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14 de septiembre de 2012

¿Quién eres tú y qué has hecho con mi hijo?...

...pero que no me lo devuelvan.

Me decían que cuando David comenzara el cole iba a notar un gran cambio, pero no imaginé que fuera dos días antes de empezarlo.

Source: n8w.com via Deborah on Pinterest

Hace unas semanas atrás no hubiera creído como estamos ahora. Entonces la frase que más repetía a lo largo del día era ¿tienes ganas de pegar?. En esos días y sin saber porqué volvió el tema agresivo total. Se pasaba el día pegándome, contestando, portandose mal. Llegué a tener verdaderos momentos de agobios porque de nuevo no sabía cómo enfrentarme a esta situación. Volvimos a dejar que el pez mordiera su cola: El se ponía agresivo, yo me enfadaba, aumentaba su agresividad, yo me desbordaba más, el se ponía más nervioso, yo me ponía agresiva (sin pegarle)...la situación se asemejaba a un tornado devorándolo todo a su paso, engullendo todo lo que encontraba, haciéndolo ascender para escupirlo a la primera de cambio. Una etapa parecida a cuando perdí los papeles de tal forma que le pegué el cachete en el culo. Y que viéndolo ahora había pasado solo un mes y me parecía que fue en otra década.


Entonces mi mente volvió a hacer click. Eso no nos llevaba a ninguna parte, nada más que a la destrucción. 

En una de las ocasiones de agresividad le pregunté bajando a su altura y mirándole a los ojos 

¿Tienes ganas de pegarme? Se calmó de repente

Sí mamá. 

¿Porqué David?
Porque estoy nervioso.
Pues cuando te entren ganas de pegar me das un abrazo y un beso muy fuerte, muy fuerte, muy fuerte.

Así lo hizo. Un abrazo de esos de arrancarme la cabeza, como el dice y de esa forma, a través de ese abrazo, pudo, pudimos echar fuera toda nuestra energía y convertir toda nuestra agresividad en amor. Es increíble que sea algo tan sencillo y que funcione tan sumamente bien. Ambos nos sentimos bien de inmediato. Así que durante unos días, o tal vez semanas o al menos eso me parecieron a mi, esa era mi frase.


¿Tienes ganas de pegar? Pues ya sabes lo que tienes que hacer. Un abrazo y un beso muy fuerte

Lo convertimos en un ritual. Mamá, tengo ganas de pegar...y te voy a dar una abrazo y un beso así de fuerte (abrazo) y otro más fuerte (abrazo) y un beso así de grande (beso con abrazo)

Además de esto, era un portarse mal en general. Desobedecer en todo, no comer nada sino pasarse toda las comidas saltando en el sofá, tirar cosas al suelo o contra nosotros... y no sabía como íbamos a llevar con gente nueva en casa. Miedo me daba y me lo imaginaba de lo más desolador.

Pero de repente y coincidiendo con la llegada de esas personas, el sábado 8 era otro niño. Era como dice el título ¿quién eres tu y qué has hecho con mi hijo? Pero mejor no preguntar porque este hijo era mucho mejor.

Cero agresividad. De nuevo, encantador, comunicativo, simpático, "obediente" (tampoco es que tenga que obedecer mucho porque en general lo dejamos hacer), educado...coño, ¡hasta comiendo sentado! (que eso casi no lo ha hecho en sus tres años) y además un montón. O_O así nos tiene a todos. 
Para colmo, se pasa el día diciendo: Mamá, te quiero mucho. Papíto, te quiero mucho. Y se nos cae la baba. Tanto, tanto lo dice que a veces (yo que sigo diciendo que soy rarita) hasta me parece pesado.


De la incorporación al cole ya hablé. Estos primeros días están yendo maravillosamente bien. Sigue con su cantinela de Mamá yo no quiero ir al cole, me quiero quedar contigo (que me la tengo más que sabida porque no ha dejado de repetirla en sus dos años de guardería). Y sigue llorando al dejarlo, o eso dice él lo hará ya en la clase, que llora un poquito porque mamá y papá no están, pero que no pasa nada. Al recogerlo, está contentísimo, nos cuenta emocionado todo lo que ha hecho, con quien ha hablado (una niña rubia hay por ahí), que se lo ha comido todo, que fulanito se ha caído, que ha practicado, que ha pintado, que ha puesto pegatinas, que ha escrito un poema de Pinocho y dibujado un animal salvaje, que ha corrido  por el patio, que, que...¡que no sabía yo que daba tiempo de tanto!. Tiene claro que al día siguiente va a volver a llorar otro poquito, pero que no pasa nada. Y oye, no me disgusta a mi que me quiera tanto que eche esas lagrimitas por separanos porque después se que se lo pasa muy bien y esas horas separados nos sientan bien a los dos. Nos permiten desincoxicarnos, respirar aire fresco y encontrarnos con más ganas.

Se despierta sin problemas por la mañana, desayunamos viendo los dibujitos, lo visto, a la hora de irse quita su tele, se pone su mochila con la cantinela del no querer ir, se pone su cartelito con el nombre y pal cole. Recogida, almuerzo superbien, siesta (que un día hasta me pidió irse a la cama con la tetita!!!), merienda una tiempo de placita, de amigos, de juegos, ducha, cena, varios y a la cama. Por supuesto con nosotros, un cuento, la teta...una hora para dormirlo pero todo llega.

Nos están sentando bien las nuevas rutinas, pero me mata este horario. La tarde no da para nada y eso me fastidia ¡con la cantidad de cosas que queremos hacer!. Supongo que tendremos que reducir la siesta, porque tres horas quizás sea demasiado (jajajjaaja) pero se despierta tan temprano y la duerme tan a gustito...

10 de mayo de 2012

Hoy para comer: niño

Llevo unos días que no me puedo aguantar las ganas de comerme a mi niño. ¡¡¡¡Cada día lo quiero más oví o ví oví o vá!!!!!

Y es que ahora le ha dado la vena cariñosa. Se pasa la tarde en la placita dándole besos y abrazos a sus amigos/as (eso ya viene de largo), pero es que además, cuando menos me lo espero viene corriendo y me suelta dándome un abrazo ¡Ayyy, mamá, te quiero! Y claro, se me cae la baba, se nos cae, porque a su papi también se lo dice a cada rato.

Con los niños más pequeños es la mar de dulce. Hace unos días conocí a la madre de un niño nuevo de su guarde. Me dijo la mamá en la placita que algunos días antes David se había acercado a ella y le había dicho: Yo lo conozco, está en mi guarde y se llama Antón. La madre se quedó un poco "pa yá". Ahora vienen a la placita todas las tardes y David le pone mano el la espalda en plan protector y lo acaricia diciendo: Es mi amigo de la guarde. A veces, cuando se cruza con algún niño le acaricia la carita, como ve que hago yo. Me encanta que imite estos gestos.

Si algún niño se cae va corriendo a ver que le ha pasado y le da un beso y el otro día que su prima se enfadó o se golpeó, no lo recuerdo, y se puso a llorar, al cabo de un ratito le preguntó: ¿Ya se te ha pasado?. Lo mismo que cuando él mismo entra en cólera por algo. Al poquito dice: Ea, ya se me ha pasado. Con la cara sonriente.

Además lo veo tan sociable que me encanta. En eso no se parece nada a mi (lógicamente, porque es otra persona), yo era super tímida (aquí donde me leéis) con 12 años ni me atrevía a pedir agua en un bar. Dice mi madre que desde muy pequeña hablaba por los codos y de una forma "muy inteligente" (¡qué va a decir mi madre!), pero sólo con el círculo más íntimo de familia y amigos. En cambio David habla por los codos y con todo el mundo y para lo chico que es se expresa muy bien. No es sólo que hable correctamente, es que se expresa con mucha claridad (¡que va a decir su madre!). 

Para colmo es de lo más gracioso. Tampoco se parece a mi en eso, quizás un poco más a su padre. Se tiene ganado a todo el barrio, a los del super, a los colegas de su papi del bar, a los vecinos... Por gracioso, desenvuelto, simpático y cariñoso. Todo los días me toca escuchar de boca de cualquiera cosas del tipo: ¡Te voy a comer la boca! o ¡te voy a comer los huevos! o ¡Te como!.

Hace unas semanas, ¿dos meses? fuimos a la piscina. ¡Sin profesor ehhh! Como decía cada dos por tres. Cuando nos metimos en el vestuario me volví a dar cuenta de cómo ha cambiado y de cuanto ha crecido. Se quitó la ropa y los zapatos el solito, se puso su bañador, su gorro, cogió sus gafas y las mias y al agua. Me quedé pasmada de cómo se movía en el agua, tirándose, nadando, con el churro, sin él, buceando...como si no hiciera seis meses que no pisa la piscina. Lo pasamos en grande. Y después de la ducha le eché mi crema de manteca de cacao, ¡que olor a chocolate!. Más ganas aún de comérmelo. Ha crecido un montón en actitud, que no en tamaño, que esa ya es otra historia.

Así me podía pasar horas y horas y post y post contando cosas de mi niño, que me tiene loquita, como ha Estanja su Estanjito y a cada una su pollito, ¿o no? Pues eso, que cada una se coma al suyo, que al mio me lo como yo y no le doy un cachito ni a su padre, bueno, a su padre las migajas.

PD: Ea!, Pues si habéis llegado hasta aquí olvidadlo todo, sabed que esto lo escribí hace ya casi un mes (que le voy a hacer, hay días que publicaría dos o tres entradas, pero por no ser muy machaca se me pasan los días y las situaciones) y de eso que cuento ya no queda ná. Ahora hemos pasado a la fase, por lo menos con nosotros, de: no te quiero, no te quiero dar un beso, ni un abrazo, sólo quiero pegarte, morderte, arañarte, porque estoy enfadado contigo y con el mundo, así que también por esto me lo quiero comer ahora. Me viene que ni pintada esa frase que había escuchado mil veces y que me daba hasta coraje: Sí, sí, que te lo quieres comer... pues cómetelo ahora que después dirás ¿porqué no me lo comí entonces?

¿Qué hago, me lo como ahora o me sentará mal de lo agrio que está el niño? Creo que mejor espero a que mejore para que me deje mejor sabor de boca, porque digo yo que como todo, esto también pasará.

PD: Que sí, que me lo como, que otra vez está adorable, que sólo fueron unos días, que seguro que otra vez "se pone malo". Me lo como hoy





28 de abril de 2012

Un baño de espuma

Hoy te voy a preparar un baño especial. Un baño de espuma.

A él que casi siempre le cuesta dejar lo que esté haciendo para ir a la ducha, ese día le faltaban manos para quitarse los zapatos, los calcetines, los pantalones, los calzoncillos, las tres camisetas...eso ya no pudo ser. Mamá, ayuda!!!!!. Intentad sacar tres camisetas a la vez por la cabeza de un niño sobreexitado.

¡¡¡¡¡¡GUAUUUUUU!!!!!!

Hasta ahora no me había atrevido porque le da por llenarse la boca de agua y escupirla en plan fuente de plaza mayor. Menos mal que no intentó hacerlo de emocionado que estaba, hasta que de repente:

¡Mamá, me quiero salir!
¿Que te quieres salir ya? (¡Cachi la má! Ahora que iba a provechar para pasarme la silkepil) ¿Por qué te quieres salir?
Es que me están mirando...


Je,je, es lo que tiene ser un niño y vivir una realidad paralela.

Ahora, cada vez que se ducha o se baña tengo que darle la vuelta a las alcachofas esas de la ducha porque será que las ha enamorado como a mi, porque no dejan de mirarle.



16 de abril de 2012

Imitando. ¡Abre la boca!

A los niños les encanta imitarnos, eso está claro, así es como aprenden, jugando a imitar a los mayores. Imitan nuestros buenos comportamientos, pero también los malos, así que cuidado.

Me hace mucha gracia ver cómo David le da el bibi a su osito Isinu o como le da de comer, aunque la verdad también me preocupa un poquito.

Veréis porqué. 

Él no se acuerda que hace muuuucho, mucho tiempo tomó algún que otro biberón y desde hace  un año más o menos come en la guardería, allí ve como le dan el biberón a otros niños y cómo les dan de comer, les cambian los pañales...

Entiendo que imita muchas de las frases y comportamientos que allí observa.

Venga Isinu. El bibi. Abre la boca. ¿te lo has tomado todo? No, te falta un poquito.
¡Venga, a comer! ¡Abre la boca!¡mastica, mastica, mastica!¡traga, traga, traga!
Hasta ahí bien, pero cuando me dice: ¡Mamá, cógele los brazos!¡ Papá, cógele las piernas!¡ Venga Isinu, el bibi!. Eso me asusta un poco. 
Le pregunto. David ¿quien dice eso? y me contesta: Nadie, yo. Bueno, tendré que creérmelo.

El otro día se empeñó en darle a su papá el almuerzo. Garbanzos. Nos temíamos lo peor. Camisa, pantalón, mantel...todito todo hasta arriba de manchas, pero sorpresa. Ni una mancha, todas las cucharadas directamente a la boca. 


La cara de satisfacción de lo bien que estaba almorzando su papi.

¡Ay! ¡Es que a veces confiamos más poco en ellos...!