Si, nosotros también podemos ser unos monstruos. Muchas veces lo somos, nos dejamos llevar como ellos. Soy un dragón, pueden decir ellos. Soy una bestia, podemos contrarrestrar nosotros.
El niño y la besita trata de eso, de una mamá que se convirtió en un mostruo. Los roles se intercambian. Es el hijo el que la acompaña en su nuevo ser, el que poquito a poco, con su cariño y con la ayuda del tiempo y de nuevas ilusiones hace que esa bestia vaya convirtiéndose de nuevo en una mamá.
Es un libro delicioso. Maravilloso observar ese acompañamiento, con cuanta sabiduría el pequeño está ahí a la vez que respeta el espacio, el tiempo, del adulto, pacientemente. Maravilloso también observar sutilmente la trasformación de nuevo en persona...tan poquito a poco que casi no te das cuenta.
Una separación, un divorcio, ha convertido a esta mamá en una bestia. Yo me convierto por otras cosas...unos más y otros menos, pero todos lo hacemos.
Por tantas veces como me coniverto en una bestia, me gustaría tener este libro en mi mesita de noche...algún día. Este o casi cualquiera de la editorial Picarona, que editorial tan pequeña y tan grande.
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