delfín. 

Durante el embarazo leí mucho sobre todo, me fuí forjando una opinión, fuí adquiriendo unos deseos, unas convicciones. Lactancia, seguro, colecho ¿porqué no?, cogerlo, acunarlo, mimarlo todo lo que el cuerpo me pidiese, por supuesto. Si embargo del parto me olvidé. No había en mi ciudad donde parir en el agua y lo de parir en casa, a pesar de apetecerme, no me sentía ni informada ni apoyada para ello. Tenía miedo a que algo pudiera salir mal y no tener todos los medios necesarios para ayudar a mi hijo.

Pues sí, tal y como me acosté después de paseo y el helado, como a la una de la madrugada, sentí una contracción. Mi marido dormía a mi lado y esperé a tener la segunda para despertarlo. Todo fué muy rápido, comprobamos que eran rítmicas y seguidas, andandito nos fuimos a la clínica, a apenas 10 minutos de casa. Allí seguimos todo el protocolo. Todo iba bien, dilataba con normalidad y allí me dejaron con instrucciones de avisar si no podía aguantar más para venir y ponerme la epidural. Los dolores no eran para tanto, recuerdo que sentía como los dolores de la regla pero por periodos muy cortos de tiempo. Cuando comenzó lo fuerte llamé, me pusieron la epidural y deje de sentirlo todo. Siempre tumbada boca arriba. Relajada, confiada, ginecólogo, matrón, mi marido y yo parecía que estábamos tomando un café. No era nada transcendental, ni milagroso, ni importante. A las ocho ya estaba el niño en el mundo. "Tuvieron" que cogerlo con ventosas por que se volvía para atrás después de cada empujón. No me lo preguntaron. Tenía claro que quería que me lo pusieran encima, piel con piel, lo hicieron, pero apenas un minuto. Ni siquiera le ví los bultos de su cabecita provocados por las ventosas. Nada de dejar que se prendiera al pecho por supuesto. Y después una hora lejos de nosotros.

Si volviera a parir me gustaría que todo fuera distinto. Sé que hubiera podido parir sin la epidural, quizás el dolor sería insoportable a veces, pero hubiera sentido a mi hijo abrirse paso a través de mi hasta este mundo. Sólo hubiera necesitado un pequeño empujón, un tú puedes hacerlo. Habría exigido que lo dejaran conmigo todo el tiempo, para que la naturaleza hubiera seguido su curso y él hubiera reptado hasta el pezón y hubiera dado inicio a la lactancia. No hubiera permitido que se lo llevaran para hacerle pruebas ¿acaso no las pueden hacer casi todas encima de mi cuerpo separándolo de mi lo justo, medio metro, para alguna?

Eso es lo que nos muestra el programa. Cuando lo estás viviendo y si encima no te has informado mucho sobre el tema (como era mi caso y el de la mayoría de nosotras), dejas que hagan, escuchas y obedeces, es difícil luchar y más en esas condiciones, cuando el dolor, el miedo, la angustia se apoderan de tí. Así consientes que te pongan la epidural para que el parto vaya mejor, porque es lo que te dicen que tienes que hacer, aunque tú quisieras sentirlo todo y vivirlo plenamente. Dejas de tener el control de tu cuerpo, dejas de escucharte, porque ellos están ahí para guiarte, porque ellos han estudiado, son profesionales que saben lo que hay que hacer. Empuja, no empujes, respira, empuja. ¿Cuando nuestro cuerpo dejó de hablarnos?¿Cuando dejamos de ser capaces de hacer algo instintivo, natural? En el momento en el que dejamos de coger a nuestros hijos cuando lloraban y nos reclamaban porque nos necesitaban, en el momento en el que necesitamos nuestro tiempo y nuestro espacio y eso no lo permite la teta al principio, en el momento en el que nos vendieron que los bebés necesitan dormir doce horas seguidas y en su habitación porque tienen que ser independientes. 

Ese es el problema, la humanidad, las mujeres han dejado de escucharse. No saben que PUEDEN. Que pueden parir, que pueden dar de mamar, que pueden criar. Llebámos haciéndolo millones de años. ¿Tanto ha cambiado nuestro cuerpo, nuestra mente?

La maternidad está "de moda". Partos, lactancia, apego, dormir, llorar, conciliar...es normal que la tele se suba al carro. Sabe que vende. No me parece mal que se muestre, al contrario. Lo que me parece mal es que se ofrezca una visión tan sesgada. Nos enseñan "una de las mejores maternidades de Europa". ¿Pues cómo serán las otras? Iguales o peor. Cada parto, único e irrepetible es tratado como un mero trámite, deshumanizado, sin respeto ninguno. Ni por el momento en sí, ni por la mujer que está pariendo ni por el niño que está naciendo y lo repito ES UN MOMENTO ÚNICO.

Puestos a enseñar partos, ¿por qué no muestran las distintas opciones? (¿Sería más costoso el programa?No lo creo, ¿sería menos criticado? quizás es que funciona el que "que hablen mal pero que hablen" o quizás es que no saben que hay un más allá).
Partos en clínicas donde respetan tus ritmos, tus preferencias, donde puedes elegir en qué postura dilatar, parir, si quieres o no epidural (sin que te la impongan desde fuera), donde estás acompañada de los tuyos, para sentirte apoyada, ayudada. Que las hay y cada vez más, gracias a dios.
Partos en casa, con una doula que te guíe calladamente, que te insufle energía sólo con su presencia, donde tus seres queridos pueden ser partícipes de este momento. Que también es posible.

Lo volveré a ver. NO

STOP VIOLENCIA OBSTÉTRICA  
El carnaval de blogs sobre Baby Boom ha sido organizado a través de twitter por un grupo de madres cansadas de ver como la violencia obstétrica se ha normalizado en nuestra sociedad hasta el punto de que sea considerada la práctica "normal" y deseable. 

Quienes queráis uniros a la iniciativa y expresar vuestra opinión podéis hacerlo tanto a través de entradas en vuestros blogs como a través de twitter o facebook usando el HT propio del programa #Babyboom o el alternativo #babibun