Si tuvieras a alguien a quien amaras mucho, muchísimo, ¿no intentarías hacerla feliz por encima de todo? ¿no lo harías todo por ella? ¿incluso si te pidiera la luna o las estrellas?
Claudia sabía que la Luna era un regalo imposible, por eso no se lo pidió a Jaime, a pesar de todo, Jaime lo intentó, pero la Luna no aceptó bajar con él a la tierra, ella era demasiado importante y si se iba con él, la noche siempre estaría a oscuras (siempre y cuando no llegara el Monstruo que se comió la oscuridad para comérsela y crear un eterno día).
Bien, la Luna no era posible pero ¿y las estrellas? esa fue la prueba, si de verdad la quería tendría que regalarle una cada semana, y así lo hizo, hasta que...
Un cuento para mostrarles que el amor ni se vende ni se compra, que lo material es sólo eso y que los mayor es regalos que podemos hacer están en nuestro interior, en una sonrisa, un por favor o una palabra cariñosa...
Al ver alguna de las ilustraciones no he podido evitar pensar en aquél precioso corto de Pixar, La Luna, esa luna cargada de estrellas.


