Estuve organizando un poco las entradas del blog, más de 600 haces que olvides bastante de qué has hablado y de que no y me topé con una lista de cosas necesarias para la llegada de un bebé a casa. Hacía algo más de una año que había sido madre, estaba inmersa en los comienzos de la tienda, aún no había cambiado mucho, al menos no tanto como ahora. Suerte que lo hacemos durante toda la vida, evolucionamos. Me gusta tener este espacio y poder constatar cómo lo voy haciendo.
Entonces escribí detalladamente una enorme lista con todo lo que un bebé necesitaba. Cierto es que algunas de las cosas no tenían sentido según nuestra forma de entender la crianza, pero era una lista orientativa, una guía que cada uno pudiera ir adapatando a su ser como familia, que lo abarcara todo, o casi.
Ahora, con el tiempo, con la "madurez" que ofrece el haber pasado una etapa, veo claramente la cantidad de cosas innecesarias en esa lista y soy consciente de la cantidad de necesidades falsas que nos creamos y nos crean.
En este mismo sentido reflexionaba Trimadre a los treinta en su post Las madres, ese gran nicho de mercado.
Coincido plenamente con ella. Si reviso cada apartado de mi lista, podría quitarlos completos.
Pensamos que necesitamos, nos hacen creer que necesitamos, nos hacen sentir esas necesidades y no es así. No voy a caer en la idea bucólica de decir que un bebé sólo necesita a su madre, tampoco es eso. Pero quizás en esos momentos de "enajenación hormonal", de felicidad supina en la que no queremos que nada le pueda faltar a nuestro peque, que queremos controlar todas las variables que pudieran surgir, quizás deberíamos pararnos y pensar más, andar con pies de plomo, hablar con otras madres no tan recientes que nos hablen desde la experiencia de sus necesidades reales y actuar con calma. Queda toda una vida por delante de necesidades materiales para nuestros hijos y muchas de las cosas que creemos indispensables con suerte sólo las usaremos unos meses y quizás podamos prescindir de ellas. Por no decir las que no usaremos jamás.
No dejéis pasar la oportunidad si tenéis alquien que os pueda prestar cosas; sino, los artículos de segunda mano son una opción fantástica. Los encontrarmos en muy buen estado a buenos precios.
Cierto es que muchos querrán hacernos regalos, incluso grandes regalos, pero ¿no es un poco absurdo que se gasten el dinero en cosas que realmente no les sacaréis partido?...pañales o pagar a alguien para que venga a limpiar tu casa durante unos meses, o un dinerillo para poder iros uns días de vacaciones con vuestro peque cuando lo considereís oportuno, o quizás para crear un fondo para pagar a una madre de día si ambos tenéis que incorporaros a trabajar en algún momento. Se me ocurren regalos mucho más prácticos que una bañera con luces de colores para que el bebé disfrute de los beneficios de la cromaterapia.
(Cuando escribí lo de la bañera de cromaterapia no pensé que exisitiera. Casi me da un pasmo al topármela en google)
Entonces escribí detalladamente una enorme lista con todo lo que un bebé necesitaba. Cierto es que algunas de las cosas no tenían sentido según nuestra forma de entender la crianza, pero era una lista orientativa, una guía que cada uno pudiera ir adapatando a su ser como familia, que lo abarcara todo, o casi.
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| Imágen extraída de aquí |
En este mismo sentido reflexionaba Trimadre a los treinta en su post Las madres, ese gran nicho de mercado.
Coincido plenamente con ella. Si reviso cada apartado de mi lista, podría quitarlos completos.
Pensamos que necesitamos, nos hacen creer que necesitamos, nos hacen sentir esas necesidades y no es así. No voy a caer en la idea bucólica de decir que un bebé sólo necesita a su madre, tampoco es eso. Pero quizás en esos momentos de "enajenación hormonal", de felicidad supina en la que no queremos que nada le pueda faltar a nuestro peque, que queremos controlar todas las variables que pudieran surgir, quizás deberíamos pararnos y pensar más, andar con pies de plomo, hablar con otras madres no tan recientes que nos hablen desde la experiencia de sus necesidades reales y actuar con calma. Queda toda una vida por delante de necesidades materiales para nuestros hijos y muchas de las cosas que creemos indispensables con suerte sólo las usaremos unos meses y quizás podamos prescindir de ellas. Por no decir las que no usaremos jamás.
No dejéis pasar la oportunidad si tenéis alquien que os pueda prestar cosas; sino, los artículos de segunda mano son una opción fantástica. Los encontrarmos en muy buen estado a buenos precios.
Cierto es que muchos querrán hacernos regalos, incluso grandes regalos, pero ¿no es un poco absurdo que se gasten el dinero en cosas que realmente no les sacaréis partido?...pañales o pagar a alguien para que venga a limpiar tu casa durante unos meses, o un dinerillo para poder iros uns días de vacaciones con vuestro peque cuando lo considereís oportuno, o quizás para crear un fondo para pagar a una madre de día si ambos tenéis que incorporaros a trabajar en algún momento. Se me ocurren regalos mucho más prácticos que una bañera con luces de colores para que el bebé disfrute de los beneficios de la cromaterapia.
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| Imágen sacada de aquí |
En fin, las etapas pasan y desde la lejanía todo se observa con más claridad. Ahí dejo la reflexión por si a algunas padres futuros les ayuda mi experiencia. Os animo a compartir las vuestras en los comentarios para enriquecer la mia.


